¿Se imaginan a Sam Bankman-Fried como dueño de Twitter? Hoy suena a locura, pero no mucho tiempo atrás fue una posibilidad real. Al menos, hasta la aparición en escena de un sujeto llamado Elon Musk. Así lo ratifica un informe de la periodista Liz Hoffman, en Semafor.

Es que el propio exCEO de FTX intentó avanzar con la adquisición de la red social, en pleno momento de bonanza. Al punto tal de comprar acciones de Twitter por unos 100 millones de dólares a comienzos de este año, antes de abandonar la iniciativa.

Sin embargo, Sam Bankman-Fried estuvo cerca de ser uno de los inversores que financiaría la adquisición de la red social por parte de Elon Musk. Es más, ambos empresarios estuvieron en contacto telefónico para compartir su visión, aunque finalmente el joven empresario cripto optó por no aportar fondos a la causa.

El por entonces director ejecutivo de FTX desistió de ser inversor en la compra de Twitter porque, según sus palabras, debía "mantener un perfil bajo" ante una inminente audiencia frente al Congreso de Estados Unidos. Pese a ello, sí se comprometió a mantener el dinero de sus acciones en la compañía a modo de colaboración, una vez que se concretara el acuerdo.

Sam Bankman-Fried quiso comprar Twitter para "hacerlo mejor para el mundo"

Sam Bankman-Fried, CEO de FTX, Twitter, Elon Musk

Will MacAskill, uno de los consejeros de Sam Bankman-Fried, fue quien estableció el puente entre el joven empresario y Elon Musk. Según se conoció en los documentos del juicio entre el magnate y Twitter, la primera comunicación entre las partes ocurrió a fines de marzo de este año.

Por entonces, MacAskill se comunicó con el CEO de Tesla y SpaceX y le manifestó que el cofundador de FTX había estado durante un tiempo "potencialmente interesado" en comprar Twitter. Y aseguró que su idea era "hacerlo mejor para el mundo", y que estaba abierto a la posibilidad de un esfuerzo en conjunto para adquirir la red social.

Ni lento, ni perezoso, Elon Musk le preguntó si Sam Bankman-Fried tenía "enormes cantidades de dinero", a lo que el asesor contestó que —por entonces— su fortuna era de 24.000 millones de dólares. Sobre sus posibilidades de inversión, en tanto, indicó que destinar de $1.000 a 3.000 millones sería "fácil"; que disponer de $3.000 a 8.000 millones resultaría "factible"; y que podría llegar a aportar hasta $15.000 millones, pero con financiación externa.

Pese a algún intercambio de mensajes con SBF, la historia parecía no seducir demasiado a Elon Musk. Al punto tal que fue su propio abogado, Michael Grimes, quien le insistió a fines de abril con recibirlo personalmente. "Realmente creo que te agradará", le dijo al magnate, a quien le aseguró que el cofundador de FTX estaba dispuesto a aportar 5.000 millones de dólares, que podrían elevarse a $10.000 millones.

Una historia que no llegó a buen puerto

Elon Musk trabajo en Twitter

En algún momento después del mensaje de Grimes, Elon Musk y Sam Bankman-Fried conversaron por teléfono, y ocurrió lo ya dicho: el líder de FTX finalmente optó por no participar. No obstante, a comienzos de mayo confirmó que mantendría los 100 millones de dólares de sus acciones de Twitter dentro de la empresa.

De hecho, Semafor menciona que un balance de FTX del 28 de octubre incluye las acciones de Twitter como "activos no líquidos".

Vale aclarar que anteriormente ya se había reportado sobre el interés de Sam Bankman-Fried de comprar Twitter. De hecho, Axios publicó un informe al respecto a comienzos de octubre. Sin embargo, la reciente bancarrota del exchange de criptomonedas, sumada a las críticas públicas de Elon Musk al joven empresario, permiten ver la historia desde una óptica diferente.

"Todos hablaban de él como si pudiera caminar sobre el agua y tuviera un trillón de dólares. Y esa no fue mi impresión. Había algo mal", dijo el nuevo dueño de Twitter en un Space tras la quiebra de FTX. Lo cierto es que, si bien ahora lo trata abiertamente de embustero, pocos meses atrás Musk consideró a Sam Bankman-Fried como un posible inversor; y el dinero que corresponde al empresario cripto por sus acciones todavía está dentro de la red social.

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