La influencer Marta Carriedo lo ha vuelto a hacer. Si ya a finales de 2019 levantó un gran revuelo en Internet por defender la homeopatía y atacar a los antibióticos en sus stories de Instagram, ahora vuelve de nuevo, embarazada  y con una nueva ración de pseudociencias. Lo ha hecho al hablar de su experiencia con un masaje drenante. 

En el vídeo narraba cómo su masajista le había contado que el masaje drenante solo debería realizarse en el segundo trimestre, ni el primero ni el tercero. Cuenta también que no se debe tocar la planta de los pies y que, la barriga, mejor suavecito y siempre en el sentido de las agujas del reloj. Cabe destacar que todas estas incoherencias no son culpa suya. Ella se ha limitado a transmitir lo que le ha contado la supuesta experta.

Sin embargo, las personas con un altavoz tan potente como el suyo deben tener cuidado con este tipo de mensajes, pues podrían llegar a ser peligrosos si se toman al pie de la letra. Por eso, la mejor solución es informarse con personas que realmente sí son profesionales. En un centro de estética podemos hacernos un masaje relajante; pero, si lo que buscamos es algo más terapéutico, las claves siempre las tendrá un fisioterapeuta, por muchos diplomas que tenga colgados en su gabinete el masajista del salón de belleza.

Entonces, ¿qué precauciones deben seguir las embarazadas?

Para saber un poco más sobre este tipo de tratamientos en embarazadas, en Hipertextual nos hemos puesto en contacto con la fisioterapeuta Felicidad Rodríguez.

Al preguntarle sobre las fases de embarazo en las que los masajes y tratamientos fisioterapéuticos pueden ser complicados, cuenta que se trata más bien de una cuestión de precaución. “Durante las doce primeras semanas, es más probable que se den abortos espontáneos. Por eso, intentamos no tocar hasta entonces, más por precaución, porque si pasa algo y coincide con una sesión con el fisioterapeuta se puede pensar que ha sido culpa suya”.

Lógicamente, en ese tiempo puede ser necesario atender a una embarazada por motivos ajenos a la gestación, como una contractura o un esguince. En esos casos, se puede realizar prácticamente cualquier técnica, aunque hay que prestar atención a las que requieren el uso de aparatos. “Con técnicas como la electroterapia o la radiofrecuencia, por ejemplo, no es que sean malas, es que no se sabe”, comenta la experta. “No hay estudios sobre los efectos en embarazadas, porque los comités bioéticos no lo permiten. Por eso, se evita usarlas en zonas cercanas al vientre”.

Más allá de eso, no hay técnicas desaconsejadas. Marta Carriedo hablaba de la planta de los pies, pero ese es un asunto que poco tiene que ver con la fisioterapia.

La reflexología detrás de las declaraciones de Marta Carriedo

Durante su discurso, Marta Carriedo explicaba que su masajista le había dicho que se debe evitar realizar masajes a embarazadas en la planta de los pies.  Esta ha sido quizás la información que más revuelo y comentarios jocosos ha despertado. Es cierto que tiene una explicación, pero no goza de demasiada evidencia.

“Es cierto que en reflexología podal se dice que hay un punto en el talón que provoca contracciones”, cuenta Felicidad Rodríguez. “Por eso hay quien dice que no se deben practicar masajes en los pies a las embarazadas”.

Esta es una técnica de la medicina alternativa, que utiliza la presión en puntos concretos de la planta de los pies para tratar multitud de dolencias. Se basa en que, supuestamente, cada zona está conectada con un órgano del cuerpo. Sin embargo, como explicaba hace unos meses el doctor Edzard Ernst en un artículo de su blog, los propios mapas de reflexología a veces se contradicen entre ellos sobre la ubicación de dichos puntos. 

A día de hoy, el proyecto ConPrueba, de los Ministerios de Sanidad y Ciencia de España, mantiene esta como una de las técnicas en análisis, para ser catalogadas o no como pseudoterapias. 

No obstante, si ni siquiera sus propios mapas se ponen de acuerdo, no parece una terapia demasiado fiable.

Foto por Conscious Design en Unsplash

Las embarazadas pueden y deben ir al fisio

Dejando a un lado el tema de los pies, Marta Carriedo también aseguraba que la técnica a la que ella se sometió, conocida como masaje drenante, solo se puede realizar en el segundo trimestre. Ni el primero ni el tercero.

