Estamos matando al planeta. Esto es algo que prácticamente todos tenemos claro –aunque algunos se empeñen, en su negacionismo perenne, en que es un proceso natural–. Manuel San Félix, biólogo marino, lo tiene aún más claro. Con años de dilatada experiencia conociendo los lugares más remotos del planeta, ha visto como el fondo de los océanos ha sufrido los estragos de una mano humana que ha descuidado algo esencial para la vida.

Fue, de hecho, en el fondo del océano donde encontró la clave para un proyecto que tiene el objetivo de salvar lo que quede del mismo. Porque no todo tienen que ser grandes unicornios en el mundo de lo digital, es un ejemplo de ciencia ciudadana que quiere luchar, o al menos colaborar, para que el turismo –el masivo– sea consciente de los problemas asociados a su actividad. Llamada Posidonia Maps, la idea de San Félix, quiere llegar a salvar el lecho marino de, al menos, las cristalinas aguas de Formentera. Después, lo que se pueda salvar del resto del planeta o de las aguas cristalinas de las Islas Baleares

Es, a grandes rasgos, una aplicación muy sencilla que tiene el foco puesto en los miles de barcos que llegan a disfrutar de las bonitas calas de la isla. Unos que, sin control ni medida, terminan con algo que no está a la vista humana. Sencillamente, solo avisa a las embarcaciones de dónde parar para no afectar a un ya muy perjudicado lecho marino.

Posidonia Maps y la importancia de los mares y océanos

posidonia formentera

"Me llamaron hippie y melenudo cuando elegí biología hace años", explica San Felix en el encuentro anual de Ametic de Santander, "pero eso me ha permitido ver y bucear en lugares en los que el ser humano casi no ha estado". Eso, para el creador de Posidonia Maps, ha supuesto ver cómo afecta la mano humana al desarrollo de los ecosistemas.

Y es que, para el biólogo, el ser humano ha olvidado la importancia de los mares y océanos. Por hacer un simple recorrido, estas grandes superficies de agua son las mayores proveedoras del oxígeno que respiramos –casi un 70 %–, también absorben el 93 % del CO2 que emitimos. En este punto, y con el paso de los años, los océanos han tenido que trabajar de forma muy intensa. También apunta a que "el ser humano pesca fatal". Es muy claro en este punto: al contrario de lo que hacemos en superficie, en el mar no tenemos que hacer nada. Tampoco esperamos a que se regeneren las especies. Con todo, y debido al aumento de las temperaturas que bien hemos podido palpar este año en las caldeadas aguas mediterráneas, la acidez de las aguas se está llevando por delante la mayor parte de la fauna y flora marina. Y con ella, la posidonia.

La conocida como la reina de las aguas mediterráneas es la encargada de la oxigenación. También es la más perjudicada por el incremento de las temperaturas. Y, además, ostenta el título de ser uno de los seres vivos más ancianos del planeta. Una planta, que no alga, con al menos 4.500 años de una vida que puede estar tocando a su fin. Se estima que, cada año, la masa de posidonia desaparece en un 6 %. Además del maltrato del lecho marino, los barcos son los grandes causantes de esta situación. La contaminación y muy especialmente el anclaje de los barcos, son letales para una planta con mucha historia y muy necesaria.

El Google Maps para barcos

El objetivo de Posidonia Maps es muy claro: dar a las embarcaciones una herramienta sencilla para saber dónde parar y dónde no. Con mapas de calor y mediciones del estado y situación de la posidonia, se informa de los mejores lugares en lo que se podrá ser más respetuoso con el medio ambiente.

Creada en colaboración con la Asociación Vellmarí, Movired y OCEANSNELL, la idea comenzó con un mapeo de una zona muy concreta. Después se pasó a cartografiar de forma exhaustiva el resto de costas de la Isla de Formentera con un sonar de barrido lateral. De esta manera, se obtenía información al momento de las praderas marinas.

Y aunque el mapa muestra todo el planeta, de momento solo es efectiva en esta zona Balear. El objetivo, y debido al éxito que ha tenido en su estudio en el lecho marino, es ampliar su aplicación a toda la zona insular. Además de recuperar lo perdido con la plantación de nuevas posidonias. "Porque esto no es para seguir destruyendo, es para mejorar", culmina San Félix.

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