Probablemente te has encontrado en esta situación varias veces. Estás seguro de haberte leído una biblioteca entera. Recuerdas haber pasado todo el verano anterior pegado frente a la pantalla viendo Netflix día tras día. Sin embargo, cuando alguien te pregunta qué libros has leído, o que nombres una película que has visto recientemente, tu mente se queda en blanco. Al final, acabas atrapado en el laberinto mental de tu memoria intentando convencer a tus amigos de que sí que has leído, y que por supuesto que has visto más de cincuenta películas en un año. ¿Por qué sucede? ¿Cuál es el motivo de esta laguna mental?

Pamela Paul, editora de The New York Times Book Review, comentó en su momento a The Atlantic que "lo que siempre recuerdo es dónde estaba y recuerdo el libro en sí mismo. Recuerdo el objeto físico". No obstante, Paul acaba su frase con "recuerdo la edición, recuerdo la portada, usualmente recuerdo dónde lo compré, o quién me lo dio. Lo que no recuerdo -y es terrible- es todo lo demás".

No todos tienen este problema, por supuesto. Existen personas que recuerdan cada pequeño detalle de cada película, serie o libro que han leído. No obstante, para la mayoría de nosotros, la experiencia puede sentirse como "llenar una bañera, remojarse, y después ver el agua irse por el desagüe", como lo describían en el citado medio. Tal vez quedan algunas gotas dentro en las paredes y el fondo de la bañera, pero el resto, la sustancia, se ha ido.

La "curva del olvido" es la culpable de este fenómeno

Según Faria Sana, profesora asistente de psicología en la Universidad de Athabasca, en Canadá, existe un culpable para este fenómeno. Este llega bajo el nombre de la "curva del olvido", y dicha curva es más pronunciada en las primeras 24 horas después de haber aprendido algo nuevo. Por supuesto, esto también afecta a cómo recordamos los libros que acabamos de leer, y las películas que acabamos de ver.

El porcentaje de olvido no está estipulado, y va variando con el tiempo. Sin embargo, se sabe que es en el primer día cuando casi todo el contenido aprendido se va por el drenaje. Asimismo, con el paso de los días siguientes, más y más gotas se van sumando a él, dejando a la persona con solo una pequeña fracción de lo aprendido inicialmente.

La memoria tiene, generalmente, una limitación intrínseca. Es esencialmente un cuello de botella.

Faria Sana, profesora asistente de psicología en la Universidad de Athabasca, Canadá

Aunque se considera que la memoria siempre ha funcionado de esta manera, Jared Horvath no está tan seguro. Horvath es un investigador de la Universidad de Melbourne, y considera que "la manera en la que las personas ahora consumen información y entretenimiento ha cambiado el tipo de memoria que valoramos".

Un estudio titulado "Google effects on memory: cognitive consequences of having information at our fingertips", habla justamente sobre este asunto. En él, los investigadores confirman que las personas que tienen mayor acceso a la información existente en Internet, "tienen un menor índice a la hora de recordar la información en sí".

No hace falta recordar una cita de un libro si puedes buscarla. Cuando aparecieron las cintas de vídeo, se podía revisar una película o un programa de televisión con bastante facilidad. No existe la sensación de que si no se graba un trozo de cultura en el cerebro, se perderá para siempre.

The Atlantic

Internet funciona como una memoria externalizada

Por supuesto, es bastante sencillo lanzarle toda la culpa a Internet y dar el día por terminado. Y aunque, en efecto, el consumo de contenido constante y la facilidad de búsqueda que nos brinda la web ha servido para hacer de esta "curva del olvido" más empinada; la verdad es que incluso antes de Internet los seres humanos eran incapaces de recordar todo lo que veían, leían o escuchaban.

En una de las obras de Platón, el filósofo demostraba ser uno de los primeros detractores de esta idea de "externalizar la memoria". En el diálogo escrito por Platón entre Sócrates y el aristócrata Fedro, Sócrates cuenta una historia sobre el dios Theuth al descubrir la "función de las cartas".

Porque es olvido lo que producirán en las almas de quienes las aprendan, al descuidar la memoria, ya que, fiándose de lo escrito, llegarán al recuerdo desde fuera, a través de caracteres ajenos, no desde dentro, desde ellos mismos y por sí mismos.

Fedro, Platón

El anteriormente mencionado Horvarth comenta que, en el diálogo de la obra, "Sócrates creía que la escritura mataría a la memoria. Y está en lo cierto. Escribir absolutamente mató a la memoria". No obstante, el investigador agrega: "Pero piensa en todas las cosas increíbles que tenemos gracias a la escritura. No cambiaría la escritura por una mejor memoria, nunca".

Absorbemos más información de la que podemos procesar

Un estudio llevado a cabo por Horvarth y sus colegas en la Universidad de Melbourn arrojó resultados asombrosos sobre la memoria. Según los resultados, las personas que consumieron series en formato de maratón olvidaron el contenido más rápido que aquellos que vieron los episodios en el formato semanal. Asimismo, justo después de terminar la serie, quienes maratonearon la puntuaron más alto en una encuesta. No obstante, después de 140 días, arrojaron resultados más bajos que quienes consumieron el contenido una vez a la semana.

A partir de los resultados del estudio, el equipo de Horvarth llegó a la conclusión de que "si quieres recordar las cosas que has visto y leído, espárcelas". Asimismo, los recuerdos suelen reforzarse cada vez que intentas recordarlos, comenta Horvarth.

Esto mismo ocurre con lo que leemos. Cuando consumimos contenido en un libro o en Internet, la información fluye. Parece que nuestro cerebro entiende y retiene cada una de las palabras que le lanzamos por segundo, pero no es así. Lo que leemos "no se queda a menos que pongamos esfuerzo y nos concentremos y participemos en ciertas estrategias que nos ayudarán a recordar".

Sin embargo, que no recuerdes algo en el momento no significa que los recuerdos se hayan perdido. La memoria funciona por asociación, nos recuerda Faria Sana, y si tenemos los suficientes estímulos, muy probablemente lograremos quitarle el polvo a esos recuerdos que no podemos -o queremos- recordar.

Ten en cuenta que los libros, canciones, películas y series que has consumido no son archivos que puedes subir a tu cerebro. Todos ellos se encuentran entretejidos con todo lo demás. Y aunque parece difícil encontrar el hilo que lleva a un recuerdo concreto al observar la maraña desde la distancia; todos ellos siguen allí, cada uno esperando a que te acerques y desenredes los hilos para ayudarte a recordar.