La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde ha pedido hoy comparecer ante en el Congreso de los Diputados. El objeto de su comparecencia es explicar la política que ha seguido su departamento en lo que se refiera a las sociedades de gestión.

Esta solicitud por parte de la ministra de Cultura llega después de que la Guardia Civil comenzase un registro en la sede de la SGAE, tras la cual se produjo la detención de ocho directivos de esta asociación, entre los que se encontraba Teddy Bautista.

El presidente de la Sociedad General de Autores y Editores salió ayer en libertad con cargos. Se podría esperar que después de conocer que Bautista ha cometido un presunto delito continuado de apropiación indebida de especial gravedad Bautista dejase su cargo o que por lo menos fuesen los socios de la SGAE quienes pidieran la dimisión de quienes presuntamente les ha estado robando, pero aunque era previsible no hemos visto demasiados autores pedir la dimisión o criticar a la cúpula de la SGAE, entre otras cosas por la propia estructura de la SGAE, a la cual como ya sabréis gran parte de sus socios no tienen derecho a voto.

Y todo este escándalo dentro de la SGAE ha llevado a que en Internet se comenzase a pedir la dimisión de Ángeles González-Sinde. Y es que el Ministerio de Cultura es el principal encargado de controlar lo que hacen las sociedades de gestión como la SGAE. La operación Saga de la Guardia Civil ha pillado a contrapié al ministerio, que ahora prenden explicar lo que ha sucedido.

Lo ideal sería que la ministra de Cultura anunciase su dimisión, pero esto será algo que probablemente no veamos, ya que no corresponde con las actuaciones de un ministerio que no ha tenido nada de autocrítica durante los últimos años. Así que probablemente veremos como González-Sinde da explicaciones, echando balones fuera, mostrando como ellos no sabían nada al respecto y su sorpresa ha podido ser tanta como la de cualquiera de nosotros.

Que no se malinterprete, no quiero decir que en el ministerio estuviesen al corriente de estas supuestas actividades fraudulentas, pero lo que es claro es que se han de depurar responsabilidades en el ministerio. Y es que este caso muestra como desde Cultura no han puesto los suficientes controles sobre las entidades de gestión, permitiendo que este tipo de cosas sucedan. Yo no espero ningún tipo de dimisión, pero si fuesen coherentes, más de una persona del Ministerio de Cultura tendría cargar con la culpa, sobre todo después de todo lo sucedido con el Canon Digital y la Ley Sinde. Al final, ni los buenos son tan buenos y ni los malos son tan malos, ¿verdad?