Mars Express es una de las misiones de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés). Se lanzó en 2003, pero sigue en funcionamiento y desde 2018 sigue muy de cerca a una peculiar nube formada por hielo de agua que sobrevuela Marte. Tras un largo estudio, la ESA ha podido revelar los secretos de esta particular nube marciana gracias a la cámara web de esta misión. Pero ¿qué es lo que sabemos ahora sobre ella?

Lo primero es explicar lo de la cámara web. Y es que Mars Express tiene una pequeña cámara de la misma resolución que las cámaras web que podemos tener todos en casa -sobre todo ahora con la pandemia-. Conocida como la Cámara de Seguimiento Visual (VMC), esta se había usado para «confirmar visualmente que el módulo Beagle 2 se había separado con éxito de Mars Express en 2003″, señala la ESA en un comunicado de prensa. Después se «reactivó» y se ha usado para tomar imágenes del planeta rojo «con fines de divulgación e interacción con el público; pero sin uso para la investigación científica». Hasta ahora, claro.

La cámara VMC, clave

«No obstante, últimamente la VMC se ha reclasificado como cámara científica«, explica en el comunicado Jorge Hernández Bernal, de la Universidad del País Vasco en Bilbao. Es el autor principal de los nuevos hallazgos y miembro de un proyecto a largo plazo que estudia la dinámica de esta peculiar nube.

«Aunque tiene una resolución espacial baja, presenta un gran campo de visión, algo esencial para disponer de una mayor perspectiva a distintas horas del día. Y es estupenda para seguir la evolución de un determinado fenómeno a lo largo de un periodo de tiempo prolongado y a pequeños intervalos. Así, hemos podido estudiar toda la nube en numerosos ciclos de vida«.

Así es esta nube gigantesca de Marte

Esta famosa nube que está espiando la VMC y el equipo de Hernández se encuentra muy cerca del volcán Arsia Mons, al sur del ecuador marciano.

Los investigadores han estudiado la nube de Marte con varios instrumentos de Mars Express; pero también de otras misiones, como MAVEN, MRO y Viking 2 de la NASA y MOM de la Organización de Investigación Espacial de la India (ISRO). «Nos hizo especial ilusión adentrarnos en las observaciones realizadas por Viking 2 en los años setenta», reconoce Hernández. «Vimos que en aquella época ya se había capturado parte de esta fascinante nube gigantesca, y ahora estamos explorándola con todo detalle».

Una nube de más de 1.800 kilómetros de largo

Créditos: ESA

Estas observaciones han llevado al equipo de Hernández a conocer mucho mejor a esta gigantesca nube. Y decimos gigantesca porque mide 1.800 kilómetros de largo y 150 km de ancho. «Es la mayor nube orográfica jamás vista en Marte; esto significa que su formación es el resultado del viento que se alza empujado por formaciones topográficas (como montañas o volcanes) situadas en la superficie de un planeta», señalan desde la ESA. En este caso en particular, se trata de una perturbación de la atmósfera de Marte debido al Arsia Mons, que ha provocado la formación de esta nube. Después, «el aire húmedo asciende por las faldas del volcán en corrientes que, más tarde, se condensan en altitudes mayores y mucho más frías», explica la agencia espacial.

La nube sigue durante meses el mismo ciclo rápido y se repite cada mañana. Al amanecer empieza a crecer en la ladera occidental de Arsia Mons «antes de expandirse hacia el oeste durante dos horas y media a gran velocidad —más de 600 km/h— y a una altitud de 45 km». Tras esto, la expansión termina y se separa de su localización inicial; es empujada «aún más hacia el oeste por vientos a gran altitud» antes de evaporarse a última hora de la mañana. Esto es debido al aumento de temperaturas que se produce en el aire según el Sol va moviéndose y tomando posiciones más elevadas.

«Muchos orbitadores marcianos no pueden siquiera observar esta parte de la superficie del planeta hasta primera hora de la tarde, debido a las propiedades de sus órbitas, por lo que esta es la primera exploración detallada de este interesante fenómeno, algo posible no solo gracias a la diversidad de instrumentos de Mars Express, sino también a su órbita», explica Agustín Sánchez-Lavega, también de la Universidad del País Vasco, coautor del estudio y responsable científico de la VMC.

Clima parecido a la Tierra, pero con diferencias

La Tierra y Marte tienen sistemas climáticos muy similares; pero a la vez ambos planetas difieren en muchas cosas. Y esta es una de ellas. «Aunque en la Tierra se observan con frecuencia nubes orográficas, no alcanzan esta enorme longitud ni ofrecen una dinámica tan cambiante», dice Sánchez-Lavega. «Comprender esta nube nos brinda una excelente oportunidad para intentar replicar su formación con modelos, modelos que mejorarán nuestros conocimientos sobre los sistemas climáticos tanto de Marte como de la Tierra».

Esta investigación de la ESA sorprende al usar herramientas que parecen desfasadas; pero que, como hemos visto, en realidad nos siguen siendo muy útiles. A veces hay que ingeniárselas, sobre todo cuando nos puedes enviar misiones a Marte todos los días.

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