El pasado 24 de marzo Google hizo un anunció que estremeció a más de un desarrollador y fabricante: no les liberaría el código fuente de Android 3.0 Honeycomb porque, dijo, no está listo para ser utilizado en smartphones. Este sólo movimiento marca otra era para Android, una en la que Google, de forma unilateral --a la Apple-- establece un nuevo orden para quienes quieran hacer uso de su plataforma.

La cerrazón de Google es positiva o no según el punto de vista. El meollo del asunto está en uno de los aspectos más criticados de Android, en la llamada fragmentación. Esto quiere decir que no existe una sóla versión de Android, lo que supone algunos problemas:

  1. Los desarrolladores enfrentan obstáculos para crear aplicaciones entre los distintos sabores de Android, lo que implica costos de desarrollo para mantener la coherencia a lo largo de cada una.

  2. Los fabricantes pasan por un costoso proceso de personalización de Android para su dispositivo que luego pierde actualidad y coherencia cuando aterriza una nueva versión. Esto nos lleva al siguiente punto.

  3. Los usuarios ven mermada su experiencia con el dispositivo. Las aplicaciones dejan de ser compatibles debido a una actualización, o al revés, hay aplicaciones que requieren versiones más recientes de Android. El problema se hace más evidente en los Android que corren en tablets sin estar diseñados para tal fin --salvo Honeycomb--.

En Bloomberg Businessweek hicieron un interesante reporte al respecto. Al parecer la decisión de Google de cerrar la plataforma --o hacerla menos abierta-- se da también desde la propia licencia al agregar cláusulas anti fragmentación. La idea de Google es clara: acabar con esos problemas, controlar la calidad de Android.

Google quiere estar al tanto de todo cambio hecho a su plataforma móvil. Todo. Quiere que todos los fabricantes partan desde una misma altura, desde la misma calidad probada y aprobada por Google, antes de entregarles el código.

Eso puede ser molesto para el fabricante. Como comentan los de Bloomberg, ¿acaso le gustaría a Facebook ser revisado por Google en lo que concierne al móvil que está por salir? ¿Qué tal si un fabricante opta por Microsoft Bing antes que por Google Search? Esto podría abrir la puerta de los juzgados, la llegada de más líos legales para Google en relación con Android.

Los suspicaces pensarán que Google hizo "open source" a Android para que fuese adoptado rápidamente a partir el anuncio de la versión 1.0 del kit de desarrollo en 2008. Ciertamente, hoy Google domina el panorama móvil, y es desde este dominio que, irónicamente, decide cerrar un poco el código abierto de Android.

Si se trata de aumentar la calidad de la futura generación de dispositivos Android en beneficio directo para los usuarios, creo que Google toma la decisión más acertada. ¿Por qué no lo hizo así desde el principio? Es difícil saberlo.