En el mundo de las startups hay dos niveles. Aquellas que por su foco de negocio reciben todas las atenciones –Glovo, Cabify o Wallapop serían algunas de ellas– y las se mantienen en una línea silenciosa, pero no por ello menos exitosa. Es el caso del cloud de Jotelulu, empresa fundada por David Amorín: la pandemia y los problemas de cibeseguridad y filtración de datos le ha sentado especialmente bien.

Con menos aspavientos que sus compañeros del mundo de la startup de servicios a pie de calle, Jotelulu se centra en el negocio de la venta de cloud a empresas de informática y comunicación. Que a su vez estos venden a sus propios clientes. Y aunque parezca un proyecto pequeño, quizá silencioso, detrás de ellos cuentan con dos grandes retos.

Por un lado, cubrir la demanda de las pequeñas y medianas empresas, que suponen la práctica totalidad del tejido empresarial en España. Por otro, plantarle cara a los grandes del cloud: Amazon, Google, Microsoft o Telefónica si hablamos de un negocio local. De forma paralela, adelantarse en la digitalización de la olvidada pyme en España y hacerle frente al problema de la ciberseguridad que se ha convertido en la tónica del día a día.

Sin miedo al cloud de Amazon o Google

David Amorín, Ceo de Jotelulu

El gran reto de esta compañía radica en el negocio de Jotelulu. Nacida en 2013 como un empresa de informática y consultoría, pronto se dieron cuenta del crecimiento del cloud con el paso de los años. La tecnología que pasó de verse con suspicacia a ser esencial para un gran número de empresas se convirtió en el foco de negocio de la empresa fundada por Amorín. "Nos convertimos en un service provider de cloud, pero creamos una plataforma para tener nuestro propio servicio y que las empresas de informática sean las propias servidoras de cloud a sus clientes", explica a Hipertextual.

Fue una empresa nacida de la necesidad realmente. En su época de consultoría, Jotelulu intentó crear acuerdos con los grandes del cloud. Por entonces AWS de Amazon o Azure de Microsoft ya eran un estándar en las grandes empresas. El objetivo era llevarlo a las pequeñas empresas. El problema es que los acuerdos con el gigante de Bezos no eran rentables para ninguna de las partes. Excepto para Bezos, claro.

"Teníamos poco beneficio, el tema de precios era complejo de entender para nuestros clientes. Son plataformas difíciles de gestionar técnicamente y nosotros somos empresas pequeñas con recursos limitados".

David Amorín, CEO de Jotelulu

Precisamente, la dificultad de conocer y dominar el uso de estas plataformas, que cuentan con sus propias certificaciones, fue el punto de partida. Jotelulu decidió crear su propia plataforma cloud accesible a cualquier empresa a través de una plataforma sencilla y fácil de gestionar. Y, desde 2019 hasta ahora, llevan trabajando en la nueva evolución de su propio servicio cloud para todos los públicos y adaptable a cualquier circunstancia.

El hecho de enfrentarse a Amazon, Microsoft o Google les ha supuesto entrar en una guerra de precios. A la baja lógicamente. Su diferencia radica en la estabilidad del importe. De forma tradicional, las plataformas cloud para empresas facturan en función del uso, cantidad de almacenamiento o la RAM. Jotelulu decidió poner el precio ajustado en cualquier de las circunstancias. Esto les permite a ellos obtener beneficio, pero también a los intermediarios que usan su plataforma para terceros.

Expansión, una ronda y una oferta de compra

Jotelulu no da datos de facturación, pero aseguran que crecen en torno al 20% mensual. También aseguran que en estos últimos meses han recibido más de una oferta de compra por parte de una competencia interesada en un modelo que ha sabido entrar allá donde los gigantes del cloud no han sido capaces. De fomento, afirman, no entra en sus planes ser absorvidos por terceros.

En cualquier caso, sí que afirman que están a punto de cerrar una ronda de financiación. Su primera operación de capital semilla que podría rondar el millón de euros. Para esa primera operación, la startup de Amorín se ha decantado por el inversor nacional con presencia europea. De hecho, la entrada de capital servirá para soportar su próxima expansión a Portugal y Países Bajos. También en Latinoamérica, donde abrirán en "cuatro países a la vez con un canal mayorista para la comercialización de la plataforma bajo su marca".

Ciberseguridad, filtración de datos y pymes

Foto por Scott Graham en Unsplash

El 99,8% de las empresas en España son pymes, de las que la mayor parte de ellas están formadas por uno o dos empleados. Se podría decir que España es un país de pequeñas empresas que generan el 62% del Valor Añadido Bruto y el 66% del empleo total del país, según datos del Ministerio de Industria. El cloud ha logrado convencer al pequeño porcentaje de grandes marcas, pero no a esa masa crítica.

Al otro lado tenemos los últimos datos de ciberataques en España, el asalto al SEPE y el más reciente al Ministerio de Economía son solo ejemplos del nivel de malware y ramsomware en la actualidad. Las filtraciones en plataformas y redes sociales suben otro tanto el nivel de la situación.

Sea como fuere y con datos de 2020, estas acciones se incrementaron en un 125% registrándose más de 40.000 ataques al día en los que la filtración de datos juega un papel importante. El 70% de ellos estuvieron dirigidos a pequeñas y medianas empresas. Teniendo en cuenta que el nivel de digitalización de la empresa española no es del todo bueno, estos ataques se concentran en pocas víctimas.

Con esto, se abren muchos frentes. Por un lado, la llegada de la pandemia por el coronavirus ha abierto la puerta a la necesidad de muchas compañías a la digitalización. El cloud ha sido, durante estos meses, la única salida para muchas pequeñas empresas que querían seguir trabajando. Era ir un poco más allá del uso del mail y una plataforma de facturación.

Amorín parte de la base de que los ataques informáticos seguirán pasando

"Con el tema de la pandemia de repente ha llegado un aluvión de peticiones, y que un 94% de las empresas siga trabajando en un modelo personal es algo importante. Las empresas no verbalizaron el cloud, ellas querían solo poder trabajar en ese momento", explican. De esta manera, gestorías, asesorías o despachos de abogados se pusieron las pilas en los peores meses de la pandemia. Eran, ante todo, los catalizadores de la mayor parte de las ayudas públicas que otras pymes necesitaban para sobrevivir. No tanto así el mundo de la construcción que, según Jotelulu, es el que menos ha visto en la digitalización cloud un objetivo.

El otro frente es el de la seguridad. A más digitalización, más riesgo de amenaza. Sandy Robertson, inversor histórico de Silicon Valley, hablaba en una entrevista a Financial Times sobre el más que seguro hackeo de Bitcoin tarde o temprano. Con este nivel, la pequeña empresa seguirá siendo un blanco fácil le pese a quien le pese. Y Amorín parte de la base de que los ataques informáticos seguirán pasando.

"Cuando vienen las empresas a contratar nuestro servicio, el 90% de la conversación antes de hablar de cualquier cosa es sobre la seguridad. ¿Quién no ha sufrido un ramsomware? Antes ni Perry, pero casi todos han pasado ya por algo de esto".

La diferencia, para ellos, es intentar que la recuperación sea lo más rápida posible en un entorno cada vez más complejo y concienciado con la digitalización y la seguridad.