Calles vacías, autopistas sin un alma y medio mundo confinado en sus hogares a la espera de que el nuevo coronavirus diese una tregua a los sanitarios. Esta era la imagen del planta hace escasos meses. Tras ello, llegó la "nueva normalidad" y muchas preguntas. Una de ellas aborda uno de los sectores esenciales: ¿qué sería del futuro de la movilidad?

Para el taxi y las compañías VTC –con Uber y Cabify a la cabeza–, la Covid-19 supuso un decrecimiento del 90% de su ingresos. Aún ahora siguen facturando menos de lo normal; sin turismo o reuniones presenciales gran parte de su actividad queda anulada.

Para el sector del parking en las ciudades, el resultado ha sido prácticamente el mismo. "Hemos tenido un descenso prácticamente a cero durante los meses de confinamiento", explica Enrique Dominguez de elparking en un encuentro sobre el futuro del sector. Tiene todo el sentido: los Ayuntamientos eliminaron las zonas de pago en las ciudades para ayudar durante los peores meses del virus. Ahora crecen con cifras por encima del punto de partida animados por la necesidad de la gente de eliminar la fricción con cualquier superficie susceptible de contagio.

Bajo una larga lista de buenas intenciones, que abordan la necesidad de un cambio que se ajuste a los nuevos requerimientos de medio ambiente, una realidad que ha pillado por sorpresa durante los últimos meses. Si la tendencia, antes del confinamiento, pasaba por la promoción y el aumento del uso del transporte público como solución a los problemas de contaminación de las grandes urbes, la vuelta a las calles ha venido de la mano con un proceso totalmente contrario. Las primeras cifras apuntaban a que, solo en Madrid, casi el 10% de los usuarios habituales no volvería a los servicios públicos. ¿El sustituto? Su coche privado.

Si bien es cierto que la irrupción del teletrabajo y las horas bajas del curso escolar –ahora dando sus primeros e inciertos pasos– ha hecho descender el tráfico en las capitales, aún son muchos los que circulan por las ciudades.

"Los usuarios cada día se mueven más en su vehículo privado, lo que ha aumentado su uso en los últimos meses", explica José Cánovas, CEO y fundador de Imbric. Los usuarios tienen miedo al transporte público y los posibles contagios que puedan generarse en él. Es por esto que "las ventas de coches particulares se han disparado durante los últimos meses", explica Martín Martínez de Hello Auto. Pero no cualquier coche, son precisamente los de segunda mano los que han tomado el protagonismo; por encima de ellos, los coches diésel. Por detrás de ellos, los coches eléctricos como solución al problema de medio ambiente.

"El parque automovilístico en España es muy viejo, y con la crisis que se nos viene encima, la gente está comprando coches más viejos que son más contaminantes", apunta Martínez. Con una media de 12,3 años por coche, son cada vez más numerosos los modelos de más de 16 años. Esto, en un análisis sobre la evolución de la movilidad, "es toda una mala noticia".

En este sentido, añade, "hay que ver cómo reacciona el Estado para solucionar este problema". Sin ser suficientes los planes de compensación por la actualización de los vehículos privados con el Plan Renove 2020, para el grupo de ponentes, aunque positivos sería la colaboración público-privada marcaría la tendencia en el futuro de la movilidad que pasa por atraer de nuevo al usuario al transporte público.

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