Cine y parques de atracciones temáticos van muy unidos. Ambos son espectáculos para divertirse y pasarlo bien. Disney tiene Disney World en Estados Unidos y Disneyland en Europa. Universal cuenta con su franquicia Universal Studios en Hollywood, Florida, Japón y Singapur. Y Warner Bros explota parques en Australia, España y Emiratos Árabes. Son solo tres ejemplos de la estrecha relación de la industria del entretenimiento y de lo mucho que da de sí el cine. No es de extrañar que Blockbuster quisiera su propio parque de atracciones.

Hoy en día Blockbuster es un recuerdo de tiempos pasados. Técnicamente solo queda un establecimiento bajo este nombre en Bend, un pueblo de Oregón, Estados Unidos. Establecimiento que sigue usando la marca pero que dista de lo que fue la gran cadena de videoclubes Blockbuster. Este último reducto es visitado por curiosos y cinéfilos cada año e incluso llegaron a realizar un documental al respecto titulado The Last Blockbuster (2020). Pero en su momento, Blockbuster era sinónimo de ver películas en casa.

Cuando la única manera de ver cine era a través de salas de cine o en televisión, llegó el VHS, una tecnología que permitía grabar una película en cinta de casete. Su acrónimo lo dice todo: VHS, Video Home System. Y lo de Home fue tan al pie de la letra que el VHS generó una industria que consistía en alquilar películas para verlas en casa. Quienes peinamos canas conservamos un grato recuerdo de estos establecimientos, bien por el alquiler de cintas VHS, DVD, Blu-Ray o videojuegos en dichos formatos.

Y en Estados Unidos, un nombre se elevó por encima del resto. En Estados Unidos y por todo el mundo. Blockbuster se convirtió en el equivalente de los videoclubes a McDonald’s en la comida rápida o a Coca Cola en los refrescos azucarados. En 2004, llegó a tener más de 9.000 establecimientos por todo el mundo. ¿Su clave del éxito? Ofrecer un catálogo más amplio que la competencia y que se renovaba constantemente. Eso y que podías alquilar los títulos durante más tiempo.

Entrada del último Blockbuster en Bend, Oregón

¿Por qué no un parque de atracciones temático?

Blockbuster se hizo con un nombre en la industria del cine. Más que nada porque a través del alquiler de cintas de vídeo, el sector descubrió un filón con el que recuperar parte de sus inversiones en películas que tal vez no habían funcionado bien en taquilla. Hay casos de películas que incluso han generado más dinero gracias al alquiler que por su estreno en salas de cine. Un ejemplo curioso es Street Fighter (1994). Protagonizada por Jean-Claude Van Damme y el mítico Raul Julia, entre otros, esta cinta sigue dando dinero a Capcom gracias a su alquiler en videoclubes, emisiones en televisión y, en los últimos años, su disponibilidad en plataformas de streaming.

El caso es que Blockbuster se convirtió en parte de la cultura de finales del siglo XX. Alquilar películas en un Blockbuster era algo natural para muchos. En una época, conviene recordar, en la que no había Netflix ni compañía. O comprabas el VHS de turno (más tarde DVD y Blu-Ray) o lo alquilabas. Y para ello debías esperar medio año desde su estreno en cines. A eso añade que el precio inicial de los VHS estaba fuera del alcance de la mayoría. De ahí el éxito del videoclub como tal.

Y si algo da dinero, en Estados Unidos son expertos en sacarle más provecho. Volviendo al inicio de este artículo, las grandes productoras de cine tienen su negocio diversificado más allá de la propia realización de películas. Y el parque de atracciones temático es uno de sus pilares, con millones de visitantes dispuestos a subirse a sus atracciones y recrear momentos y escenas de sus películas favoritas. Blockbuster quería subirse a ese carro.

Concepto de lo que sería Blockbuster Park. Fuente: Wolfberg Alvarez & Partners

2.500 acres para Blockbuster Park

Brevemente. Blockbuster nace en 1985. Su época dorada durará hasta 1997. Es en esa época en la que esta cadena de videoclubes se convierte en un icono de la cultura de finales del siglo XX. A partir de ahí la historia de esta franquicia se vuelve algo errática, su dirección va cambiando, se toman malas decisiones, el público se acaba cansando, surge Netflix y, además, va pasando de mano en mano tras varias adquisiciones. Finalmente, Blockbuster desaparece como tal en 2015 dejando en pie solamente un establecimiento que mantiene el nombre pero no tiene nada que ver con los propietarios de la marca.

Así que situémonos en los años 90. Blockbuster es todo un éxito. En parte, gracias a las técnicas empresariales de Wayne Huizenga y de su asociado John Melk. Dedicado inicialmente a la gestión de residuos, se interesó por Blockbuster en 1987 cuando contaba con tan solo 19 videoclubes. Su entrada en la franquicia es parte de su despegue, comprando establecimientos de la competencia por todo Estados Unidos. Dicen algunos que en un momento dado, llegó a comprar un nuevo videoclub cada día.

