Venecia es posiblemente una de las ciudades más conocidas en todo el mundo. Sus paredes han sido testigo de la historia europea desde hace siglos. Es más, esas mismas paredes han protagonizado momentos de la historia importantes desde que se fundara en el año 421 de nuestra era. Para atestiguar su importancia, cada año visitan Venecia unos 30 millones de turistas de todas partes del planeta.

Pero entre los problemas que tiene Venecia hay uno que le puede costar su existencia: gran parte de la ciudad se encuentra por debajo del nivel del mar, por lo que varias veces al año se inunda. Algo que puede llamar la atención de los turistas pero que para sus habitantes es un problema. Incluso tiene nombre propio, acqua alta. Por este motivo muchas de las zonas turísticas cuentan con pasarelas de madera para sortear las zonas inundadas.

Así pues, ¿qué hacer para que Venecia no sucumba bajo las aguas como les ocurrió a otras ciudades del pasado como Pavlopetri en Grecia, o la antigua Alejandría en Egipto? ¿Puede la tecnología humana vencer a las inundaciones, cada vez más frecuentes y agravadas por el cambio climático?

La respuesta está en MOSE

Moisés es uno de los personajes más conocidos de la Biblia cristiana, y más concretamente del libro del Éxodo, que forma parte del Antiguo Testamento. Entre sus muchas heroicidades, una de las más populares en la memoria colectiva es su paso a través del mar. Según relata el libro del Éxodo, Moisés pidió a Yahvéh dividir las aguas del mar Rojo para que los israelitas cruzasen sin problemas huyendo de los egipcios.

Más de tres milenios después, el nombre de Moisés, que en italiano es Mosé, vuelve a estar de moda. El motivo es un megaproyecto de ingeniería cuyo nombre es precisamente MOSE, acrónimo de Modulo Sperimentale Elttromeccanico, en castellano Módulo Experimental Electromecánico.

Y lo de megaproyecto no es gratuito, ya que MOSE consta de 78 compuertas que emergen del mar y que, en principio, harán frente al fenómeno conocido como acqua alta y que pone en peligro a Venecia con inundaciones cada vez más frecuentes.

El sistema MOSE no es nuevo. En realidad, nace en 2003 con Silvio Berlusconi como presidente. Y es que este proyecto sobrepasa las capacidades financieras de una ciudad como Venecia. Por lo demás, el sistema de protección veneciano se inspira en proyectos previos como el que tiene Rotterdam en Países Bajos, otra ciudad por debajo del nivel del mar. También se inspira en el sistema empleado en el río Támesis de Londres.

Durante la marea baja, las compuertas de MOSE se mantienen abiertas y apoyadas en el fondo, en una construcción de hormigón. Al estar abiertas, el agua puede fluir naturalmente. Cuando la marea sube, se inyecta aire al interior de la compuerta. Esto hace que se expulse el agua y las compuertas emerjan a la superficie con una inclinación que bloquea la entrada de agua.

La pregunta es, ¿por qué han sido necesarios 17 años? ¿Tan complejo era el proyecto de MOSE? ¿Qué pasó durante ese tiempo para que el proyecto se eternizase tanto?

Caos a la italiana

Anunciado en 2003, el sistema se tenía que poner en marcha en 2014. Pero su inauguración se ha demorado bastante. Ya en noviembre de 2019, el primer ministro Giuseppe Conte prometía que el sistema se pondría en marcha en 2021. El anuncio coincidía con las últimas inundaciones de Venecia.

Con todo, la primera prueba del sistema MOSE se hizo el pasado 10 de julio. A partir de aquí, la puesta en marcha definitiva se confirma que será en 2012. Por el camino, se han invertido millones de euros en un proyecto en el que han participado empresas privadas como FIAT.

Curiosamente, MOSE se ideó en los 80 del siglo pasado. Pero como decía, no fue hasta 2003 que se vio la necesidad de proteger Venecia de las inundaciones, cada vez más frecuentes y destructivas. No tanto por el coste humano, por el momento, pero sí por el impacto en la ciudad, en su patrimonio y, a medio plazo, en su economía.

En cuanto al retraso en la construcción, la causa principal está en la corrupción, generando unos sobrecostes de 7.000 millones de euros. Precisamente, el alcalde de aquel entonces, Giorgio Orsoni, fue condenado junto a sus cómplices por malversación de fondos.

¿MOSE llega tarde?

Bien está lo que bien acaba. Puede que MOSE haya llegado tarde. Su elevado coste demoró su construcción hasta entrado el siglo XXI. Resulta irónico que ese mismo coste se disparara por culpa de la corrupción.

Sea como fue, el sistema se activa en 30 minutos y permite un desnivel de 1’6 metros entre el mar y la laguna de Venecia. Además, cuando no está en funcionamiento desaparece bajo el mar, facilitando la entrada y salida del agua y de las embarcaciones que lo crucen. Eso sí, su mantenimiento tiene un coste estimado de entre 20 y 100 millones de euros.

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