La guerra del futuro, uno de los estrenos más recientes de Netflix, no se guarda nada. Esto, que a simple vista puede ser una virtud, entraña también un inconveniente para la producción. Su ritmo es rápido, directo, sin mayor espacio de reflexión. Esto resulta atractivo porque lleva al espectador directo hacia la acción. Aunque en ocasiones convendría tener algún matiz temporal para dar explicaciones. 

Esta película asiática (hecha en Hong Kong) cuenta la historia sobre cómo un escuadrón debe intentar exterminar a una planta que está afectando parte de la vida en el planeta y, al mismo tiempo, está purificando la atmósfera. Si esta sinopsis no resulta del todo atractiva, conviene tener en cuenta que se trata de un relato postapocalíptico ambientado en 2055. El hombre vuelve a chocar con la naturaleza a través de la ciencia y la fuerza para intentar sobreponerse a ella.  

El detalle, en La guerra del futuro, es que esta naturaleza no pertenece a la Tierra y cuenta con sus propios recursos para defenderse. Podría decirse que es una especie extraterrestre, una planta caníbal que devora concreto, carne y metal en igual proporción. Ese pulso entre lo humano y lo que parece irracional propicia una serie de tramos atractivos que resumen parte de la esencia del film: se trata de una película de ciencia ficción que tiene buenas escenas de acción.

La guerra del futuro

Se trata de un relato postapocalíptico en el que la tierra se encuentra en peligro, luego de que un meteorito chocara y dejara una planta que está atentando contra el planeta. Al mismo tiempo, este invitado no deseado está sanando parte de la atmósfera, en un contexto marcado por la contaminación. Para atender esta situación, un grupo élite es el responsable de llevar un antídoto hasta el núcleo.

Puntuación: 3.5 de 5.

La estética y el tono de La guerra del futuro

Mucho en esta película, desde los encuadres hasta el ritmo, evoca producciones del Universo Cinematógrafo de Marvel, secuencias que se pueden ver o evocan animes e incluso influencias de algunos videojuegos. Esa mezcla de referencias confluyen de una forma interesante, propiciando una experiencia visual llamativa. Aunque no hay un Capitán América, no se puede comparar con Made in Abyss o entenderse como un calco de juegos como Resident Evil. 

Sin embargo, hay un poco de todo esto en La guerra del futuro y ese es uno de sus principales atractivos. Es el debut como director de Yuen Fai Ng, quien es referido como un reconocido actor de efectos visuales. En esta primera incursión detrás de cámara, su manejo de los distintos lenguajes a los que quiere llegar o por los que se deja influenciar, resulta convincente, eficaz y entretenido, en especial durante los tramos de acción.

La decisión de fundir distintos géneros en una sola producción también puede leerse como un ensayo interesante en relación con la audiencia: somos el resultado del consumo de diversas narrativas en múltiples formatos. El director parece consciente de eso e intenta sostener un diálogo a través de esos recursos. Lo logra, mientras el grupo de elegidos se acerca a su misión: exterminar la planta a través de un suero/antídoto.

La tensión de la película

Es la principal deuda de La guerra del futuro. Aunque su lenguaje funciona, sus personajes crecen, está clara la amenaza y la paradoja que representa (un ente que ataca al planeta a la que vez que ayuda a limpiarlo de tanta contaminación), en ocasiones se pierde ese foco. Al retomarlo, hay varias cuestiones resultan evidentes. 

Por tanto, si el espectador está distraído o se deja encantar por las secuencias de acción, quizá se pierda de alguna cosa. En caso de que el visionado se haga desde el lugar del entretenimiento, Netflix ha dado con una producción en la que los combates cuerpo a cuerpo y otras escenas de acción se imponen con facilidad porque están muy bien hechas, tanto por el manejo de la cámara como por el trabajo de postproducción. Puede que por eso se haya posicionado rápido dentro de la plataforma como una tendencia. 

La guerra del futuro se encuentra disponible en Netflix desde el pasado 2 de diciembre

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