Era principios de abril y el mundo se enfrentaba a una nueva amenaza: la COVID-19. Mientras tanto, tres astronautas iban a la Estación Espacial Internacional (EEI). Sin saber que cuando regresaran a la Tierra, seis meses después, la pandemia seguiría avanzando en el mundo sin descanso. Los tres hombres han vivido gran parte de la pandemia en el espacio, por lo que ahora regresan a un lugar muy distinto. La distancia social y el uso de mascarillas es generalizado entre la población.

El astronauta de la NASA Chris Cassidy y los cosmonautas rusos Ivan Vagner y Anatoly Ivanishin se lanzaron a la EEI en la Soyuz a principios de abril, casi un mes después de que la Organización Mundial de la Salud declarara que el brote de COVID-19 se había convertido en una pandemia, señalan desde *The Verge. Ahora ya están de vuelta en la Tierra y nada es como cuando se marcharon de aquí. El uso de mascarillas en la superficie es una de las novedades a las que los astronautas tendrán que enfrentarse. O más bien, a la que se estarán enfrentando ya, puesto que aterrizaron durante nuestra madrugada. Así hablaba Cassidy de esta novedad en su Twitter:

Cuarentena estricta

No obstante, ya antes del lanzamiento el brote de SARS-CoV-2 hizo que la situación fuera distinta para los astronautas. De manera normal tienen una cuarentena de unos días que parece ser bastante flexible, es decir, tienen que tener cuidado de no ponerse enfermos a su llegada al lugar de lanzamiento. Después, durante otras dos semanas hay una cuarentena más estricta. Sin embargo, con la llegada de la COVID-19 no se podían permitir ni siquiera eso. Por lo que cuando Cassidy acudió a Rusia antes de despegar no pudo ni visitar un poco la ciudad en la que estaba: "Si hubiera estado en cuarentena normal, probablemente podría haber ido a algunos restaurantes", comentó Cassidy durante entrevistas de prensa el 19 de marzo. "Pero no esta vez". Eso sí, la cuarentena estricta se cumplió como siempre. Los astronautas estuvieron dos semanas encerrados en Kazajstán.

Esto se hace para evitar enviar a la EEI enfermedades que haya en la Tierra. Esta vez fue más estricta porque las agencias espaciales no podían permitirse que enfermaran. La COVID-19 puede ser muy leve o mortífera, dependiendo de cada persona. Si no hubiera habido una cuarentena más estricta, otros astronautas podrían haber enfermado y allí arriba no hay manera de sacar a un enfermo grave. Por lo que esta era la mejor solución para todos.

En apenas seis meses el mundo ha cambiado muchísimo, pero ya es hora para estos tres astronautas de regresar a casa y ver cómo ha cambiado todo debido a la COVID-19.

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