Era cuestión de tiempo para que Universal Pictures hiciera oficial el retraso de Sin tiempo para morir. Todo debido a la pandemia del coronavirus, cuyas afectaciones a la industria cinematográfica han sido desastrosas, principalmente en lo económico. Así pues, la productora confirmó que el largometraje se hará esperar hasta el 2 de abril de 2021. La cinta del agente británico había sido reprogramada para el 20 de noviembre de 2020, una fecha que cada vez se complicó más.

Fue el pasado mayo cuando los responsables del filme anunciaron el primer retraso. La intención de Universal y MGM era estrenar Sin tiempo para morir el 9 de abril, pero la expansión del virus en todo el mundo cambió por completo sus planes. Incluso con la fecha actualizada para el último trimestre de 2020, seguían existiendo dudas sobre su llegada este año. Los meses pasaron y Estados Unidos, por mencionar solo el mercado más importante para el cine, sigue sin controlar la pandemia.

Eso sí, MGM nuevamente dejó claro que su objetivo es llevar Sin tiempo para morir a las salas de cine. Por consiguiente, podemos olvidar cualquier posibilidad de ver lo nuevo de James Bond en alguna plataforma de vídeo en streaming —al menos en su debut—. Si finalmente se cumple su llegada el 2 de abril de 2021, habrá pasado un año desde su fecha de estreno original, un hecho inaudito para la franquicia británica.

Actualmente existen un par de ejemplos que demuestran el daño que la COVID-19 ha generado a la industria del cine. El primero de ellos es Tenet, lo nuevo de Christopher Nolan que apenas ha podido ingresar 284 millones de dólares en la taquilla internacional. La cifra se aleja bastante de lo esperado por Warner Bros, pero el riesgo que corrían al estrenarla cuando la mayoría de salas del mundo continúan cerradas.

El otro es Mulán, de la cual Disney prefirió ofrecerla a través de su servicio de vídeo en streaming, Disney Plus. No obstante, los interesados debían pagar 30 dólares o 21,99 euros adicionales a la suscripción mensual. El recibimiento por parte del público fue muy tibio, así que la película puede olvidarse de los más de 1.000 millones de dólares que aspiraba recaudar.