Cuenta la Biblia que una gran estrella guió hace 2.000 años a los tres Reyes Magos hacia el pesebre en el que acababa de nacer Jesús de Nazaret. Sin embargo, no hay escritos científicos que acrediten que aquel día, que ni siquiera está claro cuándo fue, tuviese lugar algún evento astronómico importante. Lo que sí se sabe es que en 1623, solo 13 años después de que Galileo Galilei descubriera las lunas de uno y los anillos del otro, se observó por primera vez la conjunción de Júpiter y Saturno.

Desde entonces, este fenómeno se ha convertido en un evento relativamente frecuente. El acercamiento de estos dos, así como de otros planetas, es algo bastante común. Pero lo que ocurrirá hoy sí que es un evento único, que no se había dado en los últimos 800 años. Desde luego, podemos sentirnos muy especiales por tener la oportunidad de verlo.

Una conjunción de Júpiter y Saturno muy especial

Una conjunción planetaria se da cuando dos planetas observados desde un tercero, normalmente la Tierra, se ven en la misma longitud celeste. Esta es una de las coordenadas usadas para situar objetos en el cielo, del mismo modo que la longitud y la latitud terrestres.

Más simplificado, se dice que dos planetas están en este estado cuando se ven alineados en el firmamento.

Este año la conjunción de Júpiter y Saturno se ha comenzado a ver desde principios de verano. Empezaron en el horizonte este y poco a poco han ido acercándose y desplazándose hacia el oeste. Esto ha ocurrido en más ocasiones en los últimos años. Sin embargo, hacía 4 siglos que el máximo acercamiento no era como el que veremos hoy. Concretamente, ambos se situarán a una décima de grado, por lo que a simple vista serán prácticamente indistinguibles y se verán casi como una sola “estrella” muy brillante.

Esto ya hace el evento muy especial, pero lo es aún más si tenemos en cuenta que hacía casi 800 años que no se daba de noche. Lógicamente, esto lo hace mucho más vistoso. Además, coincide con el solsticio de invierno en el hemisferio norte, considerado por muchos como el inicio de la Navidad. Y esa es precisamente la razón por la que han surgido tantas leyendas sobre su posible relación con la estrella de Belén. Pero no, no hay pruebas científicas de que este fenómeno se diera también hace 2.000 años, y mucho menos de que guiara a nadie hacia ningún pesebre.

¿Cómo podemos verlo?

La conjunción de Júpiter y Saturno será visible desde los dos hemisferios, si la meteorología lo permite. En todas partes el mejor momento será aproximadamente una hora después del atardecer. Por ejemplo, en España la ocasión perfecta será entre las 18:15 y las 19, hora peninsular, por lo que no habrá problemas con los toques de queda.

Podrá observarse desde cualquier sitio, aunque es preferible buscar un lugar en el que el horizonte suroeste esté despejado. Esto se debe a que los planetas se verán bastante bajos, de modo que un árbol o edificio podría aguarnos el espectáculo.

Una vez elegido el punto perfecto, basta con mirar al cielo. A simple vista se verá como un punto muy brillante, perfectamente distinguible. Con unos prismáticos o un telescopio sí que será posible observar cada astro por separado y apreciar la gran cercanía entre ambos.

No se volverá a ver algo así hasta 2080, por lo que vale la pena aprovechar la oportunidad.

Será un buen inicio para el invierno del hemisferio norte y para la Navidad. No hacen falta leyendas para convertirlo en un fenómeno espectacular.

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