El núcleo de la Tierra tiene una velocidad de rotación independiente. De hecho, durante la década de los noventa, un grupo de científicos descubrió que, supuestamente, giraba ligeramente más rápido que nuestro planeta.

Ahora, una reciente investigación publicada en Nature Geoscience, y cuyos responsables son los científicos Yi Yang y Xiaodong Song, del Instituto de Geofísica Teórica y Aplicada de la Universidad de Pekín, señala que ambas velocidades se emparejaron durante 2009. Sin embargo, lo más interesante es que el núcleo de la Tierra no ha dejado de disminuir su velocidad. Aparentemente, se detuvo y luego cambió su sentido de rotación.

Si bien esta situación podría convertirse en la base de un guion sobre una película sobre el fin del mundo, los científicos detrás del descubrimiento han intentado calmar las aguas. Primeramente, indican que no estamos ante un suceso que ponga en riesgo la existencia del planeta a corto plazo. Por lo tanto, olvidémonos de un apocalipsis. Hay otras amenazas a las que sí debemos prestarle atención —el cambio climático, por ejemplo—.

En segundo lugar, no descartan que el núcleo de la Tierra haya invertido su rotación en el pasado. Nuestro hogar tiene millones de años y, dado el periodo de tiempo en el que han registrado el fenómeno, es muy probable que ocurriese en múltiples ocasiones.

Ahora bien, que la rotación del núcleo de la Tierra se invierta sí tendría algunas consecuencias. En una entrevista con El País, Song comentó que los días podrían volverse más cortos una milésima de segundo. También, habría una alteración en el campo gravitatorio interno que, a su vez, podrían provocar «deformaciones en la superficie». Por ejemplo, un cambio en el nivel del mar. Se menciona que la temperatura global del planeta se vería afectada.

«En los últimos años, los días se están haciendo más cortos y es posible que en parte se deba al núcleo de la Tierra.»

Xiaodong Song.

Los datos actuales no permiten confirmarlo al 100%

núcleo de la Tierra

Los datos obtenidos, aunque confiables, todavía no pueden considerarse 100% certeros. ¿Por qué? Porque estudiar el núcleo de la Tierra, debido a su profundidad, sigue siendo una tarea bastante complicada. Ha habido intentos por alcanzar la capa interna del planeta para realizar estudios sobre su comportamiento, pero la fortuna no ha estado de nuestro lado.

Entonces, para tener un mayor conocimiento sobre el núcleo de la Tierra, la comunidad científica se ha apoyado en los terremotos e incluso en las explosiones nucleares. Cuando estos ocurren, generan ondas que pasan por el núcleo y se extienden hasta el otro lado de la superficie, donde luego son captadas por sensores. Las ondas, además, se alteran en función del material que traspasan, dejándonos saber cuando hicieron su recorrido por el rincón más profundo.

El estudio de las ondas ha permitido conocer cierta información sobre el núcleo de la Tierra. Eso sí, todavía no toda la que deseamos —y necesitamos— obtener. Precisamente, la rotación es uno de los temas que más intriga ha provocado a los científicos. Sin los datos adecuados, no es posible ofrecer explicaciones precisas.

«La mayoría de nosotros asumimos que el núcleo giraba a un ritmo constante que era ligeramente diferente al de la Tierra. Este documento muestra que la evidencia con relación a una rotación más rápida es certera antes de 2009, y básicamente desaparece en los años siguientes», comentó Paul Richards, sismólogo del Observatorio Terrestre Lamont–Doherty, de la Universidad de Columbia, y quien también participó en la investigación.

Richards considera que las investigaciones en torno a la rotación del núcleo de la Tierra se tornan «especulativas» porque, como ya se mencionó, aún no es posible estudiarlo de manera pertinente. Sin embargo, recalca, la evidencia obtenida hasta el momento es lo suficientemente confiable.

No todos respaldan el sentido de rotación invertido del núcleo de la Tierra

Ojo, no toda la comunidad científica coincide con lo publicado en Nature Geoscience. En un correo electrónico enviado a The Washington Post, Lianxing Wen, sismólogo de la Universidad de Stony Brook, se mostró en desacuerdo. Pero ya no solo en el tema de la rotación invertida, sino en la base fundamental de la investigación. Wen asegura que la supuesta rotación independiente es una explicación «inconsistente» tras el análisis de las ondas.

Por su parte, Elizabeth Day, geofísica del Imperial College de Londres, indica que no se pueden sacar conclusiones todavía porque simplemente hace falta más información. «Sabemos que la superficie de nuestro planeta es compleja… Entonces es razonable suponer que el interior profundo también es complicado. Para decir definitivamente cómo gira el núcleo interno en relación con las capas externas del planeta, necesitaremos seguir recopilando la mayor cantidad de datos que podamos.»

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