En junio, una generación de fans de los clásicos personajes He -Man y su enemigo Skeletor, se enfrentaron a la reinvención del material original. Masters del Universo: Revelación de Kevin Smith tenía el peculiar objetivo de redimensionar un argumento lineal en algo novedoso y con identidad propia. Smith, que se declaró como un fans acérrimo del icónico animado de la década de los ochenta, prometió lograrlo. Además, antes del estreno anunció que su versión sobre el mundo de Amos del Universo, buscaba brindar nueva profundidad a un universo infantil. 

La promesa se tradujo en un giro de argumento tan sorprendente como inesperado, que provocó una diatriba agria sobre la producción. Smith jugó con las expectativas y desplazó el núcleo de la historia más allá de He-Man. El resultado fue un argumento que tomó un riesgo considerable, que terminó por convertir el reboot en una agria discusión sobre la integridad del original. Una semana después de su estreno, Kevin Smith debió defender su obra de las críticas y una oleada de desencanto por la esperada producción.

La segunda parte, llamada con sencillez Masters del Universo: Revelación, parte II es una conclusión digna a un experimento complicado. Uno que de nuevo se arriesga (para bien o para mal) para dotar a sus personajes de personalidad e identidad. Lo hace con una evidente atención al detalle y sobre todo con la conciencia que el animado original fue en su momento, un accidente afortunado. Con una historia densa que sostiene la promesa de otras tantas, Masters del Universo: Revelación, parte II toma varias decisiones a la vez.

Por un lado, la de dotar a sus personajes con una serie de conflictos tan sutiles como bien delineados. De la culpa, el miedo, la concepción del poder a una noción muy amplia sobre la responsabilidad moral, Smith reconstruye el concepto del héroe. O al menos, del campeón unidimensional de Eternia, que esta vez regresa con toda la estatura de una batalla ganada a pulso. Si en la anterior parte hubo quejas por las ausencias evidente, Masters del Universo: Revelación, parte II repara el error con inteligencia. Pero lo hace, además, sin perder el sentido del destino y los misterios de la magia que anuncio en sus anteriores capítulos. 

Grandes batallas, nuevas alianzas en 'Masters del Universo: Revelación'

Para los que lamentaban el cambio en la fórmula original del programa, la segunda parte tiene algo de reivindicativo. Pero a pesar del regreso de añorados personajes de la trama original, el argumento tiene la habilidad de abrir nuevos espacios e historias. Tantas que quizás uno de los errores en la narración de Masters del Universo: Revelación, parte II sea su ambición y limitados recursos. Después de todo y a pesar de las buenas intenciones en robustecer la historia, esta sigue siendo una narración con pautas claras. 

Y en esta ocasión, aunque rompe algunas premisas, también apuntala otras. De modo que el programa termina siendo una curiosa combinación entre lo viejo y lo nuevo, en medio de un equilibrio precario. Para su tramo final es inevitable que el peso se incline de un lado a otro. Pero también, que Masters del Universo: Revelación, parte II demuestre su compromiso con sostener un lenguaje nuevo para una historia convertida en fenómeno generacional. Por todas las buenas — y algunas malas — razones, Masters del Universo: Revelación, parte II recuerda que sigue siendo un conflicto sencillo. Y que ese sobrevivió —otra vez— a este apocalipsis que arrasó con viejos amores, amistades y miradas sobre el bien y el mal.