Según StatCounter, Google Chrome es hoy el principal navegador web. Lo es con más del 60% de usuarios a su favor. Su siguiente competidor es Safari, que apenas alcanza el 20% de usuarios. El tercer contendiente es Firefox (3%) e Internet Explorer casi ni aparece. Estas cifras incluyen dispositivos conectados, tanto smartphones como computadoras. De ahí que Chrome tenga tanta relevancia. La mayoría de usuarios de PC y Mac lo usan, y lo mismo ocurre en los dispositivos Android, donde viene instalado como navegador por defecto.

Que un navegador sea tan popular tiene sus ventajas e inconvenientes. Entre los segundos, ese navegador influye en cómo evoluciona la web. Que tu página web no se vea correctamente en ese navegador te obligará a adaptar tu sitio web a él. Por muchos estándares y tecnologías comunes que rigen la Web, si un navegador quiere, puede cambiar esos estándares y crear los suyos propios.

Y entre 1998 y 2011, aproximadamente, el navegador web que usábamos todos era Internet Explorer, una de las joyas de Microsoft. Tuvo defensores y detractores, y en los últimos años de este navegador recibió constantes críticas a su mal funcionamiento. Incluso hoy en día se le sigue parodiando por su lentitud a pesar de que Microsoft lo sustituyó por Microsoft Edge.

¿Cómo logró la popularidad Internet Explorer? ¿Qué hizo Microsoft para conseguirlo? ¿Abusó de su posición dominante en el mercado del software? Sea como fuere, Internet Explorer llegó a copar el 90% o más del mercado de navegadores web entre 2002 y 2005. En consecuencia, de aquí surgió un juicio contra Microsoft. En la acusación, el propio gobierno de Estados Unidos.

La primera guerra de los navegadores

Cuando hablamos de los primeros navegadores web, surge siempre el nombre de Mosaic como el primero de ellos. O al menos, se trata del primero que tuvo cierta notoriedad. Fue creado en 1993 por el NCSA, acrónimo de National Center for Supercomputing Applications. Inicialmente funcionaba en UNIX, pero pronto se crearon versiones para Windows y Macintosh.

Mosaic fue uno de los primeros, pero surgió cuando internet estaba en pañales. No es hasta 1995 que lo que conocemos como Web o World Wide Web, empieza a generar interés en todas partes, especialmente en Estados Unidos. Lamentablemente, no será Mosaic el navegador estándar de la época, sino Netscape Navigator, lanzado a finales de 1994 y que pronto se hizo con el favor del público, alcanzado cifras del 80% y 90% del mercado. Tampoco había mucho a elegir.

Fuente: Internet Archive

Microsoft, viendo que la Web era un servicio emergente del que podía sacar provecho, como toda empresa que se precie, decidió lanzar su propio navegador web. Curiosamente, Bill Gates, cofundador y director ejecutivo de Microsoft, había declarado en 1993 que veía “poco potencial comercial para Internet durante al menos 10 años”. Quién le iba a decir que las cosas irían mucho más rápido.

Tan rápido que en dos años, internet ya parecía algo con lo que cualquiera podía ganar dinero. Así, Microsoft tomó un atajo. En vez de diseñar su propio navegador, optó por hacerse con la licencia de Mosaic y adaptarlo para obtener lo que conocimos como Internet Explorer. La primera versión se incluyó en Windows 95 en su lanzamiento en el verano de 1995. En dos años, Microsoft lanzó varias actualizaciones mayores, hasta que a finales de 1997 lanzó Internet Explorer 4.0.

La guerra entre Netscape y Microsoft por dominar el mercado de los navegadores web acabó con la victoria del segundo. Internet Explorer fue ganando terreno a Netscape Navigator. No es que fuera mejor el navegador de Microsoft. Lo que sí ayudó mucho fue especialmente el hecho de que cuando encendías Windows, el sistema operativo más utilizado en el mercado doméstico, Internet Explorer estaba ahí, instalado por defecto. De ahí que en 1999 alcance el 50% de mercado y llegue hasta el 80% en 2001 y el 90% entre 2002 y 2005.

¿Buen negociador o abuso de poder?

Este artículo versa sobre un juicio contra Microsoft acusándole de abusar de su posición dominante favoreciendo el monopolio de Internet Explorer. Pero el historial de Microsoft cuenta con más casos en el pasado. El conocido como gigante de Redmond se fundó en 1975 y pronto empezó a crecer. En sólo tres años de vida, con 13 empleados, superó el millón de dólares en ventas. Para 1984, nueve años después de su fundación, Microsoft ya gana más de 97 millones de dólares.

No es de extrañar que Microsoft tuviera problemas judiciales, más que nada porque su éxito se debía en parte al dominio monopolístico en ciertos mercados del software. De ahí que en 1989, la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos iniciara sus investigaciones para determinar la legalidad del éxito de Microsoft. La buena noticia para Bill Gates y compañía es que esa investigación no encontró nada reprochable.

