El libro de reglas sobre ciencia ficción y cine fantástico tiene una regla muy clara: no abusar del CGI. El uso de los efectos especiales en las cintas de superhéroes puede marcar el éxito o el fracaso. A la mente me vienen pesadillas como Hulk de Ang Lee o X-Men Origins: Wolverine de Gavin Hood. Si el tráiler no me había entusiasmado para nada, la imagen final de Ryan Reynolds como Green Lantern tampoco ayuda a subir los ánimos.

Desde el inicio, la idea de que el traje del superhéroe fuera orgánico (?) levantó la polémica entre los fanáticos. Es cierto: en el cómic, la indumentaria de Green Lantern se desprende de su anillo de energía, por lo cual, suena lógico que se explorara alguna textura que causara este efecto. Sin embargo, la apuesta fue generarlo completamente en CGI, de forma que se viera 'vivo', ajustado al cuerpo casi como una capa de pintura corporal.

Estoy de acuerdo en que las imágenes fijas no ayudan a un traje que, en la teoría, debería lucir mucho mejor en movimiento. No obstante, desde que lo vimos en el tráiler, no se veía muy convincente. Por cierto, ¿alguno de ustedes se percató de que se notan los dedos del pie? Quizá sea muy quisquilloso, pero sigue sin darme buena espina. Por desgracia, los efectos son indispensables en este tipo de películas, por lo que una ejecución malograda puede terminar por convertir una buena intención en un experimento decepcionante.

DC ha hecho un trabajo sobresaliente con la resurrección de la franquicia, y sería una pena que una mala adaptación cinematográfica tire al traste todo el esfuerzo de la editorial. En serio, espero equivocarme, pero los avances no me dan mucho margen de error. Para cerrar, otro par de capturas más que ha liberado el estudio.

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