El 27 de julio llegó la mala noticia. Los empleados de Nannyfy recibieron un correo electrónico en el que la dirección informaba que no podía pagar el sueldo de ese mes. En dos semanas, sin embargo, todos tendrían lo que les correspondía; gracias a una ronda de financiación de la que apenas quedaba por perfilar algunos temas legales. Llegó agosto, pasaron las dos semanas y ningún empleado recibió su sueldo. Mientras tanto, una retahíla de promesas, de supuestas financiaciones, inversores y rondas –atrasadas por la coyuntura estival– que iban a sacar a la startup de canguros del foso. Detrás de toda esta gestión, Claudia de la Riva, cofundadora y CEO de Nannyfy, y su marido y socio, Julio Ruíz. 

Hipertextual ha hablado con 7 antiguos empleados de Nannyfy. Trabajadores que han vivido los peores meses de la startup. Todos coinciden en que las empresas pueden tener dificultades económicas, incluso quebrar, pero que la diferencia está en intentar acabar bien con la gente que ha trabajado en la compañía. No ha sido el caso de Nannyfy y de Claudia de la Riva. 

La cuenta de Twitter @unicornioenparo fue la primera en informar sobre la crisis de la startup en un hilo que resume los meses oscuros de Nannyfy. Por ahora, Claudia de la Riva no ha respondido al hilo a pesar de la insistencia del usuario detrás de la cuenta. Tampoco ha querido dar declaraciones a Hipertextual después de que este medio se pusiera en contacto con ella. 

Los inicios de la crisis en Nannyfy

Nannyfy ofrecía desde 2018 un servicio que conectaba a niñeras con familias a través de una app. Hasta que llegó la pandemia, la empresa tenía un futuro prometedor. Pero el coronavirus provocó que el modelo de negocio pivotara a una app de canguros a distancia y sufriera un pequeño rebranding: NannyfyTV. Después se habló de una nueva versión que no terminó de concretarse.

Las clases y actividades para niños por videollamada y en pleno confinamiento salvaron a la empresa y posiblemente a muchos padres en apuros. Nannyfy recibió incluso una financiación en enero de 2021 por parte de Wayra. Pero en pocos meses, todo parece haberse ido al garete. 

Aumenta el equipo de Nannyfy

El capítulo que parece ser el último en la historia de Nannyfy empieza en mayo de este año. De la Riva contrataba a 5 personas para su incorporación inmediata al equipo. Era una apuesta firme por el futuro de Nannyfy, que aumentaba su plantilla a cerca de 14 personas; una supuesta ronda de financiación de 3 millones de euros que ella ya daba por firmada soportaría las nóminas de esos nuevos refuerzos. "Pero no lo estaba. Esos 3 millones no se habían firmado y de una nueva oficina en la que entramos tuvimos que volver a la antigua porque los inversores se echaron para atrás", explica a Hipertextual uno de los antiguos empleados bajo condición de anonimato.

Según ha podido saber este medio, GP Bullhound –fondo británico con inversiones en Playtomic o Glovo en España– era el titular del capital que darían un soplo de aire a la tecnológica. Finalmente, la operación no salió por motivos que este medio no ha podido aclarar con ninguna de las partes. Pero que no cunda el pánico: Claudia de la Riva afirmaba que otro inversor estaba interesado en la empresa. 

Un nuevo inversor, otra esperanza

Con la operación de 3 millones de euros cancelada, un nuevo inversor entraba en juego. La idea era mantener a flote la compañía a la espera de una entrada de capital que resolviese la situación. Es decir, mantener a la plantilla en stand by para, una vez obtenido flujo de caja, solventar las deudas con sus nóminas. Pasó julio, agosto y también septiembre. Pero no había nada de lo que preocuparse: el inversor estaba ya casi. Según los documentos a los que ha tenido acceso Hipertextual, el objetivo era seguir trabajando a pleno rendimiento según los planes a la espera de que todo se resolviese. A finales de septiembre (otro mes sumado a los impagos), parecía que todo tendría solución: había un comprador –ya no solo se hablaba de inversor– para Nannyfy. 

No era el comprador ideal ni mucho menos, pero sí el que mejor se adecuaba a la situación. Según los datos obtenidos, la contraoferta rebajaba el negocio de Nannyfy: poca valoración, condiciones desfavorables y porcentajes a la baja. Era, a ojos de los compradores, una empresa que, estando en la situación que estaba, valía 0 euros, según llegó a expresar la propia fundadora en documentos a los que Hipertextual ha tenido acceso.

De esta manera, y según contaba de la Riva a sus empleados, los accionistas actuales salían de la empresa, pero sin recuperar la totalidad de su inversión inicial –lo cual alejaba a Nannyfy del concurso de acreedores-. El nuevo inversor también se comprometía a pagar las nóminas pendientes. El acuerdo, además, incluía una inyección de 600.000 euros y la promesa de crear un proyecto de internacionalización. 

Una nueva fecha, otro fracaso para Nannyfy

Por norma general, en caso de compra, son los accionistas de la compañía los que salen ganando en la operación. A cambio de su participación, estos reciben una cuantía en función del valor de la entidad. En este caso, y según el acuerdo supuestamente pactado, el contrato dejaba a de la Riva sin retribución por su capital.

