México está un poco revolucionado con el artículo escrito por León Krauze en Milenio acerca de Twitter. Con un titular extra provocador explica cómo Twitter está perdiendo credibilidad y relevancia como medio de información. De acuerdo al periodista, la "comunidad twittera en México" ha caído en la histeria, en los rumores y ha perdido rigor.

«Ahora, la histeria twittera ha puesto en jaque la credibilidad del medio» dice. «La próxima vez será imposible responderle a los que insisten en que Twitter no es un extraordinario medio de información, sino un remedo de periodismo, solamente el chismógrafo de los ociosos». Creo que Krauze está profundamente equivado, y para explicar por qué hay que separar dos conceptos: Twitter como el mal-llamado "medio" y Twitter cuando nos referimos a las personas que usan el servicio para publicar sus cosas. En esto último estoy de acuerdo en que hay que tener cuidado con lo que publicamos. Es verdad, pero también es cierto que deberíamos tener cuidado con lo que decimos siempre independientemente de si lo hacemos en Twitter, en un blog, en un email o en el MundoReal en una reunión con amigos.

Y no se trata de rigor periodístico, ni de credibilidad, se trata de simple responsabilidad. No se necesita correr rumores, mentir, faltar el respeto con insultos o ataques en Twitter para decir que "está mal". Sí, el caso de atorreta es un buen ejemplo, pero el que alguien tome como cierto un hoax (bulo) es algo que ha sucedido durante siglos.

Como decía antes, creo que León Krauze se equivoca profundamente al llamar a Twitter un "medio". ¿Por qué? Es necesario recordar cómo eran las cosas antes con los medios de difusión/comunicación y cómo esa línea se ha borrado con internet. Me explico:

Toda la vida lo hemos hecho (sobre todo) en círculos pequeños: 1-a-1 cuando conversas con un amigo o familia vía telefónica, o en persona. Los medios de difusión como la TV, el periódico, la radio o revistas se encargan de difundir información de interés, pueden ser noticias o entretenimiento, actualidad deportiva o ficción.

El internet abrió las puertas para comunicarnos con más personas en menor tiempo y mucho menor esfuerzo. Podemos mantener el 1-a-1 con el email, en el MSN Messenger o mensajes privados en un sinnúmero de servicios, pero también podemos llegar a muchas personas más usando un blog, en un chat (donde hay decenas o centenas de asistentes), un blog o en Twitter, que es simplemente un servicio, una herramienta social.

Ahí es donde se borra la línea.

De repente, de la nada y sin que muchos se lo esperaran (especialmente los periodistas) casi cualquier persona con una conexión a internet puede llegar a miles de personas escribiendo unas cuantas palabras en un teclado y presionando el botón de Enviar. Esa línea borrada no implica que Twitter sea ahora equiparable con un medio de difusión tradicional como un periódico. Significa que los tiempos han cambiado.

Pero que los tiempos cambien no es excusa para responsabilizar a un servicio (en este caso, Twitter) por el comportamiento de las personas que lo usan, tampoco podemos responsabilizar al servicio porque ahora un mensaje falso tiene la posibilidad de llegar a muchísimas personas. El equivalente sería responsabilizar a los que dan el servicio de televisión por cable porque HBO emitió un falso documental en que llegan los extraterrestres a la Tierra y diez mil personas se lo creen.

Creo que es tiempo que los periodistas se den unos baños de humildad y dejen de culpar al internet, al Twitter, a los blogs, a Google o el próximo servicio que se ponga de moda de todos los males de este planeta; es muy fácil ver la paja en ojo ajeno que la viga en el propio. Si se trata de creer y difundir noticias falsas, históricamente los medios mexicanos han sido expertos en hacerlo. Unos cuantos ejemplos:

  1. En octubre de 2005 muchos medios tradicionales empezaron a difundir la noticia de la existencia de la "Pandilla Sangre" en que supuestamente manejan coches en la noche con las luces apgadas y deciden matar a cualquier automovilista que les haga el cambio de luces para avisarle. Es un hoax que lleva en circulación desde inicios de 1980.

  2. Durante 2008 muchos medios (incluyendo el periódico Milenio) publicaron sin prueba alguna que las redes sociales son responsables de varios secuestros. Avisaron de los supuestos peligros de tener un perfil y que desconocidos puedan verlo. También varios periodistas (insisto, del mismo periódico Milenio) decía que tenían casos "confirmados" de personas secuestradas por estos medios. El periodista nunca fue capaz de dar pruebas de tales aseveraciones. Casi dos años más tarde, Facebook es usado por 7,5 millones de mexicanos (verifiqué el dato minutos antes de publicar este post), muchísimo más que en 2008 y todavía nadie ha sido secuestrado usando información de una red social.

  3. Un gran número de medios mexicanos, incluyendo a Carlos Loret de Mola da como real un hoax (también le están llamando "broma") de que el gobierno de Rumania había confundido a Haití con Tahití. Milenio también lo informó como real.

León Krauze: ¿sabe usted cuál es la característica común en estos tres ejemplos que acabo de mencionar? la falta de mesura, la falta de verificación, la falta de rigor periodístico por parte de los medios masivos tradicionales. Redacciones que prefieren la inmediatez, que re-publican (algo asi como el retweet pero de artículos completos) noticias que leyeron en internet o que llegaron por medio de alguna agencia sin estar totalmente seguros que es real.

Creo que hay una carga de soberbia que ya parece necedad sobre todo en épocas en que los medios tradicionales y el periodismo en general está pasando por una seria crisis de credibilidad. Señor Krauze, ese tono de salvador de internet no ayuda a nadie. Sinceramente, no necesitamos clases de credibilidad informativa. Sí creo que es muchísmo más grave que en 2010 alguno aún no entiendan la diferencia entre un "servicio" y las "personas que lo usan".

Estoy muy de acuerdo en usar las herramientas que nos facilitan la comunicación con responsabilidad, pero entonces usted debería de ser el primero en hacerlo, en Twitter o en su columna de un periódico de circulación nacional.

Foto: Respres