Sam (Madison Iseman) está enamorada de la muerte. Más allá de eso, de los rituales que envuelven el hecho físico del fallecimiento de un ser humano. Su trabajo como embalsamadora funeraria le permite una exploración cuidadosa acerca de la idea de lo absoluto de la desaparición física. Tanto como para explorar, profundizar y analizar la vida como fenómeno en American Horror Stories: Necro.

Los primeros diez minutos de American Horror Stories: Necro son un recorrido paciente a través de los rituales funerarios. Un tema que podría parecer repetitivo de no ser porque el guion lo explora desde una visión de belleza lóbrega. La directora, Logan Kibens, enfoca el interés de la cámara en analizar con particular detalle lo que ocurre detrás de las puertas cerradas de una funeraria

Pero, en especial, la forma en que Sam es una devota de esa construcción de una imagen de lo desconocido que resulta casi hermosa. La experta transforma un cadáver en una forma de arte. Toca carnes muertas y mira los ojos opacos para crear una versión de la vida. “No todo lo hermoso está precisamente vivo”, dice el personaje en uno de sus primeros diálogos.

American Horror Stories: Necro

American Horror Stories: Necro es, quizás, el episodio más singular de la antología basada en AHS. También el que se vincula de manera más estrecha, dolorosa y poderosa a miedos primitivos que rara vez se analizan de forma artística en argumentos de terror. La mayoría del relato transcurre entre las paredes de una funeraria y un cementerio, lo que extrapola la idea de morir a lo cotidiano. Poco a poco queda claro que Sam comprende a la muerte no como el final, sino como el comienzo de algo fatídico y preciado. Un trayecto hacia la memoria colectiva, los ritos heredados y los espacios complicados de sensibilidad social.

Puntuación: 4 de 5.

La sombría belleza de la muerte en American Horror Stories: Necro

American Horror Stories: Necro es, quizás, el episodio más singular de la antología basada en AHS. También el que se vincula de manera más estrecha, dolorosa y poderosa a miedos primitivos que rara vez se analizan de forma artística en argumentos de horror. 

La mayoría del relato transcurre entre las paredes de una funeraria y un cementerio, lo que extrapola la idea de morir a lo cotidiano. Poco a poco queda claro que Sam comprende a la muerte no como el final, sino como el comienzo de algo fatídico y preciado. Un trayecto hacia la memoria colectiva, los ritos heredados y los espacios complicados de sensibilidad social.

La directora se toma una buena cantidad de tiempo para mostrar las manos de personaje mientras maquilla, peina y viste a los cadáveres. También para analizar en primeros planos elegantes la atmósfera que la rodea. En American Horror Stories: Necro, que en ocasiones parece enigmático y en otras conmovedor, la carne muerta tiene un peso sustancial.

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¿Es la muerte el final?

Pero no se trata de lo mórbido, sino de lo que simboliza morir en el mundo contemporáneo. Los horrores que invoca, lo terrorífico que muestra. “En nuestro siglo, morir es una vergüenza”, dice Sam, inclinada sobre el rostro de un cadáver, dispuesta a embellecer la piel pálida con cuidado.

Es una travesía a un tipo de monstruo abstracto que la cultura actual ignora. De hecho, el énfasis de la trama escrita por Crystal Liu está en abordar la percepción de la muerte como un filo de lo desconocido. Una grieta en toda la desabrida cualidad escéptica de la realidad fuera de las paredes de la funeraria.

Por tanto, Sam no es solamente un personaje en American Horror Stories: Necro, es un recorrido simbólico a través de lo que aterroriza de la muerte. De su carácter absoluto y espacios siniestros y singulares. La atención del guion elabora una atmósfera que profundiza en un tipo de terror más intuitivo y psicológico que tangible.

American Horror Stories: Necro

Los cadáveres pálidos, envueltos en sábanas, son el final de todas las historias. Kibens logra brindar a American Horror Stories: Necro una rara sensación ambigua. ¿Dialoga con la muerte como tránsito de la memoria colectiva? ¿Es una historia de terror encapsulada en una más elegante y profunda?

Lo extraño, lo doloroso y lo monstruoso en American Horror Stories: Necro 

No hay respuestas sencillas para un argumento que se mueve constantemente entre líneas difusas. Mucho más cuando el novio de Sam, Jesse (Spencer Neville), parece encarnar la cultura que deplora la muerte. Para el hombre, la devoción de la mujer por los cadáveres y el rito mortuorio es poco menos que repugnante. Por supuesto, es una proyección de los miedos y angustias del personaje. 

American Horror Stories: Necro

El guion de American Horror Stories: Necro envuelve la relación en una presión constante, como si Sam tuviera que decidir entre su aspiración a crear “la belleza en la muerte” y lo corriente. Una y otra vez, Jesse se opone, critica y denigra el trabajo de Sam. Tanto como para, al final, exigir lo inimaginable. “Nadie tan enamorado de la muerte puede amar algo más”, dice enfurecido y decepcionado.

En medio de una encrucijada semejante, Sam conoce a Charlie (Cameron Cowperthwaite), un sepulturero que comprende la muerte desde su misma óptica. Juntos encuentran un vínculo esencial que brinda a American Horror Stories: Necro sus mejores momentos, los más dolorosos y, al final, los más violentos. Quizás se lamente que, para su último tramo, el episodio abandone su carácter intimista y casi contemplativo por un giro brutal. Lo cual era de esperarse en una historia de la antología, pero que rompe el trabajo elegante de la directora para crear la atmósfera del relato.

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Como todo, esta gran conversación de la muerte que termina mal es una alegoría a lo siniestro de una época descreída. American Horror Stories: Necro, elegante y sofisticado, podría ser mejor de lo que resultó. Pero en sus puntos más altos es una rareza en la serie American Horror Stories. Quizás, su punto más relevante.

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