Esto, según Rodríguez, no tiene sentido. “Una vez superadas esas 12-13 semanas en las que el embarazo ya está establecido, el masaje drenante puede realizarse casi hasta el mismo momento del parto”, cuenta desde el otro lado del teléfono. “Eso sí, la persona que lo realiza debe saber lo que hace”,

Con esto, hace referencia a que los fisioterapeutas están formados para saber en qué circunstancias se puede realizar esta práctica y en cuáles no. Por ejemplo, si hay problemas vasculares, habría que hacerlo más suave o, directamente, no hacerlo. Esto es aplicable tanto a embarazadas como a personas que no lo están. 

Es importante conocer el historial de cada persona; pero, con esto claro, las gestantes no deben temer ir al fisioterapeuta, ya que no solo se puede. Se debe.

“Si no hay patologías que lo impidan, las embarazadas deben estar activas físicamente”, cuenta la fisioterapeuta consultada por este medio. “Realizan actividades como el pilates y, después, en la semana 30, pueden comenzar con nosotros una preparación para el parto”.

Esta consta de varias partes. Primero se les enseña la biomecánica de la pelvis, de cómo se mueve. Además, se les va manejando en las últimas semanas para dejar espacio en el canal del parto. Por otro lado, se les enseñan movimientos para el afrontamiento físico del dolor.

Esto es muy importante, ya que, al ver que pueden hacer algo, afrontan el dolor del parto de otra manera y eso las empodera mucho.

Felicidad Rodríguez

Y es precisamente en estas últimas fases del embarazo cuando, si lo ve necesario, el fisioterapeuta realiza otras técnicas, como el masaje perineal; que, a partir de la semana 32, se realiza semanalmente. “También, si se ve que están muy hinchadas, es el momento de realizar el masaje drenante venoso”.

Tranquila, puedes aplicarte la crema hacia donde quieras

Otro de los detalles que llaman la atención entre los consejos que Marta Carriedo recibió de su masajista, es el de realizar los masajes de la barriga en el sentido de las agujas del reloj. 

Cuenta que la mujer no masajeó con fuerza, por ser una zona delicada, pero que le practicó una especie de cosquillas en sentido horario. Aquí explica que esto es importante para las embarazadas, también para cuando tienen que aplicarse crema.

Sin embargo, Rodríguez nos cuenta que la crema se aplica a nivel tópico. No se está apretando y, por lo tanto, no hay contacto con el feto. El sentido de las agujas del reloj tampoco tendría una explicación si ese contacto existiera; pero, al ser algo tan suave, es si cabe aún más irrelevante.

Eso sí, la fisioterapeuta explica que, aunque en principio no tiene por qué pasar nada, es importante evitar los masajes en la barriga. Lógicamente, no se refiere a las cremas, pero sí a algo más intenso, ya que “esta zona responde mucho a los estímulos”.

El error no es de Marta Carriedo

En realidad, acudir a un centro de estética en busca de un masaje relajante no es algo malo. El problema está cuando se busca algo más terapéutico, ya que las personas que se encuentran en estos centros no suelen estar suficientemente formadas.

Marta Carriedo simplemente transmitió lo que creyó correcto, viniendo de una persona que le aseguró que sabía mucho sobre el tema. Para que no nos pase como a ella, debemos tener en cuenta algunos consejos.

“Las cosquillitas nos gustan a todos y no son peligrosas”, sentencia Felicidad Rodríguez. “No hay problema en someterse a estos masajes, pero hay que tener en cuenta que no deberían doler”.

Si sentimos dolor, puede que el masajista esté pasando a planos en los que no debería involucrarse. Ahí es cuando deberíamos decirle que pare, ya que no está entre sus competencias.

En cuanto a los masajes drenantes o anticelulíticos, también se pueden realizar en estos centros, pero siempre que los haya autorizado un médico. “Hay más problemas de coagulación de los que creemos”.

Si el ginecólogo, en el caso de las embarazadas, o cualquier otro médico especialista, considera que podemos someternos a estas técnicas, no hay por qué evitarlo. Nunca es un mal momento para empezar a mimarse. Pero hagámoslo siempre con salud y, sobre todo, poniéndonos en las manos de un profesional adecuado. Si no es así, el relax puede convertirse en pesadilla. 

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