Hoy tenemos una nueva entrega de nuestra sección de Inteligencia Artificial y en esta ocasión vamos a hablar de vehículos autónomos. Estos no son muy conocidos para el gran público, aunque durante los últimos meses se está hablando bastante de ello a raíz de diversas investigaciones que se están llevando a cabo. Sin embargo en una menor medida hace tiempo que existen vehículos que son autónomos y que funcionan con normalidad.

Por ejemplo desde hace un tiempo hay unos pequeños vehículos en las fábricas que se encargan de transportar determinadas piezas de un lugar a otro. Estos funcionan solos, comúnmente guiados por sensores situados en el pavimento de la fábrica. No se trata de un simple raíl por el cual estos robots se mueven, sino que dentro de los limites tienen una libertad casi completa y a pesar de esto no se produce choques entre ellos, debido a otros sensores que llevan y que detectan si en su camino hay algún obstáculo, ya sea otro vehículo o una persona. Y en caso de que así sea, se paran.

Pero podríamos decir que esto es un juego de niños si lo comparamos con la gran hazaña que supondría tener un coche completamente autónomo circulando por nuestras calles, con miles de coches a su alrededor y enfrentándose a todos los imprevistos que pueden surgir en una conducción diaria. Como es conocido por todos existen diversos proyectos que tienen dicho objetivo, lo más populares son el que está llevando a cabo Google o el de la Universidad Libre de Berlin.

Ambos proyectos han tenido buenos resultados interesantes durante los últimos meses y de hecho han sido capaces de realidad pruebas en entornos reales, aunque también ha habido algún que otro percance, cómo el accidente que tuvo uno de los coches de la compañía estadounidense, aunque poco después informaron que este se debió a un fallo humano.

Cómo funciona un coche autónomo

Cada uno de los investigadores de este campo han tomado sus propios caminos pero hay elementos en común en todos los proyectos, decir cómo funciona un vehículo que se conduce sólo a estas alturas es algo que solo conocen unos pocos, pero si sabemos algunos de los elementos comunes de estos coches, como los que han usado en el Volkswagen de la Universidad Libre de Berlin. Los elementos con los que cuenta son los siguientes:

  • GPS: una tecnología que todos conocemos y que muchos utilizamos. En este tipo de vehículos serán utilizados de forma muy profunda y han de ser capaces de dar un rendimiento muy bueno, siendo posible obtener la posición del coche con una precisión de 30 centímetros. Este sistema será, como lo es hoy en día para muchos de los conductores, el que indique al coche por donde tiene que ir para llegar a su destino.
  • Radares: el coche también lleva incorporado una serie de radares los cuales están situados en diferentes posiciones estrategias por el exterior del vehículo, lo normal es que estén situadas en el frontal del vehículo. Estos radares tienen como objetivo detectar obstáculos que pueda haber en el trayecto del coche, los cuales son detectados estando a cien metros o más del vehículo.
  • Cámaras: situada en la parte superior de la luna delantera del coche hay una serie de cámaras ópticas que se encargan de identificar las señales de tráficos y las marcas que hay en la carretera.
  • Lidar: es un radar que está situado en la parte más alta del coche y que tiene va girando a diez revoluciones por minuto. Su alcance es de 100 metros y tiene como objetivo el de dibujar el entorno en el que se encuentra el coche. ¿Cómo funciona? Se manda un haz laser que después de rebotar procesa la información la cual será interpretada por los procesadores.
  • Procesamiento: toda la información captada por los anteriores elementos han de ser procesados de forma rápida, para obtener una respuesta rápida que permita al coche realizar la acción en el menor tiempo posible. Según algunos estudios el tiempo de reacción media de algunas personas para accionar los frenos es de algo menos de dos segundos, mientras que el de un vehículo autónomo es de tan solo 3 décimas de segundo. Todo ello gracias a la capacidad de procesamiento que llevan estos vehículos en su interior con unos siete procesadores de doble núcleo cifra que sube hasta 17 en algunos casos.

El futuro con estos vehículos

El futuro se presenta prometedor y muy interesante. Las pruebas que se han realizado en entornos reales parece no haber ido demasiado mal y el desarrollo sigue, y seguirá durante mucho tiempo ya que las investigaciones que se tienen que realizar son muchas. Pero no hablamos de coches que van por las carreteras más lentos que un dos caballos por una autopista. Se ha visto que en determinadas situaciones un coche autónomo puede ir rápido. Para muestra el siguiente vídeo con el coche de Google.

Evidentemente esta prueba en un circuito cerrado no servirá mucho para compararlo con las condiciones reales de nuestras carreteras, pero si nos demuestran que el sistema autónomo, bajo esas condiciones, es capaz de realizar dicho circuito entre los conos de forma rápida sin tirar muchos de ellos, algo que muchas personas no podrían hacer, lo cual ya es un paso.

Sin embargo a diario los conductores se enfrentan a muchas situaciones diferentes, de todos los tipos y colores, ¿está preparado un automóvil de este tipo para enfrentarse a esos desafíos? Por el momento no. Y es que hay situaciones extremas en las que el sistema no tendría el suficiente tiempo de reacción para evitar un impacto, o al menos no tanto como un humano. En la actualidad sus sistemas son capaces de detectar elementos a más de 100 metros, pero queda por ver si son lo suficientemente rápidos a distancias más cortas, ¿qué haría ante el cambio de carril repentino del coche que nos adelanta en una autopista?

Sea como fuere y como he dicho anteriormente el futuro es prometedor y no debemos ser pacientes. Que algún día haya coches que se puedan conducir sólo será algo muy importante, un tremendo salto para la calidad de vida de muchas personas gracias a la inteligencia artificial que lleven estos coches. Habrá a quien no le guste demasiado separarse del volante, como el que os escribe, pero lo cierto es que será un importante salto que cambiará nuestras vidas, las de las personas, la de las grandes ciudades y quien sabe hasta dónde puede llegar. En este sentido, estamos en el comienzo del camino y probablemente, los investigadores todavía sólo están dando los primeros pasos.