Mantendría su papel de líder, pero con una retribución ligada al cumplimiento de una serie de objetivos. Según los documentos, este acuerdo habría sido aceptado a finales de septiembre; si la junta de accionistas de Nannyfy aceptaba la venta y las cláusulas, la operación quedaría zanjada como máximo el 18 de octubre. También los sueldos no percibidos por parte de los empleados. 

El problema es que pasó octubre, el mes empezaba a tocar a su fin, y el comprador no daba la cara. Los tiempos prometidos volvían a desajustarse. El supuesto inversor –dedicado al sector de la salud y con interés en abrirse camino en el negocio de la educación– existe, y las intenciones estaban ahí. El problema, como ha podido saber Hipertextual, es que la situación no estaba tan avanzada como se decía; había intenciones, pero nada concreto, ni siquiera cifras. Como en tantas otras operaciones, los tiempos de los inversores y los emprendedores no juegan en la misma liga. 

...y llegaron los despidos

A este "bluf" se juntan muchas otras promesas de inversores interesados. Mientras tanto, a los empleados de Nannyfy se les da dos opciones. Pedir la baja voluntaria, por lo que no tienen derecho a paro, o seguir trabajando gratis, afirma uno de los trabajadores a este medio. Este empleado fue despedido mientras estaba de baja médica, con la excusa de que estaba en período de prueba. Por lo tanto, sin indemnización. "Cuando estaba de baja me enviaron un burofax en el que me despedían. Legalmente me pueden echar; ¿es ético? Eso ya no lo sé", se pregunta el empleado en entrevista con este medio.  

Hasta la fecha de publicación de este artículo, ninguno de los empleados con los que ha contactado Hipertextual ha recibido los salarios pendientes. 

A medida que iban pasando los meses y continuaban sin cobrar, algunos trabajadores empezaron a abandonar el barco porque encontraban otras propuestas laborales. Otros aguantaron casi hasta el final. Sin embargo, Julio Ruiz, cofundador de la empresa y marido de Claudia de la Riva, les ha informado recientemente que Nannyfy ha decidido no acumular más deuda y despedir a los empleados que todavía seguían en nómina.

"Me dijo que sería un despido objetivo y que me enviará los papeles para firmar si estoy o no conforme. Y que habrá tres documentos: uno es la deuda que tienen conmigo, otro es el despido y otro un papel que, si lo firmo, me comprometo a no hacer ninguna denuncia contra la empresa hasta enero", dice las personas que ya no trabaja en la startup. Hipertextual no ha podido tener acceso a los documentos del despido porque, hasta la fecha, no han sido entregados a las personas despedidas con las que ha tenido contacto este medio. 

Nannyfy quiere cubrirse las espaldas

Sin embargo, sí ha podido leer el documento que han recibido los empleados despedidos y con el que Nannyfy quiere asegurar que no será demandada por ninguno de ellos. "Que con el acuerdo alcanzado, la devolución a la empresa de la dotación entregada al trabajador y percibo de la anterior mentada cantidad, el trabajador se compromete y obliga a no interponer y/o desistir caso de haberse iniciado de cualquier reclamación de toda índole y ante cualquier orden administrativo y jurisdiccional, (a titulo enunciativo que no exhaustivo inspección de trabajo, juzgados de lo social...) contra la empresa, sus socios, administradores o personas a la misma vinculados por cualquier motivo", reza uno de los apartados.

Eugenio Lanzadera, experto en derecho laboral de la la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), explica a Hipertextual que el documento tiene una doble lectura. "Puede ser interpretado como un aplazamiento de una deuda que se reconoce y ambas partes entienden que la deuda se va a pagar en alguno de los tres momentos", específica en referencia a los supuestos incluidos en el documento.  

Sin embargo, en lo que respecta a renunciar a una demanda o reclamación contra la empresa, considera que se trata de algo "abusivo y arbitrario". "Puede llegar a un acuerdo por aplazamiento de deuda pero eso no significa que no puedan demandar por otra cosa. No pueden decir que van a renunciar a todo (...) y el trabajador no puede renunciar a demandar o ir a una inspección de trabajo", aclara el abogado.

Sin chaleco salvavidas

Lo que sí parece casi un hecho es que los empleados no recibirán los sueldos pendientes por parte de Nannyfy. En una de las conversaciones con la empleada despedida, el cofundador de la empresa confirma que no recibirá, ni ella ni ningún otro antiguo trabajador, los sueldos que no han sido pagados hasta ahora. De esto se encargará el Fondo de Garantía Social (Fogasa) cuando la empresa entre en concurso de acreedores. Una de las preguntas es: ¿por qué no lo ha hecho antes? 

El concurso de acreedores es el procedimiento que tiene lugar cuando una persona física o jurídica se declara insolvente y no puede hacer frente a los pagos que adeuda. En el caso de una empresa, cuando entra en concurso se designa un administrador concursal y a partir de ese momento es él quien gestiona y administra todos los asuntos de la empresa. También es el momento de decir adiós a los posibles inversores. 

