Los sitios web no siempre tienen el control de sus páginas, sobre todo si utilizan servicios de terceros para incluir contenido en artículos o publicaciones. Algunos portales de renombre, como el Washington Post, HuffPost o New York Magazine, han mostrando pornografía en varias de sus páginas por error, según ha descubierto un usuario de Twitter.

Todas estas webs tenían algo en común, utilizaban Vidme, un antiguo servicio de alojamiento de vídeos que dejó de funcionar en 2017. El dominio ha sido comprado por una compañía pornográfica llamada "5 Stars Porn HD", que parece haber modificado todos los enlaces existentes de Vidme para mostrar contenido explícito.

La plataforma funcionaba de manera similar a YouTube, permitiendo que las webs incrustaran contenido en sus artículos para mostrar un vídeo. Al parecer, muchos de los portales no eliminaron los enlaces a Vidme de sus páginas, dado a que los vídeos seguían mostrándose pese a la inactividad del servicio.

No está claro cómo han podido incrustarse los vídeos porno en esas páginas. Todo apunta a que la compañía pornográfica realizo una redirección de los enlaces, haciendo que los vídeos antiguos cambiaran automáticamente por vídeos porno. Ahora, todos los enlaces relacionados con Vidme, incluido el principal, llevan al sitio web de pornografía.

Incrustar pornografía en portales populares para atraer a más visitantes

Vidme es un portal con apenas visitas. El mencionado servicio de pornografía podría haber aprovechado que muchas de las webs mantenían vídeos de la plataforma para mostrar su contenido explícito e intentar captar más audiencia.

Afortunadamente, los portales que mostraban este contenido por error han ido eliminado las incrustaciones de sus páginas. Sin embargo, el contenido ha estado presente durante horas en muchas webs y en artículos que no tenían nada que ver con la pornografía. Se desconoce el número de páginas afectadas.

Este es un ejemplo más del peligro de incrustar servicios de terceros en páginas webs. Sobre todo, aquellas plataformas que llevan años sin funcionar. Modificar cientos de páginas para eliminar el contenido puede resultar laborioso. No obstante, es una forma práctica para evitar que un usuario se encuentre con desnudos o sexo explícito cuando está leyendo un articulo que nada tiene que ver con la pornografía.