Durante la presente semana, las miras de la industria de los videojuegos estuvieron enfocadas en Microsoft, pues la compañía por fin hizo oficial el Xbox Series S, su consola barata de próxima generación. Con el paso de los días, los de Redmond han estado aclarando algunos detalles claves de su propuesta después de revelar el precio fecha de lanzamiento. Hoy, por ejemplo, explicaron cómo funcionará la retrocompatibilidad en su hardware de menores prestaciones.

Sabemos que la Xbox Series X no solo será retrocompatible con todas las generaciones anteriores de la plataforma, también mejorará el apartado visual de algunos juegos "antiguos". De hecho, Microsoft creó el emblema "Optimized for Xbox Series X", pues este indicador visual aparecerá en las cajas de aquellos títulos que presumirán mejores gráficos en la nueva consola. ¿Entonces también veremos un emblema de "Optimized for Xbox Series S" en los mismos juegos? No precisamente.

Versión mejorada, pero no la de Xbox Series X

La compañía reveló a Video Games Chronicle que, pese a que Xbox Series S sí ofrecerá algunas mejoras visuales en juegos antiguos, las novedades no serán las mismas de su hermana mayor. Así pues, la consola reproducirá las versiones de Xbox One S con mejoras en la tasa de imágenes por segundo (framerate), filtrado de texturas, tiempos de carga más rápidos y HDR. Por consiguiente, no esperes que los juegos retrocompatibles alcancen la resolución 4K.

La Xbox Series S fue diseñada para ser la consola más asequible de la próxima generación y para disfrutar videojuegos next-gen a 1440P y 60 fps. Para ofrecer la experiencia compatible con versiones anteriores de la más alta calidad, de acuerdo con la intención original de cada desarrollador, Xbox Series S ejecuta la versión de Xbox One S de los videojuegos retrocompatibles, mientras aplica un filtrado de textura mejorado, velocidades de fotogramas más altas y consistentes, tiempos de carga más rápidos y HDR automático.

Desde luego, lo anterior tiene que ver con el rendimiento técnico de la Xbox Series S. Si bien el procesador de ambas consolas es bastante similar, la Xbox Series X incorpora más memoria RAM (16 GB en lugar de 10 GB) y una GPU significativamente más poderosa (12 Teraflops en lugar de 4 TF). Pese a la noticia, seguramente para los compradores de la Xbox Series S este será un tema menor y no impactará en su decisión de compra.