– Ago 29, 2020, 8:30 (CET)

Zune: el fracasado intento de Microsoft de matar el iPod

Microsoft es una empresa veterana que ha pasado por muchas etapas. Ha tenido grandes logros y también grandes fracasos. Los primeros, gracias a los segundos. Y es que de todo se aprende. Una de las derrota más sonadas de Microsoft tiene que ver con el iPod de Apple, un dispositivo ya en desuso pero que revolucionó el mercado musical. Microsoft quiso subirse al carro con su propio aparato de música, Zune. Lo tenía todo para triunfar: buen diseño y un catálogo musical prácticamente idéntico. Pero no fue el éxito deseado.

El 4 de octubre de 2011 saltaba la noticia. Microsoft anunciaba el fin de Zune. En sus propias palabras, y tal y como publicaron los medios de entonces, “Zune ha muerto”. El gigante de Redmond se rendía al iPod de Apple, el líder del mercado en dispositivos de consumo musical. Microsoft quiso hacerle frente con su propio aparato de bolsillo y su propio catálogo de música, pero la cosa no fue bien.

La historia de Zune empieza en 2006, cuando Microsoft lanza un reproductor digital de música. Un aparato para hacer sombra al iPod de Apple, la estrella de la película. Durante cinco años batalló e intentó quitarle parte del mercado, pero fue una lucha inútil. El iPod había llegado en el momento adecuado, había encandilado al público y a los otros fabricantes y Zune poco podía hacer en un mercado repleto de copias mucho más baratas.

No es que fuera un mal producto. Pero no era el único en su especie. Y sus responsables reconocieron años después que habían tomado malas decisiones. Copiaron literalmente el iPod y no aportaron nada nuevo. En 2012, Robert Bach, ejecutivo de Microsoft y responsable de Zune en aquel entonces, reconocía en una charla que “el mercado de la música portátil se ha ido y ya se estaba yendo cuando empezamos”.

Así que tras cinco años en el mercado, los usuarios de Zune fueron invitados a migrar su música a Windows Phone, el entonces sistema operativo móvil de Microsoft. Curiosamente, tampoco tuvo un final feliz.

El iPod lo cambiaría todo

Viajemos a un 23 de octubre de 2001. Ese día Steve Jobs presentará un nuevo producto de Apple. No es un ordenador de sobremesa ni un portátil. Se trata de algo completamente novedoso y que cabe en el bolsillo. Su nombre es iPod y sirve para escuchar música.

Que tiemblen el walkman y el discman, los dos aparatos que por aquel entonces se usaban para escuchar música mientras corrías o caminabas por la calle. Había llegado un competidor digital, que guardaba la música en una pequeña memoria. Bueno, el primer iPod tenía disco duro, pero los siguientes modelos popularizaron las memorias flash. El aparato tenía una pantalla electrónica en la que podías ver qué canciones tenías y cuál querías reproducir. Guste o no, el iPod revolucionó el mercado de la música.

Sólo un año antes, Napster había cambiado la manera de consumir música. Popularizó el intercambio de canciones sueltas y el uso del formato MP3 para almacenar canciones en formato digital. Steve Jobs le vio futuro y optó por lanzar primero iTunes (enero de 2001), su propia tienda de música digital, y a finales de año, un aparato de bolsillo para reproducir esas canciones sin necesidad de tenerlas en tu ordenador.

Como en anteriores ocasiones, Apple no fue la primera en lanzar ese tipo de aparatos, pero con el iPod logró asociar ese tipo de tecnología a su propio dispositivo. El iPod era sinónimo de disfrutar de tu música digital en cualquier parte. En diez años, logró vender 400 millones de dispositivos iPod. Y en 2008 llegó a suponer la mitad de los ingresos de Apple. Lo mejor de todo es que no tuvo quien le hiciera sombra.

Sólo el iPhone, el teléfono inteligente de la propia Apple, hizo que el iPod desapareciera del mercado. Y no del todo, pues todavía a día de hoy puedes adquirir un iPod touch en su página oficial.

Así pues, el éxito del iPod hizo que Microsoft decidiera tomar cartas en el asunto. No podía quedarse atrás en ese nuevo mercado, el de la música digital.

Microsoft entra en la partida

Decíamos que Microsoft no podía dejar escapar la oportunidad de hacerse con parte del pastel. Por poco que fuera, se trataba de una revolución musical en la que tenía que tomar parte. Y decidió inspirarse en la estrategia de Apple, literalmente.

En 2004 había probado suerte tímidamente con su servicio MSN Music, asociado a su entonces potente portal de internet MSN. Sin embargo, en dos años dio el proyecto por acabado y derivó la estrategia de luchar contra iTunes al proyecto Zune.

