Conforme escala el conflicto entre Ucrania y Rusia, los miembros de la OTAN estudian cuáles serán las siguientes sanciones que impondrán al país liderado por Vladimir Putin. Si bien durante los últimos días ya he hemos visto un conjunto de medidas como respuesta a la invasión, ninguna de ellas, al menos en el plano económico, es tan severa como la posibilidad de bloquear a Rusia de SWIFT .

Seguramente has escuchado —o leído— este término durante la presente semana. Principalmente en las últimas horas, pues cada vez son más los países que estudian la idea de excluir a Rusia de SWIFT. Pero… ¿qué es exactamente SWIFT y por qué bloquearlo supondría una acción contundente contra el país europeo?

SWIFT, por sus siglas en inglés, es el acrónimo de Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales. En palabras simples, es una red segura que permite que los bancos del mundo y otras instituciones financieras se comuniquen entre sí. Evidentemente, nos referimos a una comunicación financiera, por lo que la información que recorre esta infraestructura está compuesta por transacciones y otro tipo de operaciones bancarias internacionales.

El sistema nació durante 1973 en Bruselas, Bélgica. Hasta 2021 estaba conformado por 11.000 entidades financieras de más de 200 países, así que ya te podrás imaginar su importancia en el panorama económico mundial. De hecho, tan solo el año anterior se realizaron 42 millones de operaciones diarias a través de su red. Una red que, por cierto, nunca descansa, ya que su operación se mantiene activa las 24 horas del día durante los 365 días del año.

¿Cómo afecta ser excluido de SWIFT?

Una vez definido qué es SWIFT y su importancia para la economía global, podemos hacernos una idea de las afectaciones que sufriría Rusia al ser excluido de la red. Básicamente, sería expulsarlos del sistema de transferencias internacional que usan la mayoría de bancos. En "teoría", no sería posible realizar operaciones con entidades del exterior. Esto afectaría, por ejemplo, las importaciones y exportaciones, actividad clave para la economía de cualquier país.

¿Qué tan grave es que te excluyan de SWIFT? Se lo podemos preguntar a Irán. En noviembre de 2018, los bancos de Irán fueron desconectados de SWIFT como parte de un paquete de sanciones impuesto por Estados Unidos. Según el país norteamericano, que en aquel entonces todavía estaba gobernado por Donald Trump, Teherán mantuvo su programa de enriquecimiento de uranio —clave para las armas nucleares—, razón suficiente para ser sancionado económicamente.

Tras el suceso, Irán perdió casi el 50% de ingresos por exportación de petróleo. En total, los ingresos por comercio exterior disminuyeron un 30%. Rusia, al igual que Irán, depende mucho de sus exportaciones de hidrocarburos, de modo que su economía sufriría un duro golpe si les cierran las puertas de SWIFT. ¿Qué tan severo? Es difícil predecirlo en este momento, sobre todo porque Rusia se ha estado preparando para ello.

Rusia ya tiene su propio sistema de pagos

Sería muy iluso pensar que el Kremlin, mientras planeaba la invasión a Ucrania y las consecuencias de la misma, no anticipó que una sanción de este nivel se podría presentar. La realidad es que Rusia lleva varios años preparándose para una posible desconexión de SWIFT. En 2014, el año en que anexaron Crimea —que antes del polémico referéndum era parte de Ucrania—, el Kremlin puso en marcha el desarrollo de SPFS (Sistema de Transferencia de Mensajes Financieros), una alternativa a SWIFT operado por el Banco Central ruso.

Si bien esta propuesta ha ido creciendo con el paso de los años, todavía está muy lejos de tener el alcance y presencia de SWIFT. En el primer semestre de 2018, apenas 400 entidades financieras formaban parte de SPFS, una cifra muy lejana a las 11.000 de su contraparte. A lo anterior tenemos que sumar que algunos bancos de suma importancia para Rusia ni siquiera se han unido a SPFS. Además, actualmente tan solo el 20% de las transferencias bancarias rusas se realizan a través de esta red. En definitiva, todavía no están listos para abandonar la dependencia de SWIFT.

Más allá de SPFS, Rusia también dedicó esfuerzos para crear un sistema doméstico de pagos con tarjeta. Su nombre es Mir, y surgió por las sanciones que Estados Unidos emprendió contra varios bancos rusos por estar involucrados, de una u otra forma, a los hechos de Crimea en 2014. Esto originó que Master Card y Visa dejasen de prestar sus servicios con los bancos sancionados y que cientos de miles de tarjetas quedaran inservibles para hacer transacciones. Mir llegó precisamente para prevenir una situación similar a futuro.

Si finalmente la OTAN decide excluir a Rusia de SWIFT, SPFS no sería su único "salvavidas". No se descarta que los bancos e instituciones financieras rusas recurran a CIPS (Sistema de Pagos Interbancario Internacional) de China. El país oriental es un aliado económico de Rusia, aunque su red transaccional igualmente está muy por debajo del poderío de SWIFT —hasta octubre de 2015 tenían 176 participantes de más de 50 países—.