El megalodón es una de las criaturas más fascinantes de la prehistoria, aunque también podría formar parte de la más horrible de las pesadillas. Si bien el cine se ha excedido un poco en cuanto a sus dimensiones, lo cierto es que ya de por sí tenía un tamaño inmenso. Se calcula que los más grandes podían alcanzar hasta 15 metros de largo. No es el más grande de los animales conocidos. Ni siquiera de los actuales, pues la ballena azul puede llegar a los 25 metros. Sin embargo, el estudio sobre este gran tiburón que acaba de publicar un equipo de científicos de varias universidades estadounidenses revela nuevos datos muy interesantes, especialmente sobre el bebé de megalodón.

No solo habla de cómo eran las crías, también de la reproducción de las hembras e incluso la esperanza de vida media de los adultos. Toda una radiografía a la vida de esta titánica criatura, que ya se puede leer en la revista Historical Biology.

El canibalismo del bebé de megalodón

Este nuevo estudio se ha llevado a cabo a partir de los restos óseos de un ejemplar conservado en el Instituto Belga de Ciencias Naturales de Bruselas. Aunque no se conservan todos los huesos, en su día se calculó que debieron pertenecer a un ejemplar de unos 9 metros. Dicho cálculo pudo realizarse a través de la medición de sus vértebras, que alcanzaban unos 15 centímetros de diámetro.

En cuanto a su edad, también pudo calcularse mediante el análisis de los anillos de crecimiento, muy similares a los de los troncos de los árboles. Las vértebras tienen unas 46 bandas, por lo que se calcula que debió morir con 46 años.

También pudieron calcular cuál sería la longitud de su cuerpo cuando se formó la primera banda, obteniendo así el tamaño de las crías. Este, al parecer, debía ser de unos 2 metros. Esto sugiere que las crías de megalodón eran las más grandes del mundo de los tiburones. ¿Pero cómo pudo lograrlo? Y, más importante aún, ¿para qué?

Canibalismo entre hermanos

El megalodón era un tiburón lamniforme. Este es un orden de escualos, que incluye, entre otros, al tiburón blanco y el tiburón duende. Todos ellos cuentan con una peculiaridad que permite que sus crías nazcan con un tamaño especialmente grande: se alimentan de huevos no eclosionados en el útero materno. Dicho de un modo muy somero, se comen a sus hermanos nonatos.

Esto les permite alcanzar ese gran tamaño en el momento del nacimiento. Y no es lo más rocambolesco que pueden llegar a hacer. En la actualidad, se sabe que las crías de tiburón tigre pueden llegar a devorar a sus hermanos ya nacidos.

En general, el nacimiento de crías tan grandes supone un gasto energético enorme para las hembras de megalodón. Pero vale la pena, ya que esto les permite protegerse de depredadores. No tienen la experiencia, pero sí el tamaño para defenderse o, al menos, mantenerlos alejados.

La esperanza de vida del megalodón

Otro de los datos que se extraen de este estudio es la esperanza de vida del megalodón. Gracias a un modelo de curva de crecimiento basado en las vértebras de este y otros ejemplares, han calculado que debieron vivir unos 88-100 años. Por lo tanto, el fósil que estudiaron debió tener una muerte prematura.

Finalmente, han observado que, al contrario que otros animales, el megalodón no tenía una edad pico de crecimiento. En realidad, su tamaño aumentaba poco a poco, de forma lineal, con unos 16 centímetros por año. Al menos durante sus primeros 46 años de vida. Lo que ocurre después no puede saberse con seguridad, será necesario analizar más fósiles para ello.

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