El lanzamiento de un nuevo Metroid no es un acontecimiento que se deba tomar a la ligera. Después de todo, estamos hablando de una de las franquicias de videojuegos más emblemáticas de la historia, una que ha dejado huella y que hasta la fecha sigue inspirando a múltiples títulos. Metroid Dread es todavía más relevante porque, cuando pocos lo esperaban, retomó las raíces que lo hicieron triunfar hace ya varias décadas.

Seamos sinceros, en la época actual, y con las miradas enfocadas en Metroid Prime 4, era complicado pensar que Samus tendría la oportunidad de volver a las plataformas 2D. Nintendo, no obstante, nos tomó por sorpresa al anunciarlo durante el pasado E3. Curiosamente, Metroid Dread no es un proyecto totalmente desconocido. La primera vez que escuchamos de él fue en el lejano 2005, cuando su desarrollo supuestamente estaba "en marcha" como una secuela del tan querido Metroid Fusion de Game Boy Advance.

¿Por qué no vio la luz en aquel entonces? Según Yoshio Sakamoto, una de las mentes maestras detrás de Metroid, la tecnología de la época no permitió llevar a cabo las ideas que tenían en mente. 15 años después, sin embargo, el hardware de la Nintendo Switch facilitó al estudio español MercurySteam hacer realidad Metroid 5. En primera instancia, lo que más me ha sorprendido es que han entendido Metroid como si fueran unos veteranos con un largo recorrido en la serie.

Vale, sí, hicieron Samus Returns para Nintendo 3DS, pero no deja de ser un remake de Metroid II: Return of Samus. Con Metroid Dread, por el contrario, tenían la responsabilidad de hacer todo desde cero, y han cumplido con creces. No es solo que el juego sea sumamente divertido, también que su experiencia se acerque, y en algunos casos supere, a los títulos 2D que le preceden. Entre mecánicas heredadas del pasado y novedades muy bien implementadas, han logrado entregar un trabajo fantástico en casi todos los sentidos.

En lo que se refiere a la historia, si bien no es su principal fortaleza, como tampoco lo ha sido de ningún Metroid de dos dimensiones, fue agradable ver que Nintendo no se olvidó de los eventos que tuvieron lugar en Fusion hace ya 19 años. Así pues, es un título que cumple el papel de secuela, pero que también se da la oportunidad de recorrer su propio camino narrativo en el planeta ZDR, donde los eventos se desarrollan.

De hecho, Dread claramente pretende atar los cabos sueltos de su antecesor y cerrar, hasta cierto punto, la saga que comenzó en 1986. A lo largo de tu aventura no solo conocerás más datos relevantes sobre Samus Aran, también sobre personajes y lugares que, quizá, tendrán alguna importancia en el futuro.

Ciertamente, la industria de los videojuegos ha cambiado demasiado en dos décadas. Pese a que hoy en día estamos atravesando una época donde algunos videojuegos encuentran en el argumento su mayor bastión, situación que no era muy común hace 19 años, con Metroid Dread se optó por priorizar —otra vez— la jugabilidad por encima de todo lo demás. ¿Es esto un punto negativo que afecta la historia? No, de ninguna manera. El argumento mantendrá tu interés aún siendo simple, sobre todo si tuviste la oportunidad de disfrutar los títulos antiguos.

Llegó el momento, ahora sí, de adentrarme en la jugabilidad, que es el apartado que siempre nos ha maravillado de esta icónica franquicia. Lo primero que debes saber es que MercurySteam conservó las bases jugables de los juegos antecesores. Con lo anterior me refiero a que los movimientos y ataques clásicos de Samus siguen allí, pero complementados con novedades que sacan partido del diseño de niveles, del cual hablaré más adelante.

Lo anterior es importante porque, si eres fan de Metroid, no tendrás ninguna complicación para recordar los controles y dominar los movimientos de la protagonista rápidamente. Por el contrario, si eres un recién llegado, te puedo garantizar que el proceso de aprendizaje inicial te permitirá dominar lo más básico sin ningún esfuerzo. Además, Samus inicia su aventura perdiendo sus habilidades, así que tendrás la obligación de recuperarlas y sumar otras completamente nuevas conforme pasan las horas. Entonces, todos comenzamos bajo las mismas condiciones.

