Las cifras de autónomos están al alza. Según los últimos datos del Ministerio de Trabajo y analizados por la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), España alcanza al cierre de 2021 la mayor cifra de autónomos desde 2008. 3.319.188 afiliados autónomos concretamente. Lo que quiere decir que el 17,3 % de los trabajadores en el país se gestionan por cuenta propia. Para Shakers son pocos. La plataforma de freelances cree que esta cifra está lejos de sus expectativas. Según sus previsiones, para 2035 apenas quedarán trabajadores por cuenta ajena. Aunque la pregunta que queda en el aire es cómo llegaremos a ese punto realmente.

Shakers funciona como una plataforma para conectar a los freelances con los proyectos disponibles en ese momento. Es una forma de facilitar el trabajo a los autónomos, y ayudar en el proceso de búsqueda de talentos para las empresas que necesitan a alguien para un proyecto concreto.

No lo dicen claramente, pero tienen un rival frente a ellos: las consultoras. KPMG, Deloitte, PwC o EY, las conocidas como las Big Four, siguen siendo gigantes en el sector de la consultoría de todo tipo. No quieren ser sustitutos, pero se preguntan qué aportan unos y otros.

"Las grandes consultoras aportan confianza y metodología. También se basan en relaciones, que es algo que está cambiando especialmente en un mercado deslocalizado, en el que esto pierde fuerza. Las compañías necesitan talento fuerte, que es el que está cambiando".

Héctor Mata, fundador de Shakers

De esta manera, las grandes consultoras que fueron reclamo de cientos de empleos, ahora se enfrentan a vacantes vacías y tasas de rotación cada año más altas. De aquí a un tiempo, estar empleado en una de estas grandes compañías ha dejado de ser atractivo para volverse un problema. Durante 2021, fueron varios los anuncios de empleados que se quejaban por las largas jornadas de trabajo sin descanso, junto con fines de semana y sin desconexión en el tiempo libre.

En un mundo casi pospandémico, las relaciones laborales han cambiado. Al menos muchas de ellas. Con una mano de obra especializada altamente cotizada en las empresas –principalmente los perfiles técnicos–, son muchos los que han optado por poner sus normas. No todos los autónomos pasan por los mismos problemas y precisamente los que trabaja Shakers viven su dorado.

Existe una falta de mano de obra técnica y cualificada, que puede decidir desde dónde y en qué trabajar. Shakers quiere centrarse precisamente en esa mano de obra que no tendrá problemas para encontrar proyectos en los que cooperar.

Freelances en Shakers ahora, pero primero una agencia de viajes

Fundadores de Shakers

Héctor Mata venía del mundo de las agencias de viajes online. Con 18 años, y en pleno apogeo universitario, fundaba con algunos amigos una agencia enfocada a los jóvenes. Era 2010 y Todolisto.es –que así se llamaba– apenas duró dos años. Terminaron facturando casi 9 millones de euros. Mucho para un joven de 18 años, poco para el segmento de negocio en el que se movían. Al final terminaron quebrando. "Había beneficios muy rápidos en tiempos muy concretos, pero luego caían; si no haces una tesorería muy buena pues no funciona, y nosotros no lo hicimos", explica Mata.

"Shakers nacía a finales de 2018 sin saber muy bien para qué. Sabíamos que el mercado laboral estaba viviendo un cambio, pero no teníamos claro qué hacer"

No estuvo mal como entrenamiento. De ahí Mata recogió lo aprendido y profesionalizó el modelo. En 2013 fundaba Viaja Wäy, otra agencia de viajes para jóvenes que, en este caso, sí que mantuvo una buena tesorería. Tanto que logró facturar hasta 25 millones de euros y ser integrada por lo que por aquel momento era Barceló Viajes. Una compra con algo de truco; la agencia internacional ya venía de ser la inversora inicial del proyecto que primero incubó como startup y luego incluyó en su estructura. Hasta 2018, Mata trabajó dentro del grupo. Salía ese mismo año para comenzar otro proyecto. Uno al que la pandemia le ha sentado muy bien con los cambios de los modelos de trabajo en el que el teletrabajo ya no es una quimera, si no una posibilidad real.

"Shakers nacía a finales de 2018 sin saber muy bien para qué. Sabíamos que el mercado laboral estaba viviendo un cambio, pero no teníamos claro qué hacer", apunta Hector, cofundador junto a Adrián de Pedro y Jaime Castillo. Al final han terminado creando una metodología para las empresas que, acostumbradas a contratar a consultoras que mandaban empleados a las oficinas, no tenían claro cómo enfrentarse al modelo freelance. También supone un ahorro de costes y un traspaso de los beneficios al empleado de forma directa.

"En vez de tener a una consultora cobrando 150 € por empleado y que este reciba 20 €, nosotros recibimos 50 € y damos 50 €".

Al final, la empresa contratante gasta menos y el freelance cobra más. Uno que además cobra de forma mensual ya que la plataforma adelanta el pago para evitar los conocidos 90 días de las grandes compañía. Shakers cobra un fee por la gestión a las empresas asociadas: Glovo, Caixa, Barceló... Y una larga lista de Pymes.

2035 es la fecha clave... aunque no para todos

Foto por Walling en Unsplash

La cuota de autónomos acaba de subir, para desgracia de un colectivo que venía aquejándose de los costes –e incertidumbres– que supone ser empleados por cuenta propia. Por otro lado, las cifras de funcionarios no paran de aumentar. España es, de hecho un país que busca ser funcionario. Ante una empresa privada poco competitiva, la congelación de los sueldos del sector privado, el aumento de los precios y la propia incertidumbre mundial, todo apunta a la búsqueda del trabajo financiado por el estado.

"En España hay un sobre exceso de trabajo público con el que se está dopando al sistema para que parezca que funciona bien y no está claro cómo lo vamos a pagar", apunta Héctor. También tiene claro que ante un problema de baja productividad, las empresas locales no pueden pagar los sueldos de Estados Unidos. Pero a la par apunta a que ya son pocos los que quieren empezar y terminar su carrera laboral en una misma empresa. Las reglas del juego han cambiado para casi todos.

Y son casi todos, porque no todas las profesiones gozan de las mismas facilidades. Las llamadas profesiones del conocimiento, las relacionadas con la tecnología, se llevan el oro. Si le sumamos la gran incertidumbre a futuro –a la que no ayudan la deuda y la política actual–, las reglas saltan por los aires y tienen el poder en sus manos. "La gente no quiere lo que hace unos años, y esto le está costando entender a las empresas", apuntan. El resto, de momento, está sometido a las normas de la vieja escuela. Pero lo que sí está claro es que para llegar a sus previsiones de 2035, a la que no dudan que llegaremos, tienen que cambiar muchas cosas. Ya sea del lado de la política o forzado por el lado de los trabajadores.