La serie The expanse es quizás una de esas raras producciones a quienes le precede las dificultades que les llevó convertirse en un fenómeno de culto. Desde el pequeño experimento on demand que causó furor el 23 de noviembre de 2015, hasta sus exitosas dos temporadas en Syfy, el programa demostró que es mucho más que una historia insólita.

También es una versión contemporánea de la ciencia ficción que analiza lo humano en contraposición a lo inexplicable. Solo que esta vez, esa franja del universo no es un lugar apasionante y lleno de vida como la que nos muestra las Space Opera y otros géneros similares. En lugar de eso, se trata de uno cargado de peligros y riesgos. Pero en The Expanse lo que en realidad importa es lo que se oculta bajo esa proliferación de terrores y miedos. Lo esencial del ser humano llevado al límite de su capacidad.

¿Qué hace que la serie se haya convertido en un pequeño fenómeno de culto? En una época llena de series y de propuestas semejantes, The Expanse brilla por su capacidad de combinar varias cosas que en otro programa sería impensable. Para comenzar, se trata de una serie de ciencia ficción en la que el riesgo de sobrevivir en el espacio es real, y tanto como para que cada paso pueda significar la muerte. Parece un detalle minúsculo, pero en realidad es de suma importancia para entender la cualidad esencial de una historia en que todo puede cambiar de un capítulo a otro.

Objetivo: convencer a Bezos

En The Expanse, la lucha por la supervivencia es una idea que desborda y condiciona a cada uno de sus personajes. Pero mientras que en series como The Snowpiercer de Netflix, ese recorrido es doloroso y caótico, en The Expanse lleva aparejado una idea sobre lo heroico casi humilde. También se trata de la atención al detalle que los productores prestan para crear un espacio creíble en que los personajes sufren las condiciones y las superan, por un tipo de esfuerzo realista que le ha valido todo tipo de halagos.

Al final, la historia se sostiene sobre la posibilidad de la redención. Y aunque pueda parecer trivial y casi edulcorado, no lo es tanto cuando se analiza bajo el cristal de la necesidad de entender al ser humano como un ente frágil. Una mirada esencial a nuestra naturaleza que pocas series de género se permite.

El fenómeno alrededor de The Expanse tiene sus propias características. Además de ser una serie con una base fanática de considerable poder, también logró superar el escollo de pasar de un canal tradicional a una plataforma streaming sin demasiados contratiempos o cambios. Cancelada en la tercera temporada por ScyFy, los seguidores recogieron casi 100.000 firmas para asegurar su continuidad. Y, además, realizaron una histórica recaudación de fondos. ¿El objetivo? llamar la atención de Jeff Bezos, dueño de Amazon. Y lo lograron de una forma que todavía sorprende por su espectacularidad. El grupo de fans alquiló un avión que voló alrededor de Amazon Studios para pedir Save The Expanse en un cartel monumental.

Objetivo conseguido

Ya fuera por la presión en redes sociales, el espectáculo aéreo o por una conjunción de todo lo anterior además de un estupendo argumento, Bezos claudicó. Unas semanas más tarde y al parecer incapaz de resistir la presión, Amazon anunciaba que produciría una nueva temporada de la serie, además de la posibilidad de continuar la historia según el éxito.

Por ahora, la quinta temporada acaba de estrenarse y ya se anunció una sexta, aún sin fecha de producción. Pero que presumiblemente comenzaría a grabarse para finales de este año.

Un largo trayecto incierto

La serie, basada en las novelas homónimas de James S. A. Corey, es una combinación de ciencia ficción con un poderoso elemento político.

La historia entre la guerra entre la Tierra y Marte es solo es escenario para meditar acerca de la cualidad del ser humano desde sus peores defectos a sus virtudes. The Expanse, que muestra con una mirada brillante y cuidadosa economía de recursos el espacio exterior como una tierra de nadie sin arbitro ni ley que la sostenga, también recorre las vicisitudes de la colonización.

La serie podría transcurrir en los límites del lejano Oeste de hace dos siglos o en cualquier otro momento histórico. Los vicios son exactos a los de cualquier otro proceso de conquista y ya sea el Sistema Solar, un planeta o tierra desconocida, el guion plantea la circunstancia de la existencia de condiciones invariables.

La avaricia, la mezquindad, el impulso, la corrupción administrativa, la presión a las clases desposeídas y la búsqueda de una forma de mantener la supervivencia como principal objetivo son los mismos. El comportamiento humano siempre será idéntico e incontrolable.

Y es ese paralelismo lo que hace de la serie un producto insólito, en medio de producciones que analizan el comportamiento de sus personajes desde la idealización. La fallida Away de Netflix, protagonizada Hilary Swank y que se estrenó el año pasado, intentaba mostrar las vicisitudes de una tripulación multi étnica en medio de la ciencia ficción. The Expanse tiene las mismas intenciones y triunfa porque en su escenario, el ser humano está enfrentado a sí mismo.

El éxito de conocer los límites

Por supuesto, The Expanse es también una serie que conoce los límites de sus recursos. A pesar de estar ambientada en el siglo XXIII, el apartado de efectos especiales tiene mucho más interés en mostrar la tecnología de manera implícita, que en un despliegue de efectos deslumbrantes. Incluso la nave Rocinante tiene un aspecto realista — entre ruinoso y formidable — que ha sido comparada con el El U.S.C.S.S. Nostromo de Alien. Sin embargo, lo más interesante de la propuesta de The Expanse es utilizar ese valor sobre el realismo, para acentuar lo verídico del despliegue de situaciones políticas e intrigas de poder que se esconde en medio de una trama compleja y apasionante.

Desde los marcianos — rehenes de un sistema totalitario — hasta la Luna convertida en un paraíso de lujo, el espacio exterior es una versión a gran escala de la Tierra y sus más reconocibles perversiones.

The Expanse es un triunfo de la imaginación. Una conjunción de elementos que hacen de esta odisea espacial en la que no falta lugar para el thriller, el drama e incluso el romance un recorrido por lo que esconde la naturaleza humana, antes que una mirada al espacio como enemigo infinito. Quizás, su rasgo más relevante.

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