Durante la primera temporada de See de Apple TV+, la noción sobre la ceguera se convirtió en una fuerza demoledora a vencer. Una tan despiadada como para que los personajes tuvieran que encontrar una forma de enfrentarse a un enemigo peculiar sin casi herramientas. En el mundo en que nació Baba Voss (Jason Momoa), la vista es un mito. Tanto como para tener cualidad de leyenda. Pero aún más intrigante es que nadie recuerda un pasado en que el mundo fuera distinto

En el mundo distópico de See, la capacidad para ver es una forma de poder. Como si eso no fuera suficiente, también es un tránsito hacia la manera de entender el miedo colectivo. Mucho más, cuando ocurre un prodigio que definirá un antes y un después en la historia de esta sociedad que subsiste en la oscuridad. A medida que el enfrentamiento entre tribus y la búsqueda de dominio se hace más violenta, la serie alcanzó en su primera temporada una inesperada profundidad.

Algo de esa percepción sobre lo inevitable, la tragedia y la amenaza por lo distinto es parte del argumento de la segunda temporada de See. Pero en esta ocasión, Knight se atreve a hacer algo más ambicioso. El choque entre los mundos que nacen en medio de una idea imprevisible es una disputa de supremacía. 

En la primera temporada, See especuló acerca de la posibilidad del mito de la vista fuera real y confrontara al mundo de Baba Voss con algo nuevo. En la segunda, ya es algo evidente y la historia incorpora algo más: un adversario. Baba Voss no solo deberá luchar por la protección de la tribu Alkenny, sino también con la refundación misma del liderazgo que detenta. 

'See', lo post apocalíptico y la búsqueda de la libertad

En el mundo de la serie See nada es sencillo y en su segunda temporada, se hace incluso más complejo. Si hasta ahora Baba Voss había sido el centro motor de la supervivencia, ahora deberá enfrentarse a Edo Voss (Dave Bautista), su hermano. 

La separación entre ambos, ha creado una fractura entre su percepción del mundo y la supremacía. La disputa es inevitable pero Knight no concentra el interés del relato en cómo ocurrirá, sino sus consecuencias. Una perspectiva inquietante que Knigth utiliza para ampliar el horizonte de See en todas direcciones. 

Para la ocasión, sorprende la habilidad de Bautista para crear un personaje mucho más introspectivo de lo que podría suponerse. No solo es la némesis de su hermano, sino también un necesario contrapeso a la poderosa figura de Baba. El actor, que sin duda utiliza su experiencia en producciones en la que su fortaleza física lo es todo, imprime emoción e ingenio a su personaje. 

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Edo es algo más que un adversario. Es también la encarnación de algo elaborado, extraño y doloroso sobre lo que Baba aspira y lo que la serie desea mostrar. Porque si la batalla de voluntades que se avecina — y sucede, al cabo — es la reconstrucción del mundo como ha sido hasta entonces, Edo es una amenaza. Ya sea para la destrucción o la esperanza, el personaje de Bautista es un elemento que definirá qué ocurrirá en la historia en adelante.

En especial, ahora que Knigth tomó la decisión de extender a toda su amplitud los ámbitos que See tocaba hasta ahora. Del focalizado conflicto debido a la existencia de criaturas con la capacidad de la vista, la segunda temporada de See mueve su centro de interés a un recorrido enigmático.

El argumento esta vez se hace profundas preguntas sobre el hecho de construir algo sobre la zozobra. ¿Qué hay más allá de la tribu Alkenny? ¿Qué ocultan en realidad los implacables cazabrujos? ¿Encontrará Baba a su hija, a pesar de toda la situación que debe enfrentar y la responsabilidad a sus espaldas? 

El silencio y el sutil aroma del peligro 

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Como en la anterior temporada, la serie explora con cuidado el hecho de un mundo sensorial. Pero la posibilidad de que haya excepciones a la ceguera colectiva sea real, cambia la propuesta. Y lo hace de manera radical, aunque no abrupta. 

El argumento es lo suficientemente inteligente para introducir el tránsito del poder, sin olvidar la búsqueda desesperada de Baba. Pero también, encuentra una relación entre los grandes parajes destrozados y las ciudades misteriosas con la búsqueda de Baba. La segunda temporada de See no solo ha crecido en ambición, sino que también reconstruyó el argumento incompleto de sus capítulos previos. 

También repara las grietas del argumento de la primera temporada en la que los hijos de Jerlamarel (Joshua Henry) eran el centro motor de la acción. Para sus nuevos capítulos, See se asegura de reflexionar de manera frontal en el hecho que el mundo está a punto de cambiar. Y que la percepción del poder relacionado con la herejía es algo más duro de entender. Baba y Edo representarán dos espacios de la misma idea. A la vez, un conflicto en ciernes que sin duda impactará en la ya anunciada tercera temporada. 

Baba Voss ya no es el líder indiscutible. O al menos debe demostrar por qué debería serlo. A la vez, deberá afrontar la búsqueda que emprendió desde sus consecuencias. Knight se arriesga mucho más y convierte la segunda temporada de See en una espectacular distopia en la que el futuro es una amenaza.

Pero el pasado también es un legado tenebroso. Para su segunda temporada no hay medias tintas. Se tratar de matar o morir. Y entre ambos extremos, batallar por el poder en un mundo que comienza a despertar de la oscuridad.