Grant Morrison lo hizo. Bastó una entrega para plantear un relanzamiento ambicioso, atractivo y desafiante. Las primeras seis páginas, filtradas por DC hace una semana, nos presentaban a un Superman mucho más joven, menos moralista y un tanto arrogante. Pero no todo el mérito es del guionista: la dupla que ha conseguido con Rags Morales promete bastante; el arte no decepciona en ninguna instante, y su caracterización de los personajes es destacable. Misión cumplida: es un punto exacto para que los nuevos lectores aborden el cómic, en tanto que los viejos seguidores no estarán decepcionados.

Por supuesto, las reglas han cambiado. Sin exponer más de lo que se ha dicho antes, se confirma la ruptura entre la relación de Superman con Lois Lane, además de nuevos roles para personajes emblemáticos como Lex Luthor o Jimmy Olsen. Advierto que, a partir de este instante, abordaré algunos puntos de la trama. Si no quieren enterarse de ningún espóiler, les invito a leer el cómic ahora mismo. Si no les importa demasiado, prosigan la lectura después de la imagen.

Comencemos. Tal como nos mostraba el adelanto, la primera acción que vemos de Superman es su persecución a un empresario multimillonario corrupto. Nos enteramos que el héroe tiene seis meses de operar en Metrópolis, y que aún no ha desarrollado del todo sus poderes. La policía, considerándolo una amenaza, le persigue por las calles. "No lo soltaré hasta que diga una confesión a un hombre que aún cree que la justicia funciona igual para ricos y pobres", suelta Superman, en una de sus primeras frases memorables.

Éste es un punto crucial en la construcción del personaje, porque nos muestra un juicio más crítico al que estamos acostumbrados. Lejos de obedecer por completo a la ley, Morrison le dota desde el primer número la capacidad de disentir con la autoridad. Por su parte, los militares, preocupados por la amenaza de Superman --una reacción mucho más creíble que la aceptación unánime al original-- contratan a Lex Luthor, un analista brillante de seguridad, quien hace mancuerna con el general Sam Lane, padre de Lois.

Otro de los cambios significativos es que Clark Kent no trabaja para el Daily Planet, sino para un diario de la competencia. También es un acierto cómo Rags Morales retrata al periodista: le da ciertos paralelismos con Peter Parker, mostrándolo desaliñado y juvenil. Pero, sin duda, el mayor acierto del Superman de Morrison --por lo menos, en esta primera entrega-- es que no es invulnerable. Morales también hace un buen trabajo de arte mostrándolo golpeado tras una pelea, o extenuado después de un esfuerzo. Al final, esta característica resulta crucial para el desarrollo de la trama.

A mí me ha encantado el trabajo que han hecho con Luthor. Displicente y arrogante, muestra su frialdad en la última página del ejemplar; y sobre todo, nos da una perfecta justificación de su odio hacia Superman. Él, en su perspectiva, está haciendo lo correcto. Magnífico. Sólo me ha quedado a deber un poco el desarrollo de Lois Lane, aunque el planteamiento parece indicar que la relación entre los periodistas será de competencia, un rubro poco explorado. En síntesis, se trata de una entrega con buen ritmo de lectura, que se pasa muy rápido y establece las bases del futuro. Funciona excelente como un dramatis personae para introducirse en esta nueva mitología de Superman. 100% recomendable.

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