Lo mejor que se podría decir de mi relación con Kinect es que es cuanto menos, turbulenta. La primera vez que lo probé, cuando todavía se conocía como Project Natal quedé más que satisfecho con el funcionamiento geneneral y aunque todavía faltaban por afinar algunas cosas estaba claro que estaba llamado a formar una pequeña revolución en el mundo de las videoconsolas. Sin embargo ahí ya mencionaba que mucho de eso se supeditaba a un condicionante, su precio, lo siento pero sigo sin estar muy de acuerdo con el coste de un accesorio (y es que es sólo un accesorio, no lo olvidemos) que cuesta casi tanto como la propia consola.

Una vez hecho el lanzamiento oficial ya hablamos por aquí de lo que decían de él las primeras reviews, pero hoy, más allá del dispositivo en sí me gustaría centrarme en todo el ecosistema de hacking y desarrollo Open Source que se ha formado en torno al mismo. Porque poco después de que estuviese accesible para todo el mundo faltó tiempo para que una compañía empezase a ofrecer 2000 dólares al primero que consiguiese desarrollar drivers para el periférico, y como es lógico, con una paga tan jugosa no es de extrañar que ya hayan aparecido los primeros avezados que han conseguido dar avances muy serios y están cerca de conseguir que sea plenamente funcional.

Porque no nos engañemos, las funcionalidades de Kinect, sus posibles aplicaciones, se extienden mucho, mucho más allá de ser un simple dispositivo que colocamos al lado de la videoconsola para jugar a juegos en los que (en su mayor parte) el único objetivo es mover las caderas al ritmo del hula-hoop. No sé si los de Microsoft se esperaban algo así (no soy muy bueno para vislumbrar los designios de las grandes empresas, pero pondría la mano en el fuego a que no), es muy probable que su nuevo juguetito acabe utilizándose para aplicaciones totalmente distintas de las que fue originalmente concebido para cumplir.

Quiero decir, si se tiene acceso pleno gracias a controladores a todo el sistema ¿Qué nos impide usarlo como complemento de realidad virtual? ¿O para darle un toque mucho más exóticos a las presentaciones con diapositivas? Incluso para aprendizaje, el lenguaje de los signos con personas sordas por ejemplo, las posiblidades que ofrece Kinect son extensísimas, o al menos muchas más que sólo utilizarlo para jugar. De la misma manera que el iPad o el iPhone han adquirido usos insospechados gracias a las apps y a la genialidad de muchos desarrolladores es muy probable que aquí veamos que ocurre lo mismo pese a las limitaciones impuestas por Microsoft ¿Qué usos prevéis que le podremos sacar a **Kinect cuando se generalice su uso**? Hagan sus apuestas.