El telescopio espacial James Webb ha tenido a los científicos a punto de quiebre durante dos semanas enteras. Todo empezó el 7 de diciembre, momento en el que el observatorio espacial comenzó a experimentar fallos debido a problemas de software en su sistema de control de actitud. Pero, ¿qué hace esto exactamente? Pues nada más y nada menos que orientar la visión del telescopio. Así lo ha confirmado la NASA.

Durante estos fallos, el James Webb pasó a modo seguro. De esta forma, los sistemas no esenciales del telescopio dejaron de funcionar mientras se solucionaban los problemas en su interior. Afortunadamente, esta herramienta interna del telescopio permite que solo los sistemas básicos se mantengan en funcionamiento, por lo que el contratiempo no ha significado vacaciones para el mismo.

Tras una dura batalla, el equipo del telescopio consiguió solucionar los problemas este 20 de diciembre. Así, el James Webb ha vuelto a funcionar a plena normalidad. Sin embargo, no ha sido hasta este 21 de diciembre que la NASA decidió notificar al resto de la comunidad sobre los problemas que se estaban experimentando en el punto L2 de Lagrange, hogar del James Webb.

El observatorio y los instrumentos gozan de buena salud y no corrieron peligro alguno mientras el sistema de gestión de fallos a bordo del Webb funcionaba según lo previsto para mantener a salvo el hardware. El equipo está trabajando para reprogramar las observaciones afectadas.

NASA

El James Webb va a experimentar más problemas de los que nos gustaría… pero está bien

James Webb durante su construcción
Espejos del Telescopio Espacial James Webb durante su construcción

No es la primera vez que el James Webb nos da un disgusto. En ocasiones anteriores, ya hemos sido notificados de sus espejos llenos de polvo, e incluso un meteoroide más grande de lo esperado llegó a golpearlo en el pasado, creando daños en su estructura. No obstante, parece que no es nada de lo que tengamos que preocuparnos.

Es importante señalar que este tipo de problemas técnicos son bastante comunes en misiones espaciales complicadas. El telescopio espacial Hubble, que lleva más de tres décadas en funcionamiento, ha tenido que superar numerosos problemas a lo largo de su historia. El James Webb, por su parte, ha tenido un coste de construcción de unos 10.000 millones de dólares, por lo que resulta entendible la preocupación.

A pesar de estos contratiempos, la NASA asegura que el James Webb y sus instrumentos están en buenas condiciones. En el comunicado, comentan que durante el fallo no corrió ningún peligro gracias al sistema de gestión de problemas a bordo. Este último cumplió su función como debía para proteger el hardware del telescopio.

Mientras tanto, la NASA está trabajando para reprogramar las observaciones científicas que se vieron interrumpidas por el problema. Después de todo, una ventana de dos semanas representa una pérdida importante. Con suerte, el James Webb seguirá activo por muchas más décadas para ofrecernos nuevas vistas de las impresionantes estructuras que pululan por el vacío espacial.

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