Hace apenas unos días, los radares del Servicio Meteorológico de Reino Unido captaron una curiosa nube sobre el sudeste del país. Si hay algo a lo que están acostumbrados los ingleses es sin duda a la lluvia. Sin embargo, una observación más profunda delató que no se trataba de agua, sino de una “nube viva”, compuesta por miles de hormigas voladoras.

Es algo relativamente frecuente en esta zona, tanto que incluso tradicionalmente se habla de la existencia de un día de la hormiga voladora. En realidad no se trata de un día, sino de un periodo, que va desde julio hasta finales de agosto. En él, las reinas más jóvenes levantan el vuelo, en busca de machos con los que aparearse, hasta dar lugar a una especie de “orgía” aérea, que termina con un final de lo más rocambolesco: los machos muertos y las hembras arrancándose sus propias alas a mordiscos. Desde luego, es mucho más llamativo que un poco más de lluvia sobre Inglaterra.

Todo depende del clima

Las grandes masas de hormigas voladoras han sido descritas por los ingleses durante siglos, coincidiendo con el periodo estival.

Sin embargo, no se analizó con detalle hasta 2012, cuando la Real Sociedad de Biología de Reino Unido puso en marcha una encuesta dirigida a que la ciudadanía describiera sus observaciones de estos insectos.

Así pudieron comprobar que para que tuviera lugar el vuelo era necesario que la temperatura ambiental estuviese por encima de los 13ºC y que la velocidad del viento fuese inferior a 6.3 metros por segundo. Según describen estos científicos en un estudio publicado más tarde en Ecography, en el periodo que duraron las investigaciones, todos los días estivales que estuvieron por encima de los 25ºC se observó alguna de estas hormigas realizando su danza aérea.

¿Por qué se reúnen en el aire las hormigas voladoras?

Esta peculiar danza, compuesta principalmente por insectos de la especie Lasius niger, tiene lugar cuando las reinas jóvenes alzan el vuelo en busca de machos de otras colonias con los que aparearse.

La liberación de feromonas acerca a un gran número de candidatos a compartir su esperma con ellas. En realidad, no sería necesario que lo hicieran todas juntas, pero la generación de estas grandes estructuras en forma de nubes asusta a las aves depredadoras, manteniéndolas alejadas de ellas. No es una orgía por placer, se trata de supervivencia.

Pero las grandes nubes de hormigas voladoras no solo ahuyentan a los pájaros dispuestos a comérselas. También pueden ser algo molestas para los humanos. De hecho, en 2018 tuvo lugar un curioso suceso durante el torneo de Wimbledon, cuando varios enjambres de insectos inmersos en su vuelo nupcial pusieron la tarea un poco complicada a los tenistas.

Sin embargo, es algo más bien anecdótico. No entrañan ningún peligro y compone un bonito espectáculo para los amantes de la naturaleza.

Un truculento giro de guión en esta historia de amor

Una vez finalizado el apareamiento de hormigas voladoras, los machos suelen morir, mientras que las reinas, ya fecundadas, vuelven a la tierra para iniciar sus propias colonias. Pero antes de eso, se desprenden de sus alas, literalmente a mordiscos. Pasado este momento ya están listas para su nueva andadura.

Este año, como también ocurrió el pasado, tienen un bonito vídeo de su “noche de bodas” captado por los radares meteorológicos. No todo iba a ser lluvia en Reino Unido.

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