A Nikola Tesla no se le conoce como el creador de los rayos X, pero sus aportes a este invento ayudaron a Wilhelm Röntgen, quien en 1895 descubrió este tipo de radiación electromagnética, a conocer importantes detalles sobre su uso y los posibles peligros que tenían la exposición de estas ondas en los humanos. Tesla, de hecho, fue uno de los primeros en inventar una máquina de rayos X, y también uno de los primeros en utilizarla. El famoso inventor, incluso, llegó a hacerse una radiografía de su propio pie.

Podríamos decir que, en cierto modo, Nikola Tesla y Röntgen compitieron por el descubrimiento de los rayos X. De hecho, y según detalla la Sociedad Europea de Radiología Músculo-esquelética (ESSR, por sus siglas en inglés), si no fuese por el incendio que ese mismo año destruyó el laboratorio del científico serbio-estadounidense, Tesla podría haberse atribuido el invento de los rayos X antes que Röntgen.

La "competición" entre ambos inventores, no obstante, fue amistosa. De hecho, Tesla y Röntgen se ayudaron mutuamente para poder avanzar en el descubrimiento. Cuando el ingeniero alemán publicó su invento, Nikola Tesla no dudó en felicitarle. También le envío varias fotografías tomadas a través de un sistema de rayos X que él mismo inventó. Röntgen, por su parte, le mostró su admiración por su trabajo en una carta.

¡Querido señor! Me ha sorprendido enormemente con las hermosas fotografías de las maravillosas descargas y le digo que le agradezco mucho por ello. ¡Si supiera cómo se hacen estas cosas! Con la expresión de un especial respeto, le saludo atentamente - W. C. Roentgen".

Se puede leer en la carta de agradecimiento que Roentgen envió a Tesla.

Nikola Tesla se hizo una radiografía de su propio pie

Una de las imágenes que Nikola Tesla le envío a Röntgen fue la de una radiografía de su propio pie. En esta, se aprecian sus huesos e, incluso, los componentes de metal que tenía su zapato. Tesla, en concreto, fabricó una máquina compuesta por un tubo de Crookes y un tubo de vacío diseñado por él mismo. Para ello, curiosamente, utilizó una bobina de Tesla. Nikola Tesla también utilizó esta máquina para tomarse una radiografía de su mano.

Las investigaciones de Tesla en esta área, además, sirvieron para aclarar los inconvenientes del uso de los rayos X en humanos. Nikola comprobó que la exposición de este tipo de radiación, y más concretamente el ozono y al ácido nitroso generados por los rayos, ocasionaba cambios en la piel y otras partes del cuerpo. Entre ellos, hinchazón, dolor, enrojecimiento o, incluso, pérdida del cabello.

Estas advertencias sobre la exposición a humanos, además, se relacionan con otro descubrimiento por parte de Tesla en el uso de los rayos X. El inventor se dio cuenta de que el uso de esta tecnología podría ser útil en el campo de la medicina. permitía, en concreto, ver objetos extraños en el interior, roturas de huesos o, incluso, diferentes enfermedades pulmonares.

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