Cascar un huevo para hacer una tortilla y encontrar un pollito es un miedo que todos hemos tenido alguna vez. Sin embargo, lo más habitual es que los huevos que consumimos no nos den nunca ese problema, básicamente porque no están fecundados. Las gallinas ponedoras ni siquiera suelen estar en contacto con gallos y es que, en realidad, no lo necesitan.

Las gallinas empiezan a poner huevos cuando alcanzan la madurez. Del mismo modo que las mujeres, una vez llegada la pubertad, empiezan a liberar un ovocito cada mes, las gallinas forman casi cada día un huevo que, si no es fecundado, terminará liberándose. Algo así como una menstruación, pero sin tener nada que ver. 

Por lo tanto, no, no hacen falta gallos para que las gallinas pongan huevos. Basta con que tengan la edad adecuada y que estén sanas, bien alimentadas y tranquilas. Y es que la alimentación y los niveles bajos de estrés son mucho más importantes que un gallo para que las gallinas pongan huevos.

Huevos de gallinas sin necesidad de un gallo

El momento en el que las gallinas comienzan a poner huevos depende de muchos factores, como la propia raza del animal. Suele ser alrededor de los 6 meses de edad, pero varía bastante. Llegados a ese punto, lo normal es que pongan huevos durante unos cuatro años, aunque cada vez más espaciados. 

Ahora bien, si un gallo interviene, paso algo distinto. Durante el apareamiento, el macho deposita un saco de semen que tiene una duración de unos 10 días, durante los cuales se produce la fecundación. Los espermatozoides fecundan la yema del huevo y, desde ese momento, el propio organismo de la gallina impulsa la formación de la cáscara que recubrirá el embrión. Después, en solo 24 horas, se depositará el huevo, que tendrá que ser incubado por la gallina durante 21 días aproximadamente antes de que eclosione.

Si la fecundación no se produce, igualmente se producirán todas las estructuras del huevo y la gallina también lo depositará en el nido, pero no tendrá la necesidad de incubarlo. Solo lo harían las gallinas conocidas como cluecas. Estas, también llamadas gallinas melancólicas, pasan muchas horas sobre el nido, tanto si hay huevos como si no. Y en caso de que sí los haya, no es necesario que estén fecundados.

En cuanto a la regularidad con la que se depositan los huevos, dependerá mucho de cada gallina y no es una ciencia exacta. De media suelen tardar unas 24 horas, aunque las puestas pueden estar más o menos espaciadas. Esto, además, depende de muchos factores, desde la edad de la gallina hasta las horas de luz diarias. De hecho, esto es algo que se ha estudiado en gran profundidad, con el fin de optimizar los ciclos de reproducción de las gallinas.

En definitiva, si queremos tener huevos frescos a diario, no necesitamos un gallo. Ahora bien, si queremos aumentar nuestra familia de gallinas, sí que necesitaremos uno. 

En cuanto al temor a encontrar un pollito mientras haces una tortilla, no te preocupes. Incluso si el huevo está fecundado, si la gallina no lo ha incubado, el embrión no podrá prosperar.

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