Iba a titular este post como 'Usando la pseudociencia con fines lucrativos', pero quizá me hubiese quedado un pelín corto. Seguro que muchos habréis visto alguna de las pulseras como la que aparece en la imagen que acompaña este post, o incluso puede que lleves una puesta en estos momentos (para tu desgracia).

¿Qué es una 'Power Balance'? Pues es una pulsera hecha de PET, el plástico de toda la vida, aunque suelen publicitarla como hechas con 'MYLAR', que es el nombre que se le da en Reino Unido y EEUU, para que parezca que llevas puesto algo como mínimo parecido a la kriptonita, pero no, es plástico y del malo. El meollo del artilugio está en el centro, ese holograma, que según sus creadores está activado con una 'frecuencia beneficiosa procedente de materiales naturales conocidos', aunque en ningún sitio he podido ver cuáles. Esa frecuencia pasa a tu cuerpo 'restaurando' el equilibrio electromagnético y alineando la frecuencia de tus células con las de la pulsera.

Hay ligeras variaciones de cómo funciona el holograma, pero en esencia es eso. ¿Y qué pasa cuándo te pones la pulsera? Pues básicamente que te conviertes en un superhombre, según sus vendedores mejora la fuerza y al energía, el equilibrio, la resistencia, el tiempo de recuperación, la flexibilidad, la concentración y al mismo tiempo reduce el estrés, las lesiones, la fatiga y alguna que otra cosa más. Es decir, que por poner un ejemplo, si la vida fuese un RPG, supondría un +10 en todos esos campos.

Pero también supondría un +100 en Estupidez y otro tanto en 'te la acaban de colar por toda la escuadra' porque obviamente decir que por llevar un holograma en la muñeca vas a convertirte en una especie de Batman de andar por casa es como suponer que por el holograma de mi VISA, que lleva una paloma, voy a salir volando por la ventana como Superman.

El asunto ya trae cola, y no es la primera vez que se comenta el tema, ni mucho menos. Pero aparte de lo que comento en el párrafo siguiente, uno de los principales motivos para que estas pulseras se hayan convertido en auténticos récords de ventas (estas Navidades llegaban a agotarse a las 3 horas de llegar a la tienda) es que un montón de famosos han empezado a llevarlas, desde deportistas como Shaquille O'Neall, Steve Nash o Jarno Trulli o presentadores de televisión, a infames concursantes de Gran Hermano, pasando por políticos como Esperanza Aguirre o Leire Pajín.

Lo que más me fastidia de todo este asunto es la utilización de la pseudociencia para vender, para lucrarse. Que de repente a unos se les ocurra juntar las palabras 'electromagnetismo', 'frecuencia', 'resonancia' y 'célula', las asocien a un producto y empiecen a venderlo como churros, es un signo grave de que algo pasa y que compramos las cosas sin pensar y por aquello de 'si lleva eso tan científico, algo bueno tendrá qué tener ¿no?'.

Cuesta 35€ así que en estos momentos los creadores del invento deben estar en un yate de cinco pisos rumbo a Bahamas. No estoy criticando, ni mucho menos, su función estética, quien se quiera dejar ese dinero en un cacho de plástico con algo que brilla, alla él. Tampoco, si apuramos, critico su efecto placebo, si alguien se la pone y de repente siente tal flujo de energía que quiere ponerse a salvar a damiselas en apuros, lo mismo digo, allá él.

Si estabas pensando en comprarte una, no te molestes, y si aún así sigues dudando o creyendo que efectivamente funciona pregúntale a algún conocido que te de confianza y entienda del tema o mírate este vídeo, donde un periodista le desmonta el mito a un vendedor cuando este asegura que puede identificar a quien lleva una pulsera en el bolsillo (no acierta ni una), pero por favor no sigas aumentando las arcas de una serie de personas que aprovechan la ingenuidad de la gente para vender más.

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