Así pues, primero lanzó el software Zune en junio de 2006. Se trataba de un programa para Windows que servía para gestionar tu música y que, además, tenía su propia tienda de música digital con servicio de streaming. El software, basado en su exitoso Windows Media Player, pretendía ser la alternativa de Microsoft al iTunes, disponible para Windows desde 2004.

Fuente: Joshuah Vincent

Y al igual que hizo Apple con iTunes y iPod, tras lanzar el software Zune, Microsoft lanzó en noviembre de 2006 su propio dispositivo de reproducción musical y que se llamaba igual que el programa de ordenador. Una experiencia completa y alternativa a la de Apple.

Tanto en capacidad como en prestaciones, iPod y Zune eran similares. Entre 4 GB y 120 GB según el modelo. El dispositivo de Microsoft era de mayor tamaño con una pantalla más grande (3’2 pulgadas frente a las 2’5 del iPod 5G equivalente). Entre las particularidades, Zune era exclusivo para Windows e incluía soporte para su propio formato de música, WMA, y de vídeo, WMV, además del MP3 y MP4 que soportaba Apple.

Microsoft Zune 80. Fuente: Robert Nelson

Para su fabricación, Microsoft se unió a Toshiba, si bien la segunda generación fue fabricada por Flextronics. En cuanto a la paternidad del Zune, su desarrollador fue principalmente James Allard, ahora CEO de su propia empresa y que fue empleado de Microsoft desde 1991 hasta 2010. En su paso por Microsoft estuvo implicado como cofundador del proyecto Xbox en 1999 de donde surgió Xbox Live y la propia videoconsola. Tras este proyecto, empezó a trabajar en Zune como jefe de producto con Bryan Lee, jefe de negocio. Sin embargo, este último abandonó el proyecto en 2007.

La familia Zune

Entre 2006 y 2019, Microsoft llegó a lanzar al mercado cuatro generaciones de Zune. La primera, como dije antes, se empezó a vender en noviembre de 2006. Como anécdota, el 31 de diciembre de 2008 varios de estos dispositivos dejaron de funcionar por culpa de un driver del reloj interno. Curiosamente, el problema se resolvía al cabo de 24 horas.

La segunda generación de Zune se empezó a vender al año siguiente, en noviembre de 2017. Como novedad, tenía respuesta táctil. Además, introducía las memorias flash, ya que el primer Zune empleaba disco duro. Y a nivel de software, hubo un cambio de interfaz.

En septiembre de 2008 llegaría la tercera generación de Zune. En mayo de ese año, los dispositivos Zune, además de reproducir música y vídeo, podían también ejecutar juegos. Además, la tercera generación de dispositivos se lanzó de manera simultánea con la tercera versión del software para Windows de gestión de música, y que ahora también incluía juegos como Hexic o Texas Hold’em.

La cuarta y enésima generación de Zune, conocida como Zune HD, llegó en septiembre de 2009 junto a la cuarta versión de su software para Windows. Como novedades, introducía radios online para escuchar por streaming.

El 15 de marzo de 2011, Microsoft anunció que no desarrollaría más dispositivos Zune, aunque seguiría vendiendo los que ya había ido lanzando durante los años anteriores. El golpe de gracia llegaría en octubre de ese mismo año cuando Microsoft se rendía ante el dominio de mercado del iPod y la dura competencia del resto de fabricantes.

De nada había servido lanzar un nuevo dispositivo cada año o integrarlo en su ecosistema de Windows, Xbox y Windows Phone. La marca iPod era demasiado potente y Microsoft básicamente se había movido a remolque de Apple. Buenos productos, en cualquier caso, pero que no supieron diferenciarse de lo ya conocido por el gran público.

Un final con cambio de nombre

Cuando Microsoft decidió dar por perdida la batalla y abandonó la marca Zune, sus productos y servicios asociados fueron derivados a otros nombres de la propia compañía. La venta de música y vídeo, por ejemplo, acabó en manos de Xbox Music y Xbox Video aprovechando la buena fama de su consola de videojuegos reconvertida en centro multimedia.

El propio sistema operativo de los dispositivos Zune sirvió para alimentar Windows Phone y sus posibilidades de reproducción de música y vídeo. En cuanto a la aplicación de escritorio para Windows, abandonó su nombre Zune y pasó a ser parte de la aplicación de gestión de Windows Phone para Windows.

Sin embargo, que Zune como dispositivo electrónico no esté a la ventana de manera oficial no significa que no haya todavía defensores de este aparato. Si echas un vistazo por internet encontrarás ejemplares de Zune de segunda mano a la venta. E incluso hay páginas que ofrecen asesoramiento y productos para reparar tu viejo Zune.