Después de veinticuatro largos años, Gladiator 2 llega por fin a los cines. Ridley Scott continúa su epopeya épica tras dos décadas intentando levantar el proyecto. Lo hace a través de los ojos de un nuevo protagonista, Lucio, a quien da vida Paul Mescal tomando el testigo de Spencer Treat Clark. La película es una de las más esperadas del año y, a pesar del temor de un nuevo varapalo que mancillara el legado de la original, parece que esta vez el cineasta ha triunfado con su cometido.

La historia de Gladiator 2 se sitúa años después del final de la primera, con la muerte de Máximo Décimo Meridio y del malvado emperador Cómodo. Ahora, Lucio se ha hecho un hombre y vive en Numidia bajo el nombre de Hanno. Pero un día, las tropas de Roma llegan al lugar para esclavizar a sus habitantes, conquistando y masacrando bajo las órdenes del general Marco Acacio. Forzado a una vida de esclavitud, Lucio clamará venganza. Para ello se pone bajo el tutelaje de Macrino, propietario de gladiadores. Así, el joven protagonista se ve envuelto en una compleja conspiración para liberar Roma mientras él aspira a destruir todo el mal que asola a su pueblo.

Gladiator 2

Después de muchos años intentando encontrar una historia apropiada, Ridley Scott estrena al fin Gladiator 2, secuela de su magnífica película épica ambientada en el Imperio Romano. El director regresa a su mejor estado de forma con una entrega deliciosamente plagada de acción y épica y con un reparto que se deja la piel por mantener vivo el espíritu de la original.

Puntuación: 4 de 5.

Acción y épica desbordantes

Desde el primer minuto de la película, Ridley Scott nos introduce de lleno en el terreno de la épica histórica. Gladiator 2 arranca con una brutal batalla en la que el cineasta, una vez más, demuestra que es uno de los directores más virtuosos de siempre con este tipo de secuencias. Casi sin dar tiempo a presentaciones, como ocurriera en la primera con la batalla de Germania, los espectadores se ven en medio de una impresionante lucha con explosiones, barcos, espadas y sangre saltando a borbotones.

El inicio de Gladiator 2 es toda una declaración de intenciones que no sería propia de un realizador de 86 años salvo que se llame Ridley Scott. Porque, a partir de ese momento, queda claro en qué consistirá la película. La cinta original incluía grandes escenas de lucha que dinamizaban el profundo drama trascendental de Máximo Décimo Meridio y la reconstrucción del sueño de Roma. Y ahora, el director ha decidido multiplicar este factor.

Gladiator 2 es mucho más salvaje, brutal y descarnada que la anterior. Las escenas de acción tanto en la arena del Coliseo como fuera de ella son aún más numerosas y sangrientas. Y en buena parte se justifica por los objetivos de su protagonista. Máximo era un hombre marcadamente político y estratégico. Lucio / Hanno solo quiere ver el mundo arder. O al menos a los poderosos que corrompen el sistema. Su venganza es mucho más sádica y violenta que la de su predecesor.

Gladiator 2

Algunos altibajos

La subida exponencial en las ambiciones de Scott a la hora de ofrecer más épica también provocan que la narrativa del filme no sea tan perfecta como la primera. Si aquella era una pieza de orfebrería donde todo encajaba a la perfección, Gladiator 2 adolece de muchos más altibajos. Es más terrenal, cruda, mucho menos solemne. Y se nota. En ocasiones el ritmo es tan acelerado que no da tiempo a degustar lo que sucede en pantalla. Y en otros momentos, sobre todo en su segundo acto, las pausas son demasiado largas, con varias escenas seguidas de diálogos demasiado explícitos o repetitivos que no hacen avanzar la trama.

Uno de los aspectos que más perjudica al impacto de la narrativa es la banda sonora. Esta vez, Ridley Scott prescinde de Hans Zimmer, quien en la primera dejó uno de los trabajos más impresionantes y recordados de la historia del cine. Así, la banda sonora de Gladiator 2 es lo menos memorable que podría haber llegado a la pantalla. Únicamente destaca cuando replica los acordes de los grandes temas de la original, principalmente de la mítica canción Now We Are Free.

En lo referido a los efectos digitales, también hay mucho que comentar. Por lo general, Gladiator 2 es deslumbrante, apabullante. La recreación de los entornos de Roma y demás localizaciones de época es absolutamente exquisito. El Coliseo, el Foro... Todo es de un realismo irreprochable y preciosamente atractivo. Es hasta sonrojarte que se vea tan bien en comparación a la mayoría de blockbusters actuales, donde la calidad ha disminuido notoriamente salvo contadas excepciones. Sin embargo, el CGI sí que falla en las criaturas, sobre todo en unos monos y en los tan comentados tiburones. En cualquier caso, son momentos puntuales que apenas empañan el buen resultado general.