Sin embargo, el Departamento de Justicia tomó el relevo en 1994 para investigar a Microsoft por un detalle cuestionable: cualquier fabricante de computadoras debía pagar por licencias de MS-DOS aunque no incluyera este sistema operativo en su máquina. La posición dominante de Microsoft en el mercado del software, y la omnipresencia de Windows en las computadoras domésticas, hacía posible que obligase a los fabricantes a firmar contratos abusivos que, en la práctica, se lo ponía muy difícil a la competencia para vender su sistema operativo a los fabricantes de ordenadores.

Estas prácticas, según explica el documento legal del correspondiente juicio, se iniciaron en 1988. El fabricante de computadoras, conocido como OEM (Original Equipment Manufacturer), debía pagar una licencia a Microsoft por cada procesador. En la práctica, esto implicaba pagar una licencia por cada ordenador fabricado. Hasta aquí ningún problema. Sin embargo, ese pago se debía realizar aunque esa máquina no tuviera software de Microsoft instalado. En consecuencia, en 1993, ese tipo de licencias supuso el 60% de ventas de licencias de MS-DOS y el 43% de ventas de licencias de Windows.

El monopolio de Internet Explorer

En 1998, Microsoft vuelve a vérselas con la justicia. En 1993 había ganado a Apple en un juicio por plagio pero, en el juicio que vimos antes de 1994, se vio obligada a cambiar sus contratos abusivos con los fabricantes de ordenadores.

Y cuatro años después, la justicia estadounidense, y en concreto el Departamento de Justicia, denuncia el abuso de poder de Microsoft para colocar a Internet Explorer en una posición dominante. Mientras que para usar navegadores de la competencia debías descargarlos e instalarlos, en el caso de Internet Explorer no era así, ya que venía instalado por defecto.

Autor: lamprey187 (Reddit)

Esto puede parecer una tontería hoy en día, pero estamos hablando de 1998. Las conexiones a internet son lentas, por lo que descargar un instalador requiere de varios minutos. Es más, era más cómodo adquirir un disco con ese instalador en una tienda de informática. De ahí que encontrarte con Internet Explorer ya instalado era toda una ventaja frente a la competencia.

Y hay que tener en cuenta que Windows 95 estaba instalado en el 57’4% de computadoras domésticas en 1998. Windows 98, recién lanzado, alcanzaba el 17’2%, y Windows NT suponía el 11%. La única competencia era Mac OS, que sólo era del 5% y Linux, un 2%. En la práctica, Windows estaba en casi todos los ordenadores y, en consecuencia, esto beneficiaba a Internet Explorer.

En 1999, el juez encargado del caso dio la razón a la acusación. Microsoft dominaba el mercado de sistemas operativos domésticos y se aprovechó de ello para beneficiar su navegador web por encima de la competencia. Y en el verano de 2000, la Corte de Distrito del Distrito de Columbia, donde se había realizado el juicio, tomó una decisión polémica: dividir Microsoft en dos empresas diferentes. Una dedicada a Windows y otra al resto del software.

No hay mal que por bien no venga

No descubro nada nuevo si digo que tal división no se llevó a cabo. La historia de Estados Unidos ya había vivido situaciones similares de empresas que habían crecido hasta convertirse en monopolio. Con prácticas legales o con acciones dudosas. Los casos más llamativos son los de AT&T en las telecomunicaciones, American Tobacco en el sector del tabaco y Standard Oil en el sector del petróleo.

Esta lucha contra el monopolio viene de la Ley Sherman de 1890. Pero si bien logró su propósito en 1911 con la Standard Oil de John Rockefeller o en 1946 con la American Tobacco, con AT&T en 1982 se llegó a un acuerdo extrajudicial. AT&T ofrecería sus servicios de larga distancia, y su negocio local se dividiría en siete divisiones independientes.

Fuente: Internet Archive

Y con Microsoft, ocurrió algo similar. El gigante de Redmond apeló la decisión de ser dividida en dos empresas por separado con el pretexto de que le causaría un gran daño. Primero intentó elevar su petición a una instancia judicial superior, la Corte Suprema. Ésta rechazó la apelación y la devolvió a donde correspondía, la Corte de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia.

Todo esto nos lleva a finales de 2001. El Departamento de Justicia cambia de idea y ya no exige la partición de Microsoft. Seguramente tuviera algo que ver que ese año subiera al poder George W. Bush, cuyo equipo de gobierno era muy alejado del anterior, con Bill Clinton al frente. Así pues, Microsoft había ganado esta batalla legal ganando tiempo hasta vérselas con una justicia más favorable.

El acuerdo al que llegó Microsoft con el nuevo Departamento de Justicia fue muy favorable a Microsoft. Los detalles son algo técnicos, como que debía compartir ciertas APIs con otras empresas y desarrolladores durante unos años. En la práctica, esto no suponía nada. Microsoft podía seguir ofreciendo Internet Explorer junto a Windows, con lo que siguió monopolizando internet con su navegador.

En Europa, Microsoft también se las vio con la Unión Europea. Desde 2000, los organismos públicos europeos investigaron a Microsoft a raíz del monopolio de Internet Explorer. Pero no fue hasta finales de 2009 que obligaron a incluir en Windows un menú para elegir entre varios navegadores. Con todo, para entonces Internet Explorer ya no era el más popular. El rey era Mozilla Firefox y ya empezaba a despuntar Google Chrome.

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