La serie de Netflix 1899 sorprendió a la audiencia por desafiar las expectativas. Lo que parecía un misterio en medio del océano terminó por convertirse en una travesía a través del dolor, el miedo e incluso, la textura misma de la realidad.

Para la ocasión, Baran bo Odar y Jantje Friese lograron construir una versión sobre lo verídico desde múltiples puntos de vista. A la vez, elaboraron un recorrido bien pensado a través de lo sensorial. 1899 no depende solamente de su asombroso apartado visual, sino de la capacidad de la producción para envolver en su atmósfera. Por lo que la música tiene un lugar esencial para lograr que el espectador pueda comprender el tránsito a través de diversas percepciones sobre lo real. 

De hecho, buena parte del soundtrack es una combinación entre versiones de grandes éxitos de diversas épocas y acordes atmosféricos. La combinación brinda una visión acerca de lo tangible que se relaciona con la capacidad de la música para profundizar en estados de ánimo. Lo que hace que cada capítulo de 1899 sea una pieza inmersiva independiente y, además, se relacione con la concepción de la belleza de forma independiente. 

Un punto destacado en particular para los espectadores probablemente sea la conmovedora partitura y la banda sonora del programa, que presenta algunas canciones populares y muy atmosféricas para agregar al tono misterioso de la serie.

Una canción para cada historia

La partitura original de 1899 fue compuesta por Ben Frost. El conocido artista australiano-islandés tiene una larga travesía en obras de ciencia ficción y drama. Parte de su trabajo es conocido por sus extraordinarias composiciones para Fortitude y Raised by Wolves

En ambas ocasiones, el músico utilizó una combinación de acordes de diferentes instrumentos para enlazar el estado de ánimo de sus composiciones. También, la combinación de diferentes tonadas — desde el uso de cuerdas hasta fragmentos de sonatas de piano — para crear un ambiente específico. 

1899 barco Kerberus

En 1899 no es distinto y su obra abarca no solo el viaje del Kerberos, sino las diferentes transformaciones de la realidad en el programa. La combinación se sostiene, además, a través de la concepción del sonido del mar como un tono constante que prevalece sobre el resto. Lo que brinda a la banda sonora del programa una identidad profunda y extrañamente sutil. 

Cultura pop musical para 1899 

La canción que acompaña los créditos principales de la serie es una versión de la ya icónica White Rabbit de Jefferson Airplane. Con una profunda simbología propia, la canción se lanzó en 1967. Su letra se basa en la narración de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll. 

Serie 1899 de Netflix

En la serie permite construir una sensación de irrealidad, que además se enlaza con una visión sobre la belleza y el temor. Casi desde el inicio, 1899 deja claro que la historia que narrará tiene una relación más que evidente con lo singular y lo intangible. 

Para cada uno de los capítulos, las canciones escogidas han contado, de una u otra forma, la travesía del Kerberos a través de una historia críptica. En el episodio dos, pudo escucharse una versión de Child in Time de Deep Purple. Para el tres, una de The Killing Moon de Echo and the Bunnymen. Incluida en el potente capítulo cuatro, pudo escucharse a (Don’t Fear) The Reaper de Blue Öyster Cult. En el siguiente The Wizard de Black Sabbath, en el sexto All Along the Watchtower de Jimi Hendrix. 

Pero fue para sus dos capítulos finales cuando la serie alcanzó su máximo punto. En el penúltimo, la canción dominante fue The Wind (Of My Soul) de Cat Stevens y finalmente, la serie cerró con una espléndida versión de Starman de David Bowie.

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