La primavera ya ha llegado al hemisferio norte y con ella las alergias. Este año es más importante que nunca que sepas diferenciar si lo que tienes es COVID-19 o tu alergia primaveral, pero para eso primero hay que solventar un problema: ¿Estás tomándote tus antihistamínicos de forma correcta?

Muchas personas contestarán inmediatamente que sí, que se toman correctamente su medicación para la alergia. Sin embargo, la mayoría de las personas no toman bien sus antihistamínicos, según señala Derek Chu, experto en alergias de la Universidad McMaster en un nuevo artículo publicado este martes en la revista científica Canadian Medical Association Journal.

«La gente tiene que replantearse qué medicamentos para la alergia tienen en sus botiquines, qué medicamentos tienen los hospitales y qué recomiendan los responsables políticos. Hay que difundir el mensaje», ha señalado el experto en un comunicado de prensa.

«Hay nuevos antihistamínicos modernos de segunda generación que son potentes, específicos, de acción rápida y de seguridad probada que todo el mundo debería utilizar para tratar la rinitis alérgica y la urticaria», comenta Gordon Sussman, coautor y profesor de medicina de la Facultad de Medicina Temerty de la Universidad de Toronto.

Las 5 claves sobre tus pastillas para la alergia

Los antihistamínicos se encuentran entre los medicamentos más utilizados de manera incorrecta en todo el mundo

Entonces, ¿me estoy tomando mal mis antihistamínicos? Todo dependerá de si te has leído el prospecto; si sabes si tu antihistamínico es de primera o segunda generación y si te tomas la medicación para la alergia con comida o bebida (algunos actúan peor si has tomado algo o vas a comer en breve). Además, es importante conocer estos datos que el equipo de Chu y Sussman han recogido para su artículo.

Las pastillas para la alergia se pueden utilizar para la rinitis alérgica (también conocida como fiebre del heno) y los brotes de urticaria, «pero no para el asma, el eczema, la tos o el insomnio», señalan. De hecho, los autores del artículo señalan que los antihistamínicos «se encuentran entre los medicamentos más utilizados e incorrectos en todo el mundo».

Sabemos, además, que hay dos tipos de antihistamínicos. Los de primera generación son, por ejemplo, ifenhidramina, clorfeniramina o hidroxizina. Estos pueden causar «somnolencia y afectar a funciones psicomotrices o cognitivas, incluido el rendimiento escolar». Es más, tomar más medicación de la recomendada (sobredosis) puede causar la muerte «y son potencialmente peligrosos tanto para los jóvenes como para los mayores», indican en su artículo Chu y Sussman.

Nuevos medicamentos

Foto por Teslariu Mihai en Unsplash

Y aquí es donde entran los antihistamínicos de última generación como pueden ser la bilastina, cetirizina, desloratadina, fexofenadina, loratadina, rupatadina o ebastina. Estos antihistamínicos son preferibles frente a los de primera generación por varios motivos. El primero es que «son más seguros», afirman los autores del artículo. Además, tienen menos efectos secundarios, tan solo el 4% siente somnolencia frente al 28% de los que usan antihistamínicos de primera generación.

Además, los efectos de los de segunda generación son más duraderos (12-24 horas frente a 4-6 horas) y son medicamentos de acción más rápida que los anteriores (50 minutos frente a 80). «La Organización Mundial de la Salud (OMS) sustituyó la clorfeniramina por la loratadina en su lista de medicamentos esenciales en 2013 por estas razones», afirman Chu y Sussman.

Por suerte, los antihistamínicos de última generación «son más seguros, tan asequibles y tan eficaces como los de primera generación», indican los autores.

Reacciones anafilácticas y uso en embarazadas

No obstante, a pesar de hacer muy bien su trabajo contra las alergias hay que tener en cuenta que no sirven para frenar una reacción anafiláctica. Es decir, la medicación adecuada para estos casos es la epinefrina. Aunque los antihistamínicos orales pueden usarse junto con la epinefrina, no son un sustituto. Esto es muy importante tenerlo en cuenta, por si uno es alérgico o comparte su vida con una persona con alergia.

Los antihistamínicos por sí solos no frenan reacción anafiláctica

Por último, los autores de este artículo señalan que «los antihistamínicos en dosis estándar no dañan al feto durante el embarazo y pueden utilizarse durante la lactancia». Y que «también son seguros para los niños». No obstante, ante cualquier duda lo mejor es acudir al médico de cabecera o al alergólogo.

¿Alergia o COVID-19?

Este año es imprescindible aprender a diferenciar cuando nos encontramos ante un proceso de alergia, porque sus síntomas pueden confundirse con los de la COVID-19. Por este motivo, además de tomarte bien los antihistamínicos tienes que saber la diferencia entre la alergia primaveral y la COVID-19.

Por un lado sabemos que las alergias son una respuesta exagerada del sistema inmunitario ante sustancias que, en realidad, son inofensivas para nosotros. Mientras que la COVID-19 es una enfermedad causada por el virus del SARS-CoV-2.

Debido a que los síntomas de la COVID-19 y de la alergia primaveral pueden ser muy parecidos -como puede ser la congestión nasal-, hay que prestar atención a tres de ellos. Si aparecen fiebre, tos y falta de aire hay que ir cuanto antes al médico. En caso de que la persona presente otros síntomas que pueden ser tanto de una cosa como de la otra, como la pérdida de olfato (anosmia), también es importante consultar a un especialista, ya que es un síntoma clave para detectar la COVID-19. Y más si se ha tenido contacto con una persona con la enfermedad.

En definitiva, ante la duda siempre es mejor consultar a un médico. Pero antes habrá que probar a ver si los síntomas desaparecen tomando bien los antihistamínicos, puede ser clave para evitar saturar la atención primaria y las urgencias hospitalarias.

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