Gladiator 2

Un protagonista impecable

Un nuevo punto a celebrar de Gladiator 2 es la enorme elección y dirección de actores de Scott. Para dar vida a Lucio, el británico eligió a Paul Mescal, una de las grandes estrellas emergentes de los últimos años gracias a trabajos como la serie Normal People o las películas Aftersun y Desconocidos. La decisión no podía ser mejor. Mescal está colosal en su papel. Es una bestia a nivel físico y un portento extraordinario a la hora de transmitir emociones al espectador.

El único "problema" que tiene es que vive siempre a la sombra del Máximo de Russell Crowe. Algo inigualable. Pero, en cualquier caso, Mescal ofrece una interpretación llena de arrojo y valentía que le consolida una vez más como uno de los mejores actores de su generación. Además, en Gladiator 2 tiene la fortuna de estar muy bien rodeado.

Gladiator 2

Secundarios entregadísimos

Uno de los nombres que más sonó durante el desarrollo del filme era el de Pedro Pascal como el general Acacio. A priori se esperaba que ejerciera sencillamente de clásico antagonista, el objetivo final de Lucio para consumar su venganza. Pero ayudado de una buena escritura, Pascal sorprende con un personaje mucho más profundo de lo que se intuía, otorgándole varias capas más de las previstas. Da la sensación de que la película podría incluso haber puesto perfectamente el foco en él y tampoco habría decepcionado.

También hay que mencionar a Joseph Quinn y Fred Hechinger como los emperadores Geta y Caracalla. Su tarea no era fácil, pues al igual que Mescal debían sobrevivir a las comparativas con el Cómodo de Joaquin Phoenix. Y aunque sí que existen trazos de aquel perturbador villano, Quinn y Hechinger cambian de registro, pues están aún más desatados e histriónicos. En contraposición a las oscuras maquinaciones del maquiavélico Cómodo, estos dos emperadores son sencillamente dos niños mimados, idiotas de inteligencia nula que, a efectos prácticos, ponen el contrapunto cómico y absurdo a toda la intensidad dramática de Gladiator 2.

Gladiator 2

Por otro lado está Connie Nielsen, que regresa a su papel de Lucila, la antigua amante de Máximo, hija del emperador Marco Aurelio y madre de Lucio. Sobre ella recae la mayor nostalgia de la película, así como los instantes más sensibles de Gladiator 2. Sus escasas escenas no le permiten irrumpir con más fuerza de la justa, aunque es igualmente emocionante verla de nuevo dando vida a tan querido personaje.

Pero si hay alguien que sale con honores de la película, ese es Denzel Washington. El veterano actor se lanza directo a la carrera por el Oscar gracias a una interpretación soberbia que gana más y más matices a medida que el metraje avanza, culminando con un tercer acto grandioso. Es cierto, eso sí, que tiene a su favor el papel más agradecido de todos los de Gladiator 2 con mucha diferencia. Scott le ha dejado un lugar privilegiado en su epopeya que le permite brillar con luz propia. Además, se aprecia claramente que el intérprete se lo pasa increíblemente bien como Macrino. Maneja un tono muy distinto al resto, lo que le hace destacar aún más.

Gladiator 2

Un homenaje a la original

Lo más esclarecedor de Gladiator 2 es que Ridley Scott ha querido darse un homenaje a sí mismo y a la irrepetible primera cinta. Todo el guion gira en torno al legado de Máximo, que está siempre presente no solo en Lucio sino también en el resto de personajes. La película insiste una y otra vez, incansable, sobre los mismos conceptos del sueño de Roma que tuvo Marco Aurelio y por el que Máximo dio su vida.

Los guiños y referencias a la primera son constantes, ya sea con objetos, gestos, apariciones de determinados personajes (Lucilla, sin ir más lejos), frases míticas que aún resuenan en el imaginario colectivo o incluso planos calcados a los de la Gladiator original que Scott replica sin pudor. Aunque, eso sí, hay que dejar claro que en ningún momento este homenaje ahoga la historia de Lucio. Simplemente le añade un valor adicional para que los fans la aprecien y disfruten más.

La muestra definitiva de esta necesidad del director de regodearse (con acierto) en su gran éxito es que la estructura narrativa de Gladiator 2 es un calco casi idéntico a la primera película. Los paralelismos en la trama son constantes. Un hombre al que Roma le despoja de todo y se ve obligado a luchar por su venganza en una guerra que es más grande que él mismo. Incluso puede verse claramente cómo Scott repite las mismas escenas en los mismos momentos. Evidentemente, esto tiene como consecuencia innegable que el sentido de originalidad y la sorpresa se desvanece.

Gladiator 2

En definitiva, Gladiator 2 es una secuela digna del mito. No alcanza el nivel de la primera porque llegar a esas cotas de excelencia era una tarea imposible. Pero tiene acción y épica a raudales, un reparto entregadísimo a la causa y una dirección por parte de Ridley Scott llena de pulso y garra, recordando a sus mejores momentos. Aunque a priori pudiera parecer innecesaria, enseguida queda claro que es una continuación lógica y coherente. El legado de Máximo Décimo Meridio vive veinte años después.

Gladiator 2 se estrena en cines el 15 de noviembre.


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