Cada vez está más clara la importancia de una buena ventilación en interiores para impedir el contagio del coronavirus por aerosoles. Por eso, se recomienda que la hostelería se desarrolle principalmente en terrazas. El problema es que en invierno cenar a la intemperie o con todas las ventanas del local abiertas puede ser bastante incómodo. Este es el motivo por el que muchos restaurantes siguen teniendo sistemas de ventilación ineficientes que, unidos al uso de aparatos de aire acondicionado, puede dar lugar a brotes como el que sirvió para el desarrollo de un estudio recién publicado en Physics of Fluids.

Sus autores, procedentes de la Universidad de Minnesota, se basaron en la física de fluidos para desarrollar modelos computacionales que representaran cómo pudieron desplazarse los aerosoles por la estancia de un restaurante chino en el que tuvo lugar un brote el pasado 24 de enero de 2020. A continuación, comprobaron si los resultados, de los que se extraían los clientes más vulnerables al contagio, coincidían con la realidad. El resultado fue afirmativo, por lo que se concluye con algunas recomendaciones para evitar que algo así vuelva a ocurrir.

El inicio de un brote de coronavirus

El brote de coronavirus tuvo lugar en un restaurante de la ciudad de Guangzhou, al noroeste de Hong Kong.

La situación representada en este estudio se dio en un momento en el que en el establecimiento había 89 clientes, de los cuales solo uno estaba infectado. Unos días después, se diagnosticaron otras 9 personas, que habían estado sentadas o en la misma mesa que el paciente cero, o en las dos situadas a sus lados.

Claramente, se consideró como un brote, en el que todos los infectados tenían relación. Sin embargo, varios de ellos estaban sentados a mucho más de dos metros del contagiado. Además, curiosamente, ni la persona sentada a su izquierda ni algunos de los que estaban justo enfrente enfermaron.

Por supuesto, aquí podría interferir algún patrón genético, que dé a unas personas más predisposición que a otras al contagio. No obstante, si dejamos esto a un lado, es obvio que la mala ventilación desempeñó un papel protagonista en la transmisión del coronavirus.

Factores que se suman a la mala ventilación

Este no es el primer estudio que modeliza cómo se extienden los aerosoles cargados de coronavirus por un entorno con mala ventilación.

Sin embargo, estos científicos tuvieron en cuenta más factores. Para empezar, no parece casual que el aparato de aire acondicionado estuviese justo al lado de una de las mesas de las que salieron los contagiados. Por ese motivo, es necesario contemplar su capacidad de filtración. Además, se analizó el papel de otros datos, como el calor desprendido por los cuerpos y los alimentos situados sobre las mesas. Esto, aunque pueda parecer despreciable, también influye en las corrientes de aire que portan los aerosoles.

Al introducir todos estos parámetros en los modelos computacionales, se logró una simulación en la que se representaban cuáles eran los clientes más susceptibles al contagio. Esto coincidía con los que se infectaron en realidad, por lo que podría servir para predecir situaciones similares.

Resulta especialmente curioso que algunos de los contagios se dieron por una vía que rara vez se tiene en cuenta: debajo de la mesa. A menudo se colocan mamparas y otros dispositivos que eviten el flujo de los aerosoles por encima de las mesas, pero nos olvidamos de la parte inferior. Y, según este nuevo estudio, cuando la ventilación es insuficiente, las corrientes de aire contaminado también pueden extenderse por ahí.

La mala filtración del aire acondicionado también fue fundamental. Por eso, a las medidas repetidas hasta la saciedad de aumentar la ventilación y quitarse la mascarilla solo para comer, estos científicos añaden que se debería prestar más atención al filtrado de estos dispositivos y también a la seguridad bajo las mesas. Colocar barreras o aumentar la distancia entre mesas, no solo entre personas, puede ser clave para evitar que se den brotes como el de este restaurante chino.

En la actualidad, la tercera ola ha obligado a cerrar completamente muchos establecimientos hosteleros, pero poco a poco podrán ir abriendo. Cuando lo hagan, este tipo de medidas deberían tenerse muy en cuenta.

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