Pues bien. Una de las ideas de Huizenga allá por 1994 fue la de crear un parque temático bajo la marca Blockbuster. El complejo iba a contar con parque de atracciones, parque acuático y un estadio deportivo. Todo ello en 2.500 acres en la Interestatal 75, en Florida, tal y como explica un artículo de la época de Los Angeles Times. La idea era crear un parque temático para turistas comparable al exitoso Disney World.

Pero la cosa no salió bien. De nada sirvieron los más de 30 millones de dólares de la época invertidos por Wayne Huizenga en el proyecto. Dinero invertido no ya en la construcción del parque sino en conseguir los permisos necesarios para construir en una zona natural cercana a los Everglades y que tenía en contra a quienes vivían por allí. Sobre el papel, el parque iba a dar de comer a 16.600 personas y generaría 64 millones de dólares solo en impuestos, pero estas promesas no cambiaron la mala prensa que tenía el parque temático entre la población local.

Incluso lo bautizaron con un nombre despectivo, Wayne’s World, en referencia a su propietario y haciendo un juego de palabras con Disney World y la divertida comedia de 1992 del mismo nombre.

Instalaciones de Blockbuster Golf & Games, el hermano pequeño de lo que iba a ser Blockbuster Park

Un parque de atracciones temático que no fue

Sabemos que Blockbuster Park no llegó a construirse. Para mal de unos y bien de otros. Pero, ¿cómo iba a ser este parque temático dedicado al cine? Al cine y al deporte, en realidad, ya que para empezar iba a contar con un estadio de baseball para los Florida Marlins con unas 45.000 localidades. Y un estadio de hockey para los Florida Panthers con 20.000 asientos. Eso sin contar con instalaciones para golf y tenis.

A partir de ahí, el complejo iba a contar con el propio parque de atracciones temático dedicado al cine, estudios para rodar cine, televisión, grabar y emitir música y radio, un centro de realidad virtual, salas de cine, tiendas, restaurantes, instalaciones acuáticas, etc. Un plan muy ambicioso, vamos.

Las reticencias de la población local influyeron en que finalmente no se construyera el parque. A ello ya había contribuido la inversión inicial. Y hay que añadir las complicaciones técnicas y ambientales de construir en los Everglades durante el gobierno de Bill Clinton, concienciado de la protección del medio ambiente. Volviendo al artículo de Los Angeles Times que trata el tema, los responsables de Blockbuster esperaban que las autoridades pertinentes les dieran el permiso para empezar a construir en los próximos 14 meses (el artículo se publicó en julio de 1994).

Finalmente, ese permiso no fue necesario. Ese mismo año, Viacom compra Blockbuster a un precio de 8.400 millones de dólares. Curiosamente, el año anterior ambas empresas habían tenido contactos para una compra a la inversa en una suerte de fusión que no se llegó a producir. Con la adquisición, el proyecto se estancó y finalmente se canceló.

Señal abandonada de un antiguo Blockbuster en Dubuque, Iowa Credit: trebomb / Flickr

¿Qué pasó con Blockbuster Golf & Games?

Blockbuster es una marca muy conocida. Menos conocido fue este fallido proyecto de crear un gran parque de atracciones temático que explotaba la marca de videoclubes para crear instalaciones deportivas y otros negocios próximos o alejados del cine. Y, en ocasiones, suele confundirse la idea de Blockbuster Park, que no llegó a materializarse, con Blockbuster Golf & Games, su hermano pequeño.

Blockbuster Golf & Games sí llegó a hacerse realidad. Es más, quienes estuvieron en él guardan un grato recuerdo. Se trata de una versión reducida de lo que quería ser Blockbuster Park. Se inauguró en 1994 y cerró en 2001. Situado en Sunrise, Florida, en la actualidad es pertenece a la franquicia sueca IKEA. En sus instalaciones podías encontrar máquinas recreativas con videojuegos, jaulas de bateo para aficionados al baseball y un campo de prácticas de golf. Lo dicho. Una versión reducida de lo que iba a ser Blockbuster Park.

Otra idea similar que tampoco se llegó a realizar fue Blockbuster Block Party. Se trataba de crear complejos de entretenimiento pero para adultos, en vez de para toda la familia. Restaurantes, salas de juego, una instalación de laser tag

Esta es básicamente la historia del parque de atracciones temático de Blockbuster y de otros proyectos similares que quisieron ampliar y diversificar el negocio de la cadena de videoclubes más popular del mundo. Quién sabe si de haber tenido éxito hubiera hecho que Blockbuster siguiera en pie. Eso sí, evolucionando a las tendencias actuales con plataformas como Netflix. Precisamente, ésta empezó alquilando películas en VHS y DVD por correo y hoy es una plataforma online. Blockbuster lo intentó en sus últimos años pero llegó tarde y mal.