Hace varias semanas dedicamos la sección de historia de la tecnología a un personaje clave dentro del mundo de la electrónica, Robert Noyce, uno de los grandes impulsores del Silicon Valley (de hecho se le apodaba el "Alcalde de Silicon Valley", co-fundador de Fairchild Semiconductor y co-fundador de Intel. En estas dos aventuras empresariales, Noyce formó equipo con Gordon Moore, otra persona que también se convirtió en uno de los puntales de la ingeniería electrónica y cuya ley enunciada en 1965 aún sigue vigente y es fuente de alguna que otra discusión sobre su validez.

Gordon Earl Moore nació en San Francisco (California) el 3 de enero de 1929, aunque su familia era de Pescadero, localidad en la que creció. Pasó dos años en la Universidad Estatal San José (donde conocería a su esposa Betty) para pasar a la Universidad de California en Berkeley donde se graduó en Ciencias Químicas. En 1954 obtuvo el doctorado en Química en el Instituto Tecnológico de California (Caltech) además de graduarse en Ciencias Físicas y, en 1956, realizó un trabajo post-doctoral en el Laboratorio de Física Aplicada de la prestigiosa Universidad Johns Hopkins.

William Shockley, premio Nobel de Física en 1956, abandonó su puesto en los laboratorios Bell y fundó su propia compañía, Shockley Semiconductors Laboratory, en Palo Alto (California) para trabajar en el campo de los dispositivos electrónicos semiconductores. Intentó provocar una fuga de cerebros en Bell hacia su empresa pero ninguno de sus antiguos compañeros se unieron a él así que decidió buscar talento en el mundo de la universidad. Shockley sumó a su proyecto a 12 jóvenes doctores, entre los que se encontraba Gordon Moore, Julius Blank, Victor Grinich, Jean Hoerni, Eugene Kleiner, Jay Last, Sheldon Roberts y Robert Noyce. Estos 8 jóvenes doctores terminaron saliendo de la compañía por las desavenencias con Shockley, convirtiéndose en los 8 traidores del Silicon Valley que fundarían Fairchild Semiconductor en 1957.

Durante su estancia en Fairchild Semiconductor, Moore publicaría un artículo de investigación que marcaría el mundo de la ingeniería electrónica. El 19 de abril de 1965, la revista Electronics publicó un documento escrito por Moore en el que expresaba, en base a sus observaciones, una visión sobre la complejidad de los circuitos integrados y los costes de fabricación. El enunciado, conocido como la Ley de Moore, indicaba que, aproximadamente, cada 18 meses se duplica el número de transistores que se incluyen en un circuito integrado y su coste, a pesar de la complejidad, también se reduciría .

La complejidad de los componentes se ha multiplicado aproximadamente por 2 cada año. A corto plazo, se puede esperar que esta tasa se mantenga o incluso que aumente. A largo plazo, la tasa de crecimiento es menos predecible, aunque no hay razón para creer que no permanecerá constante por lo menos durante otros 10 años. Es decir, en 1975 el número de componentes en cada circuito integrado de bajo coste será de 65.000. Creo que un circuito tan grande puede construirse en una única oblea de silicio

Habíamos duplicado más o menos cada año desde el primer transistor. Habíamos subido a 64 en seis años, así que dije "¡Ah!, se está duplicando cada año. Vale, entonces podría seguir así durante 10 años más". Así que extrapolé un factor de incremento de mil veces en la complejidad de los circuitos, no esperando ninguna precisión, pero queriendo remarcar la idea de la forma en que los transistores se iban a usar

Gordon Moore permanecería en Fairchild Semiconductor hasta el año 1968, momento en el que se unió a Robert Noyce para emprender un nuevo proyecto: Intel Corporation, donde ejercería de Vicepresidente ejecutivo hasta el año 1975, momento en el que se convirtió en presidente de la compañía y CEO y en 1979 sumaría a sus cargos el del miembro de la junta directiva de la compañía. Ya estando en Intel, en 1975, Moore actualizó su Ley para aumentar a dos años el período de tiempo en el que se duplicaba el número de transistores existentes en un circuito integrado (algo que se ha estado cumpliendo hasta nuestros días). Además, desde el punto de vista económico, la Ley de Moore mostraba que los costes decrecían también de manera exponencial, haciendo que los circuitos integrados cada vez fuesen más baratos de producir gracias a la depuración de los procesos de fabricación (extendiendo su uso en todo tipo de aplicaciones).

Moore estuvo a la cabeza de Intel hasta abril de 1987, momento en el que abandonó su puesto de CEO aunque siguió vinculado a la compañía como miembro emérito de la junta directiva (cargo que aún ostenta). Desde entonces, Moore se ha convertido en un mecenas de la investigación y ha donado dinero al CalTech (600 millones de dólares) y ha aportado fondos para la construcción del mayor telescopio óptico (el TMT) entre otras donaciones.

Gordon Moore es miembro de la Academia Nacional de Ingeniería de Estados Unidos y de la Real Sociedad de Ingeniería de Reino Unido, ha sido galardonado con la Medalla Nacional de Tecnología y la Medalla Presidencial de la Libertad en Estados Unidos y la Medalla de Honor del IEEE por sus aportaciones al mundo de la electrónica y su liderazgo en el desarrollo de las memorias basadas en transistores MOS.

Imágenes: Intel