WIMP es un acrónimo utilizado para designar al conjunto de elementos que hoy por hoy definen nuestra forma de relacionarnos con los ordenadores. Windows, Icons, Menus, Pointing device, es decir, ventanas, iconos, menús y puntero. Desde que, en 1973, Xerox desarrollase el primer sistema operativo con un paradigma WIMP para el Xerox Alto, ha ido abriéndose camino primero hasta coronarse hoy como rey indiscutible de la interacción entre humanos y computadoras.

Da igual que GUI utilicemos o hayamos utilizado: Gnome, KDE, Mac OS X, Mac OS, Windows, OS/2, BeOS, Amiga, CDE, OpenWindows, NeXTSTEP, GEM, GEOS, RISC OS, Plan 9... Da igual cuánto nos adentremos en las profundidades de los sistemas operativos más oscuros y olvidados, si tenían un entorno gráfico, era WIMP. Más o menos extraño, pero WIMP al fin y al cabo. ¿De verdad es WIMP una idea tan buena?

Todo apunta a que en realidad no. O al menos no para todas las tareas para las que utilizamos un ordenador. La vehemencia con la que hemos adoptado dispositivos como los teléfonos táctiles, las tablets, los e-readers y demás es muy reveladora: los ordenadores son demasiado complicados para tareas sencillas. Leer el correo, tuitear, ver fotos, incluso ver películas y escuchar música... Pero hay algunos profetas que aseguran que pronto habremos abandonado el ordenador por completo, y habremos dejado el WIMP atrás.

¿Qué pensáis vosotros? ¿Estamos cambiando nuestra forma de relacionarnos con los ordenadores o sólo estamos añadiendo nuevas formas de hacerlo además de las que ya teníamos? Los comentarios están a vuestra disposición.