Según un estudio de la Universidad Rey Juan Carlos, en la Comunidad de Madrid ya hay unos 70 medios de comunicación dirigidos a la población inmigrante latinoamericana. Definitivamente, un número que evidencia la importancia que va tomando este colectivo en la sociedad española:

En total se han contabilizado 14 periódicos, 20 revistas, cuatro webs informativas, 14 emisoras de radio, 10 programas de radio en emisoras generalistas, 7 programas de televisión que se incluyen en emisoras convencionales, dos canales de televisión y un paquete de canales de televisión digital.

Quizás la baza principal es permitir que los inmigrantes se sientan más cerca de casa, aunque también de dicho fin, empieza a derivarse la creación de un mercado basado en ese apego por la tierra y por los familiares que se dejan atrás.

La mejor señal de esto, no solo son estos medios de comunicación, sino que hay cada vez más preocupación de las empresas españolas por el creciente pastel de clientes: los bancos empiezan a manejar el creciente envío de remesas, existen empresas que permiten comprar aquí los electrodomésticos que se entregan allá, los puestos del mercado ya empiezan a tener los alimentos típicos de los países latinos, y las importadoras hacen su agosto trayendo comidas y bebidas típicas.

Es interesante ver como evoluciona esta situación, que no es más que una consecuencia del cambio por el que pasa España, debido a la gran acogida de población inmigrante que ha tenido en los últimos años. De hecho, hace unos meses abrió sus puertas Minority, una agencia publicitaria que se hace llamar la primera multicultural en España, y que maneja campañas dirigidas a los inmigrantes "hablando en su propio lenguaje".

Incluso las instituciones públicas han visto la oportunidad y la feria de Madrid abre esta semana Integra Madrid, la primera Feria de Productos y Servicios para Inmigrantes, en la que participarán todas estas empresas que ven una clientela potencial en esa gente gracias a la cual el PIB ha aumentado en un 30% en los últimos 10 años. Sí, las cosas están cambiando, y el bolsillo de más de uno ya es consciente de ello.