Autor: Luis Casal.

Después de su lenta retirada a finales de los años 80, los vinilos llevan ya un tiempo viviendo una segunda juventud. Tanto es así que durante el primer semestre de 2020 se vendieron en Estados Unidos más copias que de CD, causantes de su jubilación.

Superar a los discos compactos en el mercado estadounidense era algo que no se veía desde 1986, y parece que la tendencia sigue en aumento incluso fuera de sus fronteras. En España, por ejemplo, ya representan el 40% de las ventas de música en formato físico.

Los discos de vinilo representaron en Estados Unidos alrededor de 232,1 millones de dólares (195,33 millones de euros) de ventas de música en el primer semestre del año, dejando muy atrás las cada vez más discretas ventas de CD, que aportaron sólo 129,9 millones (en euros, 109,32), casi la mitad, según un informe de la Asociación de la Industria de la Grabación de América (RIAA, por sus siglas en inglés).

Los discos de vinilo, también conocidos como discos gramofónicos, fueron los precursores de formatos como las cintas de casete y los CD, que acabarían desbancándolos en pro de la portabilidad y comodidad. Ahora, más de 30 años después, han resurgido.

En realidad llevaban haciéndolo desde 2005, último año en que cayeron sus ventas interanuales. Poco a poco, en estos últimos 15 años los gramofónicos se han vuelto a poner de moda suplantando a los CD, carentes del factor nostalgia y el almacenamiento analógico. Sólo este 2020, los ingresos de los vinilos aumentaron un 4% por el 48% que bajaron los de los discos compactos.

Pero eso no ha impedido que los discos de vinilo hayan resurgido. Desde 2005, las ventas de vinilos han crecido constantemente. En la primera mitad de 2020, los ingresos del vinilo aumentaron un 4%, mientras que los ingresos de los CD bajaron un 48%, según la RIAA.

Sin embargo, el aumento del interés por el vinilo no ha sido suficiente para evitar que las ventas generales del formato físico disminuyan. Éstas cayeron un 23%, hasta los 376 millones de dólares, durante la primera mitad de un año marcado por el estancamiento de la industria musical física. A consecuencia de la pandemia y el aumento de medidas de seguridad, activos como los conciertos, festivales y las visitas a las tiendas de música han quedado en el olvido.

Pero, a pesar de este bajón, el consumo de música ha continuado en auge, pero por otras vías.

El confinamiento ha supuesto el último empujón a la reproducción por internet, tanto en streaming por redes sociales como en diferido, haciéndolas crecer un 12% (hasta los 4.800 millones de dólares; 4.040 millones de euros) durante el primer semestre del año. El streaming, por otro lado, ha fomentado que los usuarios estén dispuestos a pagar por reproducir contenido, con servicios como Spotify y Apple Music creciendo hasta un 24% en este periodo.

Con el paso del tiempo, como pasó con el CD, los formatos de música por internet han terminado por copar todos los ingresos de la industria, suponiendo un 85% de lo que genera. En total, las ventas del sector en general han crecido 5.6%, principalmente impulsadas por el streaming, hasta un total de 5.700 millones de dólares (48.000 millones de euros) sólo desde enero hasta junio.

En España, por su parte, la situación de la industria musical es análoga a la que la RIAA mostraba en Estados Unidos, aunque todavía no se haya alcanzado el sorpasso del CD. En referencia al territorio nacional, Promusicae aseguraba estos días que la razón del auge era, precisamente, el streaming, que habría salvado las ventas de música "pese al frenazo que ha supuesto la COVID-19".

Este artículo fue publicado originalmente en Business Insider