El escultor y profesor de arquitectura húngaro Ernö Rubik lanzó en 1974 un rompecabezas mecánico, el Cubo de Rubik, del que se han vendido más de 400 millones de unidades en todo el mundo desde su lanzamiento (entre originales e imitaciones). Aunque algunos puedan considerar el Cubo de Rubik como un juguete, realmente, podría considerarse todo un símbolo cultural que, además, ha sido estudiado desde el punto de vista académico para establecer algoritmos que permitan su resolución de una manera óptima. De hecho, existen competiciones para ver quién es capaz de resolver este rompecabezas en el menor tiempo posible, un tiempo que hasta ahora se encontraba en 5,66 segundos y hasta ahora permanecía imposible de batir hasta que ha aparecido el Cubestormer II, un robot que ha pulverizado este récord y lo ha dejado en 5,35 segundos.

Pues sí, el Cubestormer II es la nueva generación de un robot, el Cubestormer, que había sido capaz de resolver el Cubo de Rubik en 9,20 segundos, una marca muy cercana a los 10 segundos que tardaban otros robots. Sin embargo, la nueva versión, el Cubestormer II ha pulverizado la marca de 5,66 y la ha dejado en 5,35 segundos, es decir, que esta máquina es capaz de resolver el cubo en 0,3 segundos menos que el hombre más rápido (una diferencia muy pequeña que sigue dejando en gran estima a la persona que alcanzó la marca pero, aún así, es muy interesante desde el punto de vista de la robótica).

El Cubestormer II utiliza la cámara de un terminal Samsung Galaxy S2 que, además, se utiliza para ejecutar el software, puesto que lleva procesador dual core y, por tanto, permite ejecutar dos procesos a la vez de una aplicación que, ejecutada en el terminal Android, permite analizar la imagen de la cámara y calcular el siguiente movimiento a realizar en el cubo. ¿Y cómo se realizan los movimientos? Para realizar los movimientos, el teléfono envía las órdenes a cuatro brazos articulados a través de Bluetooth que giran el cubo a gran velocidad (los brazos están realizados con piezas de Lego y usando el kit Mindstorms que incluye un procesador ARM a cada brazo). Si tenemos en cuenta que antes de resolver el problema, una persona analiza el cubo por sus seis caras antes de ponerse a mover piezas, el Cubestormer II, directamente, se pone a trabajar y va buscando la solución sobre la marcha.

Veo el Cubestormer II funcionando y miro el vídeo de Feliks Zemdegs, un chico de 15 años que resuelve el cubo en 6,24 segundos, y la verdad, los dos me parecen fascinantes porque, además, sólo les separa un segundo de diferencia. He de reconocer que la programación del algoritmo de resolución no debe ser sencilla, básicamente, porque el cubo se coloca de manera aleatoria y no se hace una observación previa para empezar por el lado más sencillo; además, la construcción del sistema (con piezas de Lego y un teléfono móvil) es, sencillamente, admirable.

No sé cuántas veces habré visto el vídeo pero
ver funcionar este robot es algo espectacular.