En términos generales, el gameplay de Metroid Dread transmite sensaciones más que positivas. Samus es ágil y letal a partes iguales, pero los enemigos tampoco se quedan atrás. El comportamiento de estos, acompañado de un espectacular diseño de niveles, te obligan a pensar tu siguiente movimiento de forma rápida. Una mala decisión podría significar un daño considerable en contra. Por su parte, los jefes pueden llegar a convertirse en un verdadero desafío. No solo por su poder de daño, también por lo retador que es contraatacarlos.

Para hacer honor a su nombre, Metroid Dread no podía quedarse sin un elemento capaz de generar tensión al jugador. Hablamos de los E.M.M.I., unos robots de tamaño considerable que, estando en posición de ataque, harán todo lo posible por aniquilar a Samus. Sí, es una de las grandes novedades del juego y su incorporación es todo un acierto. ¿Por qué? Los E.M.M.I. no son "criaturas" con las que quieras enfrentarte, al menos no hasta que descubres cómo derrotarlos.

En un principio, de hecho, lo que el juego propone es esquivarlos mediante el sigilo o, en el peor de los casos, huir de ellos. El problema es que la segunda alternativa no siempre sale bien. Los encuentros con los E.M.M.I. es una manera de variar la experiencia jugable entre momentos de acción frenética y otros que, en teoría, deberían ser más tranquilos. Pero si el sigilo no se hace de forma correcta y el robot te detecta, la tensión se dispara.

Esa tensión, quizá, podría convertirse en un sentimiento de frustración al momento de explorar. Hablamos de un componente que, a priori, no debería tener complicación alguna. Sin embargo, si ya eres un veterano de Metroid, sabrás muy bien que la exploración puede llegar a complicarse si la paciencia no es lo tuyo. Al igual que en entregas anteriores, en Metroid Dread no hay guías que te lleven de la mano hacia la dirección correcta.

De ti depende encontrar el camino o habilidad que te permita seguir avanzando, y eso puede ser frustrante para algunos —principalmente para los primerizos—. A pesar de la controversia que puede causar, esto no debe verse como un punto negativo. Después de todo, el escenario fue diseñado como un rival más a vencer. Es un puzzle continuo que debes resolver y que forma parte esencial de la personalidad de Metroid.

Si le dedicas el tiempo suficiente a explorar y encontrar todos los secretos que esconde el escenario, tu aventura puede extenderse más allá de las 15 horas. Puedes estar seguro que acceder a una nueva zona después de estar atascado es tan satisfactorio como derrotar a un enemigo complicado o dominar una nueva habilidad. Una gran virtud de Metroid Dread es que el diseño de niveles saca provecho de la habilidad que recientemente aprendiste. Es como si todo evolucionara en paralelo para ofrecer la mejor experiencia posible.

Para finalizar, no puedo dejar de lado la ambientación, que es excepcional. La atención al detalle de MercurySteam se refleja desde el elemento visual más simple del escenario, hasta una cinemática. La dirección de arte es fantástica y, en lo técnico, se aprovecha muy bien el hardware de la Nintendo Switch. Los modelados presumen una muy buena calidad y las animaciones no se quedan atrás. Destacan también los efectos de sonido y la banda sonora, que contribuyen a lograr una atmósfera espectacular.

Sí, valió la pena esperar casi 20 años por Metroid Dread. Es un homenaje a Metroid, pero también una muestra de cariño al fan que durante tanto tiempo estuvo deseando una nueva aventura de Samus en las plataformas 2D. Indudablemente, es uno de los títulos más sobresalientes del año y una nueva joya del catálogo de la Nintendo Switch. Quedó demostrado que la franquicia sigue más viva que nunca y, por otro lado, que MercurySteam tiene capacidad de sobra para llevar las riendas de un proyecto de tal magnitud.