La película My Son (2021) protagonizada por James McAvoy y ya en el catálogo de Amazon Prime, tiene dos características inusuales. La primera, se trata de un remake de una discreta película belga del 2017 y la dirige el propio director de la original. Christian Carion tiene la poco usual oportunidad de volver sobre su historia para contarla desde un punto de vista nuevo. Con mayores recursos y un elenco de sólidos actores, el argumento sobre un hijo perdido en mitad de una situación inexplicable se hace más complicado cada vez.

El otro punto por completo inusual de My Son es el hecho que esta vez Carion apostó a la improvisación de su actor principal. En un muy poco común experimento argumental, el actor apenas recibió información sobre cada una de sus escenas, pero no el guion al completo. De modo que lo que se muestra en pantalla es un recorrido frenético y en ocasiones caótico, por las decisiones de McAvoy sobre su personaje. Se trata también de una versión singular del primer gran logro de Carion con My Son original filmada en apenas seis días. Esta vez, la sensación de premura hostil proviene no de la premura de la filmación, sino de la forma en que se relata la historia. 

Por supuesto, podría tratarse apenas de un truco sofisticado e ingenioso que no aporta mayor cosa a la historia. Mucho más, información sin demasiada relevancia al momento de comprender la película como conjunto. Pero esta vez, se trata de algo esencial para entender el ritmo y la forma en que la estructura narrativa de la película toma extrañas formas en pantalla. De forma inevitable, todo el elenco se ve en la necesidad de seguir el extraño ritmo que impone su actor principal. El resultado es una trama que avanza y se detiene, se concentra en puntos concretos para luego retroceder. Todo mientras la cámara del director va de un lado a otro como una mirada subjetiva e incómoda. 

De hecho, todo en My Son, está construido para dar la sensación de un desastre inminente. El sentido de urgencia avanza en medio del argumento y en ocasiones, hace parecer a la historia atropellada y levemente azarosa. Pero en realidad, Carion tiene la suficiente habilidad para lograr que la actuación tensa y emocional de McAvoy sostenga su premisa. Junto a él, Claire Foy, como la madre del pequeño desaparecido, es un punto de solidez. De forma que el argumento entero parece ir y venir en medio de ambos, sin encontrar un punto de equilibrio. Pero tampoco, llega a perder del tono, la firmeza de lo que desea narrar. 

Los misterios en las puertas cerradas de My Son

Durante la primera media hora, My Son logra sostener semejante audacia argumental con un juego de edición y diálogos brillante. Carion condensa la atención del guion en la manera en que la historia explora al padre y la madre del niño perdido. Ambos, reflejos uno del otro, se complementan y a la vez se definen por el mero contraste. Es evidente que el personaje de Foy apuntala al de McAvoy para crear un hilo narrativo central consistente. Los diálogos entre ambos son rápidos, angustiosos, van y vienen entre preguntas y frases incompletas. Atrapados en medio de una evidente tensión y aterrorizados por la incertidumbre deben llegar a un punto medio que les permita lidiar con la situación.

My Son es lo suficientemente sólida para llevar a cuestas el misterio

Pero el personaje de McAvoy es una extraña mezcla de secretos y de percepciones angustiosas no demasiado claras. La sensación brumosa que este padre atormentado esconde — o podría esconder — un secreto, hace que la trama se haga más tensa e irrespirable. A su lado, la mirada dura de Foy y su enfurecida tenacidad tiene algo de punto irreductible. Para Carion, el interés esencial es dejar en claro que a pesar que My Son atraviesa varios estadios confusos, conduce a un punto de vértigo. La desaparición del hijo — centro de la trama — también, es la puerta abierta para entender a sus padres. Y es esa pirueta narrativa lo que permite que My Son alcance momentos de durísima complejidad. 

Todo en el personaje de McAvoy parece encontrarse en medio de grietas, hundido en una desazón poco definida que se hace irrespirable. Aturdido, va de un lado a otro, busca huellas y hace preguntas. Ya fuera porque en realidad la improvisación construyó la dinámica entre actores de una manera distinta o a la presión de Carion, todo parece apresurado. Pero, a pesar de eso, My Son es lo suficientemente sólida para llevar a cuestas el misterio. McAvoy crea un personaje cada vez más críptico, peligroso y cercano a la desesperación. Y lo construye en lo que parece una desconocida vitalidad en pantalla. Ya sea porque los diálogos se hacen más cortos o la actuación de McAvoy más orgánica. Su personaje termina por mostrar el miedo como una batalla silenciosa. 

Una vuelta de tuerca a una historia angustiosa 

A pesar de ser una historia tópica sobre un secuestro, My Son crea la condición de la sorpresa a través de un guion muy poco complaciente. Para su tercer tramo — y cuando no tuvo otro remedio que mostrar sus secretos — My Son depende por completo de estructura. Y es por ese motivo, que la película quizás flaquea, cuando debe ofrecer respuesta a los misterios que se insinuó con cuidado. Algunos simplemente parecen no tener importancia y otros, se sobredimensionan.

Prueba Amazon Prime Video totalmente gratis durante 30 días y disfruta del catálogo completo de la plataforma sin límites. Solo con darte de alta tendrás acceso instantáneo a las mejores películas y series, además de envíos gratis en Amazon y otras ventajas.

Pero también, hay una inspirada percepción de Carion sobre el desastre y la pérdida. Para su última escena, la película logró remontar su condición de curiosidad para encontrar un punto medio como excentricidad y producto elaborado. Todo un logro que Carion acomete sin perder la capacidad para experimentar.