"Claudia nos decía que el Fogasa solo nos pagaría un porcentaje de los sueldos que nos debía la empresa y que ella quería conseguir financiación por su cuenta para poder pagarnos todo lo que nos debía", recuerda otra antigua trabajadora de Nannyfy. 

Los empleados, sin embargo, no tienen la sensación de que Claudia de la Riva haya estado de su lado. "Nos ha tenido como rehenes, no podíamos ni acogernos al paro". 

Claudia de la Riva, en el punto de mira

De la Riva estudió en el Colegio Suizo de Barcelona, así como Psicología de Empresa en la Universitat Ramon Llull de la ciudad condal. Antes de crear Nannyfy, fue la cofundadora de Ocre, una empresa que se autodefinía como "partnership de RRHH donde ayudamos a Startups, E-commerce, B2B, B2C con proyectos atractivos y con proyección de futuro a encontrar talento TIC, MKT digital y Producto", según la información de su perfil de LinkedIn. La compañía entró en concurso, tal y como publicó el Boletín Oficial del Estado el 2 de marzo de 2020, y actualmente está extinguida.

"En medio de la crisis, (de la Riva) nos dijo que quería volver a cambiar el modelo de negocio"

Algunos exempleados han estado trabajando codo con codo con Claudia de la Riva desde los inicios de Nannyfy. Otros solamente unos meses, hasta que dejaron de percibir su salario. Pero todos coinciden en que la gestión de la empresa en manos de de la Riva dejaba que desear en algunos aspectos. 

"En medio de la crisis, nos dijo que quería volver a cambiar el modelo de negocio. No lo veíamos claro y montó un pollo. No le puedes decir que no y al final la gente que se queda es la que le dice que sí a todo", explica uno de los extrabajadores de la startup. De hecho, los cambios de modelo de negocio han sido para muchos empleados un problema; los cambios y la inconsistencia de las órdenes para alcanzar los nuevos objetivos no estaban del todo definidos. 

"Tenía muy buena imagen de ella antes de entrar en la compañía, pero ahora creo que es todo puro ego. Para ella, todo esto es un juego, no tiene ni idea ni de contratos o despidos", añade otro de los afectados por la gestión de Nannyfy.

Bien valorada en el sector, poco entre sus empleados

Sin embargo, todos coinciden en sus habilidades para la comunicación y las relaciones públicas. "Es muy explosiva pero le falta alguien que le ponga los pies en el suelo, que la organice. Cada día viene con una idea nueva. Es muy creativa pero no tiene una meta fija", opina otro trabajador. Es, y según ha podido saber Hipertextual, una emprendedora muy bien valorada en el sector, con un potencial atractivo para el ecosistema. También para conquistar a la prensa, que desde 2018 ha mimado a de la Riva y a su empresa. 

Pero, al menos en estos últimos meses, tampoco ha sido un gran apoyo para los empleados que trabajan para ella sin percibir un sueldo. Una de las personas que entró durante la última hornada pidió una baja por ansiedad. "Le dije que lo estaba pasando mal, que nunca había estado con tanta ansiedad y en lugar de comportarse de forma empática, me respondió que eso se curaba en dos días". 

Los exempleados afirman que la gestión de la empresa dejaba mucho que desear

Otra de las exempleadas pasó por una situación parecida. Pidió la baja médica y, por supuesto, fue también una de las afectadas cuando la empresa llegó a esa situación. Pero la extrabajadora, que ha hablado con Hipertextual bajo condición de anonimato, afirma que no fue informada de esta situación por sus superiores, sino por sus compañeros. Ha compartido con este medio los correos con Nannyfy para confirmar que muchos quedaban sin respuesta. "Luego me dijeron que cobraría en dos semanas y se fue alargando. Lo mismo que le decían a mis compañeros". 

Para esta exempleada, la crisis económica de la empresa se juntó con su infierno personal. "Caí en una depresión por trabajar bajo coacción", sostiene. Las amenazas por parte de Claudia de la Riva las califica como diarias. "Nos hacía trabajar horas extra, nos decía que teníamos que estar con los móviles 24/7. Y que si tirábamos el bolígrafo a las 18 horas (el final de la jornada según el contrato) nos teníamos que atener a las consecuencias". 

'Se veía venir'

Los otros exempleados de Nannyfy confirman este comportamiento por parte de Claudia de la Riva. Una de ellas añade que la presionaba para trabajar durante el fin de semana y que en algunas ocasiones desconectaba el WhatsApp, con la excusa de estar fuera de la ciudad, para poder descansar durante el fin de semana. Otros, ya fuera de la compañía desde hace tiempo y alejados de los últimos movimientos, apuntan a que los motivos de su abandono estaban precisamente en la gestión y las diferencias entre lo que se firmaba, lo que se cobraba y lo que finalmente se terminaba haciendo en realidad. 

Todos coinciden en que la gestión ha dejado mucho de desear, incluso antes de que dejaran de percibir los salarios. "Se veía venir, a la larga iba a salpicarle", dice una de las extrabajadoras.