Hace ya un mes que la imagen de Araceli Hidalgo recibiendo la primera dosis de la vacuna de Pfizer inundó los medios de comunicación, sembrando la esperanza en el corazón de muchos españoles. Ya han pasado unos días desde su segunda dosis y su sistema inmunitario está prácticamente listo para combatir una posible infección por SARS-CoV-2. Pero tan enfervorecidos como están sus anticuerpos se encuentran las miles de personas que aún siguen protestando por los efectos de la vacuna del coronavirus.

Muchos de ellos sostienen su postura apoyándose en argumentos procedentes de casos de otros países. A veces son falsos, otras veces sí que ocurrieron en realidad, pero de una forma muy excepcional. De cualquier modo, la ausencia todavía de resultados sobre los efectos de la vacuna del coronavirus en España seguía insuflando aire a sus teorías. Pero eso ya se acabó. O al menos debería acabarse, pues la Agencia Española del Medicamento (AEMPS) acaba de publicar su primer Informe de Farmacovigilancia sobre Vacunas COVID-19. Y los resultados, como cabía esperar, se mantienen en consonancia con los de los ensayos clínicos.

Nada nuevo en los efectos de la vacuna del coronavirus

Este informe sobre los efectos de la vacuna del coronavirus en España recoge datos de vacunación obtenidos entre el 27 de diciembre y el 12 de enero.

En el momento de cierre de datos habían recibido la primera dosis 494.799 personas, de las cuáles solo se recibieron 374 notificaciones de efectos adversos. Todos estos casos se han recogido a través de FEDRA, una aplicación de la AEMPS destinada a analizar estos datos en busca de posibles alertas que obliguen a la retirada de un fármaco. Pero este no ha sido el caso.

Concretamente, se han descrito 831 efectos adversos, ya que una misma persona pudo reportar más de uno. Entre ellos destacaron la fiebre y el malestar general, seguidos de cefaleas, mareos, diarrea y náuseas.

Todo esto coincide con lo que ya habían descrito tanto Pfizer como Moderna en sus respectivos ensayos clínicos. Y también con lo ocurrido con otras vacunas. De hecho, algunas muy extendidas pueden llegar incluso a generar más reacciones adversas. A pesar de todo, había un gran interés por analizar posibles casos de anafilaxia. Este ha sido uno de los efectos de la vacuna del coronavirus más preocupantes que se habían notificado en otros países. Por probabilidad, era posible que también ocurriera entre los vacunados españoles y así ha sido, pero tampoco se sale de lo habitual.

Solo cuatro casos de anafilaxia

En Estados Unidos, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) ha estimado una tasa de 11’1 casos por cada millón de dosis de vacuna administradas.

El informe sobre efectos de la vacuna del coronavirus de la AEMPS describe 4 de estos casos en el periodo analizado. Eso supondría incluso una cantidad menor de la esperada según el CDC. No obstante, no dejan de ser casos delicados a los que hay que prestar atención.

La anafilaxia es una reacción alérgica muy intensa, que se genera entre 15 y 30 minutos después de entrar en contacto con el agente que la produce. En este caso, alguno de los componentes de la vacuna. Genera síntomas especialmente a nivel de la piel y los sistemas respiratorio y circulatorio. Entre ellos, destacan la urticaria, el picor, las taquicardias, la disminución de la presión arterial, la pérdida de conciencia y las dificultades respiratorias. Algunos de estos síntomas pueden confundirse con un cuadro vasovagal, mucho más leve, que también es frecuente después de recibir una vacuna. De hecho, hace poco se hizo viral el desmayo en directo de una enfermera estadounidense, que más tarde declaró que se había tratado de uno de estos casos.

¿Cómo se debe reaccionar?

Para evitar confusiones y, sobre todo, para estar alerta y reaccionar cuanto antes, es importante que las personas que administran las vacunas sean enfermeros o sanitarios capaces de actuar frente a una posible anafilaxia. Los efectos pueden ser muy graves, pero se pueden tratar mediante la administración de adrenalina.

La recomendación general es vigilar a los pacientes durante los 15 minutos posteriores a la recepción de la vacuna. Y también que ellos mismos acudan cuanto antes a urgencias si perciben algún síntoma preocupante. Así lo hicieron con las cuatro personas que desarrollaron anafilaxia y todas respondieron positivamente al tratamiento.

Por supuesto, se recomienda que no se les administre la segunda dosis. No quedarán protegidas por sí mismas, pero sí gracias a las personas que les rodean, cuando logremos la inmunidad de grupo. Por eso es tan importante la vacunación masiva.

En definitiva, los efectos de la vacuna del coronavirus en España han sido los esperados. Nada diferente a los de otras vacunas a las que no tenemos tan demonizadas. Lo nuevo asusta, pero en este caso el miedo a lo nuevo nos deja a merced de un virus con el que ya nos vamos familiarizando, pero que sigue siendo tan peligroso como el primer día.

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